La realidad de la vida con óptica teatral

La realidad de la vida con óptica teatral

Las Dependientas hacen un retrato de la sociedad actual entre drama, ironía y notas de humor

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Beatriz Arjona, Verónica Morales, Tatiana Sánchez y Celia Vioque, las artistas que el jueves por la noche dieron vida a Las Dependientas recibieron a los espectadores ya colocadas sobre el escenario y desarrollando su trabajo de dependientas, sobre las tablas del Teatro Municipal de El Ejido, en el marco de su 42 Festival de Teatro. Una obra donde esbozaron un reflejo real de la sociedad actual, pese a hacerlo en clave de drama, ironía e incluso humor en muchos momentos.

Beatriz, Vero, Tatiana y Celia ni siquiera tiraron de nombres falsos, sino que usaron los suyos para dar visibilidad a una vida que bien puede ser la de todas las mujeres, un relato que bien puede ser el de todas las personas.

A través de quince escenas realizadas de manera continuada, sin paréntesis, evidenciaron esos sentimientos, esas sensaciones que nos invaden a todos en ciertos momentos de la vida y esas afirmaciones que parece que todas las mujeres o todo el mundo en general ha hecho suyas. De esta manera, ellas parten de una máxima como es que siempre se puede más. Una afirmación que las obliga a ser fuertes cuando realmente quiere parar, a poner una sonrisa cuando verdaderamente quieren llorar, a asegurar estar bien cuando están cansadas.

Y es que pese a que arrancaron sonrisas con sus curiosas historias, también más de uno se sintió en el fondo identificado con esa sensación de tener que esconder los sentimientos, de no decir muchas veces la verdad de cómo nos sentimos ante esa obligación por estar perfecto en todo momento.

Resistencia

Verónica, Celia y Beatriz trabajan como dependientas en la sección de lencería de unos grandes almacenes junto a Tatiana, la encargada. Pasan la noche en vela ordenando la caótica sección de lencería tras el primer día de rebajas. Exhaustas y derrotadas van deshaciendo la enorme y amenazadora montaña de bragas, sujetadores y fajas que invade la estancia.

A lo largo de la noche van poniendo a prueba su resistencia para aguantar el ritmo diario de trabajo, para no parar, para seguir las mil y una normas explícitas o implícitas incluso que en la vida deben llevar. Entre las explícitas se encuentra estar siempre sonriente, no comer, no beber, no parar de trabajar pese a los dolores, pese al cansancio.

Sin embargo, el descubrimiento de Tatiana muerta junto a una nota en la que confiesa que no puede más, junto al hartazgo que cada una de ella tiene de su propia situación, genera en las tres dependientas el coraje suficiente para comenzar a romper con todas esas normas profesionales y sociales, hasta llegar incluso a detenerse por completo y pese a que ya no hay vuelta atrás.

Las tres se sienten felices, vuelven a respirar para recordar a los espectadores que hay veces en las que es mejor decir lo que se quiere decir y no lo que se debe o se espera y que siempre es posible detenerse o pararse.

Así, se quitan los zapatos y poco a poco toda la ropa, se sueltan el pelo, se quitan el maquillaje y comienzan a respirar.

Una obra con una gran carga detrás que el público agradeció con una gran ovación final.

Las Dependientas, propuesta cultural integrada dentro del Circuito Enrédate de la Junta de Andalucía, cuenta en su haber con el premio Mejor espectáculo en la Cita de Innovadores Teatrales Andaluces, y los premios Escenario 2018 como mejor espectáculo de teatro, mejor autoría y mejor dirección.