El singular bosque que esconde El Ejido

Pese a lo desconocido que es para la inmensa mayoría, el municipio cuenta con uno de los ecosistemas más singulares de Euoropa y que está desapareciendo

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Seguro que son muchos, incluso la mayoría, entre los que se incluye esta servidora hasta hace pocos días, los que no saben que el municipio de El Ejido cuenta con un gran bosque, que cuenta con la protección de Europa y la denominación de Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Uno de los ecosistemas más singulares de Europa, que sirve de cobijo y alimento a una gran diversidad de fauna y que ofrece una amplia variedad de flora, pero que lamentablemente está desapareciendo y a un ritmo acelerado. Y es que no se trata de un bosque al uso como se puede uno imaginar cuando piensa en el concepto bosque. El de El Ejido es el Bosque de Los Artos, el único que existe en el sureste español.

«Un bosque que hace las mismas funciones que cualquier otro bosque que podamos imaginar, pero al que las características de estas especies lo hace diferente, ya que estamos en una zona más seca, con más viento, un suelo diferente y donde llueve muy poco», explica Moisés Palmero, coordinador de la Asociación de Educación Ambiental 'El Árbol de las Piruletas'.

En este sentido, Palmero subraya que «este es el paisaje por el que caminaban los romanos de Murgis y por él han pasado muchas culturas y civilizaciones. Y gracias a él se ha protegido y calentado mucha gente. Sin embargo, nosotros en apenas 50 años lo hemos arrasado». De hecho, de las 2.600 hectáreas que ocupaba este bosque, solo 189 quedan protegidas en la actualidad. El último de los golpes a este LIC se produjo a finales de 2020 cuando se descatalogaron 75 hectáreas de las 266,5 que había protegidas.

Jornada de concienciación

Por todo ello, coordinado por la Asociación de Educación Ambiental 'El Árbol de las Piruletas' y el Grupo de Anillamiento Rhodopechys, de la Sociedad Española de Ornitología, un equipo de voluntarios, ambientólogos, biólogos y educadores, llevaron a cabo hace unos días una actividad de concienciación para que los vecinos de El Ejido que cada día pasean por la conocida como 'Ruta del Colesterol' sepan que lo hacen junto a un ecosistema único en el sureste ibérico.

«La gente debe conocerlo, porque hasta que no lo conozcan no van a querer conservarlo y una vez que aprendan a conocer lo que tienen, empezarán a reivindicar su protección», destaca Palmero.

Así, durante la jornada dispusieron tres mesas. Una de ellas dedicada a la fauna, donde además se llevó a cabo un anillamiento de aves. De hecho, se colocaron tres redes de niebla colocadas para la ocasión y con las que en total capturaron 23 individuos de ocho especies diferentes, entre las que destacó el ruiseñor pechiazul pero, sobre todo, el torcecuello euroasiático.

«En 40 años anillando, la única vez que he tenido en la mano un torcecuellos ha sido en los Artos de El Ejido, ya que son animales muy raros en otros sitios y que aquí vienen a refugiarse», señaló Mariano Paracuellos del grupo de anillamiento Rodopechys de la SEO BirdLife, al tiempo que añade que «en el ambiente semiárido del sudeste ibérico, puntos que nos ofrecen los artos, con un poco más de cobertura vegetal abierta, hacen de refugio y oasis para mucha fauna, que sin ellos no tendrían donde alimentarse, resguardarse y descansar».

Asimismo, hubo una mesa con muestra de la flora más representativa para que la gente aprenda a diferenciarla entre las que destacan el oroval, el azufaifo, la jarilla, el tomillo salsero, la esparraguera blanca o los líquenes, además del arto negro.

La tercera de a mesa fue en la que se explicaron los límites de este espacio protegido, así como los motivos por los qué se le ha quitado la catalogación y los problemas para conservarlo.

Una jornada que contó con la participación de algo más de medio centenar de personas.