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La accesibilidad más allá de los sentidos

Vivir con discapacidad sensorial supone una 'odisea' ante la falta de apoyo de instituciones y entorno y por eso Asorejido comparte las experiencias diarias de sus socios y conciencia sobre el camino que aún queda por andar para su inclusión en la sociedad, sin intérpretes ni recursos

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:33

María Dolores Barnes tiene 46 años, vive en El Ejido y trabaja para la Fundación ONCE desde hace un mes. Es una mujer con discapacidad ... auditiva y el pasado mes de noviembre fue en busca de ayuda a Servicios Sociales para solicitar un Intérprete de Lengua de Signos Española (ILSE) y así poder realizar un curso necesario para la fundación a la que pertenece y que apenas duraba cuatro días. No pudo ser, pero a pesar de ello, echó mano una vez más de su familia, y su hija le apoyó interpretándole en casa lo que en las clases recogía la teoría. Sin embargo, ya está cansada de pedir favores, de solicitar ayuda simplemente para acudir al médico o realizar cualquier otro tipo de gestión diaria. Ahora, ella necesita urgentemente un servicio de intérprete para poder acudir a la autoescuela, sacarse el carné de conducir y así ser más autónoma y poder llegar a más clientes.

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