El Festival de Teatro de El Ejido invita a la reflexión sobre la vida

El Festival de Teatro de El Ejido invita a la reflexión sobre la vida

Roberto Alonso protagoniza una obra de teatro donde el humor ácido por momentos se convierte en herramienta para abordar el drama de las personas desahuciadas

INMACULADA ACIÉNEl Ejido

El Festival de Teatro de El Ejido ha contado en esta 42 edición con interesantes obras teatrales y musicales que más allá del entretenimiento o el humor, cuentan con un mensaje que invita a la reflexión a los espectadores.

La obra 'A mí no me escribió Tennesse Williams' fue una de ellas. Una obra en la que Roberto Alonso, creador del espectáculo junto a Marc Rosich, da vida a una mujer de edad indefinida que explica sus pesares, con una mezcla de humor ácido y drama.

Una diva de la canción que poco a poco va desgranando cómo ha pasado de ser una persona feliz, con su trabajo, su hogar y su pareja, llega a verse desahuciada, viviendo debajo de un puente, sola y sin nadie a quien recurrir. Una historia que esa mujer sin nombre va desgranando poco a poco sin perder un ápice de ese glamour que todo artista siempre mantiene, en su caso gracias además a ese gran arma que supone la ficción con la que luchar por la supervivencia y en la que refugiarse para evadir aunque sea por momentos esa horrible sensación de saberse desahuciada no solo económicamente, sino también emocionalmente.

Una obra en la que se pone el acento sobre varios aspectos. Por un lado, el valor de quererse más a uno mismo que a los demás, como escudo y barrera para evitar que te puedan hacer daño. Así, en un momento de la obra la protagonistas, pese a no verse en situación de dar consejos, lanza uno para todas las mujeres y es que a la hora de enamorarse no lo hagan de un ingeniero de puentes y caminos,«porque os dejará tirada debajo de uno y lo digo por experiencia propia». Ese abandono fue el que la hundió aún más cuando estaba atravesando una mala situación personal.

Durante la representación recuerda su vida anterior, su bonita casa de suelos de madera y su cómoda vida, porque la realidad es que lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro.

El tiempo es otro de los grandes temas que se abordan en esta obra. Y es que el tiempo todo lo cambia como recuerda la protagonista, un tiempo que pasa por delante de los ojos, que no se detiene, que discurre entre tu imagen y tú y que pasa silencioso, sin voz, como reloj de arena. Un tiempo al que no hay que tener miedo, pero que sí es un misterio. «Existimos para soportarlo y en el cómo lo soportamos está la diferencia». Esa es una de las últimas reflexiones que dejó esta obra el miércoles, esa reflexión sobre cómo cada uno decide llevar el tiempo de la vida y de la existencia.

Escenario

Una obra que se desarrolló en el muelle de carga del Auditorio, simulando un puente, con un impactante diseño del espacio escénico y de la iluminación, y con una cuidada selección de temas musicales en los que se iba apoyando la protagonista para contar su vida y sus estados de ánimo, tales como '¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?' de Burning, 'Yo no soy esa' de Mari Trini o 'Soledad' entre otras.

Una puesta en escena de gran calidad artística y literaria que como dice su protagonista «quien dice que lo suyo no es teatro político».