El sector avala de forma ‘casi’ unánime el paro pero los agricultores no confían

Las organizaciones agrarias fijan en un cien por cien el respaldo a la huelga general del campo, mientras sus principales afectados siguen sin ver efecto claro

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:29

«Esto es como una lotería, sabes que metes, y si suena la flauta también sabes que has ganado, pero si no, tampoco dejas de ... producir, de poner y coger, de estar como un esclavo para que te quede un triste sueldo». Esta es la opinión de Noelia Pérez, una joven agricultora del campo almeriense, concretamente de El Ejido, que ayer, como todos los agricultores de la provincia decidió secundar el paro general agrario convocado, sin perder eso sí, el sentido de la realidad que le da una amplia trayectoria como propietaria de dos invernaderos y enfrentarse día a día a unos precios de producción, que no son los que merecen.

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Porque como confirmaron COAG y Asaja, las organizaciones agrarias convocantes de esta jornada de huelga general en el sector de la provincia, lo cierto es que esta parada en la producción de las frutas y hortalizas de Almería fue secundada al «cien por cien» por todo el sector, si bien la sensación que se palpaba en el ambiente al hablar con sus principales afectados, los obreros del campo, era la de siempre, la del desánimo y desconfianza que genera el enfrentarse a una crisis de precios que no parece nunca acabarse. «Tú sabes que por ejemplo, producir el kilo de pepino entre plásticos, venenos, plaguicidas, la Seguridad Social de la gente, se puede catalogar a 40 céntimos el kilo de producción. Entonces si lo vendes a 20 céntimos, ¿cómo le recuperas?, pues a base de préstamos de campaña, tú decides arrancar y volver a poner, y si pillas que esas semanas el precio es bueno te irá bien, pero si no, ¿qué es lo que ocurre?», lanza al aire esta agricultora ejidense.

A pesar de esta cierta desconfianza que genera la experiencia vivida hasta ahora, lo cierto es que como aclaró el presidente de Asaja en Almería, Francisco Vargas, en declaraciones a este periódico, «es el paro más importante que se ha dado en nuestra provincia desde que hemos convocado una manifestación. Como podéis comprobar tanto a nivel de invernadero como a nivel de empresas, comercialización e industria auxiliar está todo cerrado y espero que esté siendo también utilizado por nuestros comercializadores que están en Berlín para aprovechar y hacer buenos contratos que les permitan pagar un precio digno a los agricultores».

Y es que desde primera hora de la mañana la estampa que presentaba el campo almeriense era la de una jornada de domingo. Fincas sin agricultores, comercializadoras cerradas a cal y canto y muchas empresas de la industria auxiliar del sector también decidieron respaldar esta huelga. Eso sí, si bien el porcentaje de parón en el sector fue muy alto en comparación con otras convocatorias realizadas anteriormente, lo cierto es que como pudo comprobar este periódico, algunos pequeños almacenes y semilleros por ejemplo, decidieron trabajar a puerta cerrada.

Piquetes informativos

En cualquier caso, tanto COAG como Asaja señalaron que los piquetes informativos cumplieron en todo momento con su labor esperada, y en los casos puntuales que detectaron que alguna comercializadora podría tener sus puertas abiertas, tras ser informadas de la huelga general convocada, procedieron a echar el cierre. Las grandes comercializadoras hortofrutícolas y cooperativas de la provincia como Femago, Unica Group, Agroiris, AgrupaEjido, La Unión, Murgiverde, Mabe, y todas las que se extienden por lo largo y ancho del Poniente almeriense, desde el Polígono de La Redonda en El Ejido, hasta Vícar, La Mojonera y Roquetas de Mar respaldaron la jornada de paro.

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Por su parte, UPA apeló a «un acercamiento de posturas entre todos los integrantes del sector para «conseguir que la voz del campo almeriense sea única». Como aseveró, «todos, productores y comercializadoras, debemos estar reconociendo que la situación económica de las explotaciones familiares empieza a ser de emergencia y que, como nada va a mejorar hasta el final, nos podemos encontrar con numerosas quiebras de explotaciones».

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