Eva López con Raíz.

ENTREVISTA

«Sentía la necesidad de hablar de la importancia de escuchar»

El 45 Festival de Teatro de El Ejido propone una obra para público familiar con sello ejidense que une teatro, danza y marionetas

INMACULADA ACIÉN El Ejido

El Auditorio de El Ejido acoge hoy a las 18.30 horas una obra de teatro para público familiar y entrada gratuita con invitación, que se puede conseguir en taquilla antes del espectáculo, que une teatro, danza y marionetas. 'Raíz' es la apuesta de la compañía Awa Teatro, impulsada por una ejidense.

–¿Qué es Raíz?

–Una obra de teatro que tiene texto y es gestual. La banda sonora es de flamenco, con Ezequiel Pasamontes 'Zarrita' y David Delgado 'El Niño de la Fragua', con toques africanos. La banda sonora la ha hecho Mariano Lozano y los textos la dramaturga Itziar Pascual. Yo sentía la necesidad de hablar de la importancia de la escucha y de escuchar a los demás y a la tierra. Empecé a trabajar con Itziar y la historia al final no solo trata el tema de la escucha, sino que también cuenta cómo un personaje que es Raíz, viene cual bulbo de baobab de las tierras africanas y llega a las tierras del norte, que es el sur de Europa y empieza a tratar otra realidad que es la de personas que buscan su lugar en el mundo y se mueven para encontrarlo.

–Hay muchas cosas que subyacen en el texto y en la historia...

–Se trata de cómo el pequeño bulbo de baobap llega casualmente o causalmente y cómo empieza su periplo cuando llega aquí.

–¿Es una metáfora de la sociedad?

–Totalmente. A ver si algún día podemos conseguir una solución para que las cosas en vez de ir a peor, como es la sensación que tenemos a veces, que vayan a mejor.

–Pero, Arena acoge muy bien a Raíz. ¿Nosotros acogemos igual de bien?

–Hay personajes que sí, como arena, y el viento del sur también acompaña luego. Pero cuando llegan a otro lugar pues ya aparecen otros personajes que ya no acogen tanto. Está el topo que es egoista, todo es suyo. Luego aparece la oveja albóndiga que es la opulencia y a la que todo le parece poco. Al final en la sociedad pasa igual.

–¿Cree que oímos mucho pero escuchamos poco?

–Sí, sin duda. A nada que observas te das cuenta que para tener una escucha activa tienes que estar muy consciente y muy presente, y no todo el mundo lo está. Tenemos esta vorágine de vida que somos mucho de usar y tirar y prestar poca atención a las cosas importantes como hablar con un amigo, un familiar y estar en la escucha, cómo te lo transmite, qué te dice y cómo. Estamos un poco lejos de eso. No todo el mundo, pero sí en general. Quizás se le preste más atención a lo superfluo que a lo importante y esta obra profundiza en todas esas cosas. Al final el personaje raíz habla de lo importante que ha sido para él la escucha en su evolución e invita a los espectadores a que escuchen más.

–También se habla del egoísmo... ¿Somos poco agradecidos a nuestra raíz, a la tierra, a nuestros progenitores?

–Es curioso que me hagas esa mención de esa manera, porque justo he escrito un texto precisamente de mi tierra que es El Ejido y creo que sí, que no somos tan agradecidos como deberíamos y es fundamental. Tengo la suerte de que yo tengo raíces auténticas de allí. Recuerdo que mi padre me contaba cuando jugaban a la pelota que cuando hacía aquel viento horrible fuerte que no podían salir a la calle porque era imposible. Y en la obra está el viento del sur. Por eso también a veces me da pena de cómo está el pueblo de poco cuidado con cariño, de no haber cuidado lo que llevan haciendo tantas y tantas generaciones para que el pueblo sea lo que es ahora.

–Es importante que un Festival de Teatro como el de El Ejido también cuente con compañías de la tierra...

–Sí, además yo vengo del teatro aficionado. Para mí fue súper importante. Yo creo que tienen que apoyar a las personas que vamos haciendo nuestro camino profesional por ahí. Yo llevo haciendo teatro ya desde 1996. Empecé en Adra en un curso de teatro que me enamoró y seguí haciendo los talleres de teatro de El Ejido. Hice tres cursos allí y luego ya he estado formándome por muchos sitios y con muchos profesionales, pero creo que debería ser un orgullo para el pueblo tener artistas que se están dedicando profesionalmente a esto. Y es importante darle un lugar a la gente de la tierra que está haciendo cosas.

–¿A quién va dirigido este espectáculo?

–Hemos puesto de 7 a 12 años, porque tiene texto y es poético. Es muy hermoso que quizás más pequeños no lo van a entender. Pero es un montaje que considero para todos los públicos porque los mayores también viajan con nosotros. Y los pequeños aunque no entiendan lo que se dice, entienden lo que está pasando a través de lo visual, porque es un espectáculo muy visual. Hemos tenido público más pequeño que ha viajado con nosotros y lo han entendido. Estuvo en un Festival Internacional de Títeres y Objetos en Granada y te dabas cuenta que incluso los más pequeños habían entendido. Ellos se quedan mucho en la emoción.

–Primera obra de la compañía...

–Es mi primera creación y es muy difícil ser emprendedora. Ya era complicado ser emprendedora en las artes escénicas antes, pero con una pandemia de por medio, ni te cuento. Ha sido una locura, pero contenta de que empiece otra vez la normalidad porque si no sería insostenible. Aún necesito que Raíz se mueva un poco más.

–¿Y habrá pronto nuevo espectáculo?

–Estamos preparando otro más pequeño que se titula Ainara. Me parece interesante para poder rodarlo por otros espacios.