La esperanza en forma de regalo de vida
Nació con atresia de vías biliares y cuando su estado de salud no podía ser peor apareció una oportunidad que hoy, a sus 3 años, le ha devuelto la vitalidad y la sonrisa porque la pequeña Mariló recibió un nuevo hígado hace 16 meses gracias a un donante fallecido
Elizabeth de la Cruz
Jueves, 21 de abril 2016, 12:34
La pequeña Mariló recibe a este periódico con cierta timidez mientras disfruta de uno de sus dibujos animados preferidos, 'Los osos amorosos'. Sin dejar de ... mostrar una amplia sonrisa pero con algo de recelo ante la presencia extraña de una para ella desconocida visitante, se esconde tras su madre, aunque a sus 3 años de edad, ha logrado dar a todos los que le rodean una gran lección de vida. Y es que aún no es consciente de la difícil batalla que acaba de ganar.
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Porque como su joven madre, Mariló Benavides, recuerda a IDEAL, el camino hasta recuperar esa vitalidad y alegría que ahora caracterizan a su pequeña, no fue precisamente fácil. «Nació el 19 de febrero de 2013, me hicieron una cesárea y al principio era una niña completamente sana, todo fue bien, a los cinco días nos fuimos a casa y no fue hasta el mes y medio cuando nos percatamos de que su piel se había vuelto amarilla», relata esta madre, natural del núcleo ejidense de Balerma. «En un primer momento pensaron que se trataba de una ictericia neonatal, pero a los dos meses el blanco de sus ojos también se había vuelto amarillo y tras ponerla en tratamiento por una bacteria que también cogió, una noche no paraba de llorar, así que fuimos a Urgencias del Hospital Torrecárdenas y después de contarle sus antecedentes le hicieron una analítica completa, y ya ahí fue cuando nos dijeron que había un problema con su hígado», señala.
Así, tras detectar que los niveles de bilirrubina eran muy altos en la pequeña Mariló, y que presentaba una baja coagulación en sangre, descartaron que se tratara de un virus o hepatitis, y después de practicarle diferentes pruebas, «algunas de ellas bastante agresivas», apunta su madre, dieron con su afección, «tenía atresia de las vías biliares, o lo que es lo mismo, una obstrucción de los conductos o vías que transportan un líquido llamado bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar, y ella los tenía completamente cerrados». Una patología que sólo se presenta en un caso de cada 18.000 nacidos, y a la pequeña Mariló le había tocado padecerlo.
Su primera intervención
A partir de ese momento, y tras el miedo de unos padres que además eran primerizos arrancó su periplo por hospitales y médicos con la que aún era un bebé. «Decidieron operarla por la técnica de Kasai, y aunque la operación que duró más de 7 horas y media cuando apenas tenía dos meses de vida fue todo un éxito, pronto se dieron cuenta de que no había servido de nada», apunta su madre.
Necesitaba un trasplante de hígado. Y esta familia se trasladó hasta el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Una vez allí, y tras someter a la pequeña a todo tipo de pruebas para valorar la urgencia de su trasplante, no fue hasta prácticamente el último momento, cuando incluso esta luchadora madre ya había pasado las pruebas de compatibilidad para convertirse en una posible donante para su hija, el ansiado donante llegó. «Primero en julio de 2014 recibimos el aviso de un donante pero finalmente tras irnos a Córdoba, otro pequeño lo necesitaba más y se lo dieron a él», explica.
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Sin embargo, el 4 de diciembre de ese mismo año, y apenas unos días después de que esta madre volviese de Córdoba tras realizar los últimos trámites para donar parte de su hígado a la pequeña, llegó el día clave. Había otro órgano disponible para ella. «Era de un adulto, pero la técnica era la misma que iban a realizarme a mí, así que nos fuimos a Córdoba, y el día 5 diciembre tras una operación que en principio nos dijeron que iba a durar entre 10 y 14 horas, en apenas 6 horas y media la intervención terminó, y fue todo un éxito», aclara aún visiblemente emocionada.
Tras pasar 12 días en la UCI y un mes en planta, poco a poco las visitas de la pequeña al hospital para sus pertinentes revisiones fueron dilatándose en el tiempo, y aunque siempre tendrá que tomar cierta medicación de por vida y llevar un control más estricto de su salud que cualquier otro niño de su edad, el periodo de adaptación de este órgano a su cuerpo ya ha pasado su momento más crítico, y hoy Mariló ha recuperado la vitalidad y la fuerza propia de una niña de 3 años.
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Asociación Trae Vida
Sin embargo, Mariló Benavides no quiere que su lucha acabe aquí y hace algún tiempo comenzó a dar los primeros pasos para constituir la Asociación Trae Vida que busca concienciar en la donación de órganos. «La donación es regalar vida, son ángeles para personas como mi niña», concluye agradecida.
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