El incendio de esta semana deja sin hogar a una mujer y a sus cuatro hijos

Pide entrar en el inmueble en el que vivía como 'okupa' junto a su familia desde hace más de cinco años en un bloque de pisos de la avenida de la Luz, ya que tuvieron que salir en pijama y sin coger nada

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:24

Simona Dobrita tiene 41 años, es natural de Rumanía y hace diez que hizo de El Ejido su municipio adoptivo en busca de trabajo. Cuando ... en la madrugada del jueves al viernes dormía en la vivienda en la que habitaba junto a sus cuatro hijos, tres varones y una mujer de 21, 19, 15 y 13 años, en la puerta C de la primera planta de un bloque de pisos ubicado en el número 50 de la avenida de la Luz de El Ejido, nunca pensó que su vida cambiaría tanto en apenas unos minutos. Y todo por un incendio cuyo origen aún se desconoce pero que se localizó en su lavadero y cocina.

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«Eran las dos y cuarto de la mañana cuando la niña estaba viendo la tele con su hermano de 13 años y de repente escucharon un ruido en la cocina y se acercaron a ver qué pasaba. En ese momento se encontraron con el fuego e intentaron apagarlo pero al ver que no podían corrieron a despertar a su madre», explica a IDEAL Marina Dobrita, hermana de la afectada por el incendio y con quien vive estos días la familia. «Cuando me avisaron mis hijos, nada más levantarme, empecé a notar el humo y quise entrar en la cocina para llevarme las bombonas de butano porque me daba miedo que además pudiera haber una explosión, pero mis hijos no me dejaron», relata Simona.

Y así, en plena madrugada, esta mujer y sus cuatro hijos salieron de la vivienda y avisaron de lo que estaba ocurriendo al resto de vecinos, tras alertar también a la propia Policía, quien se encargaría a su vez de hacer lo propio con los Bomberos del Poniente. También llegó una ambulancia.

Con lo puesto

En pijama y con lo puesto esta familia dejó la vivienda en la que habitaba desde hacía más de cinco años, junto al resto de los vecinos de este bloque. «Sólo me dejaron volver para coger mi móvil pero no pudimos sacar nada más, todas nuestras cosas están aún dentro, todas nuestras pertenencias», aclara angustiada la afectada. Minutos después, el inmueble quedó precintado por la Policía Nacional, y aunque Simona reconoce que le explicaron esa misma noche que «vendrían a la mañana siguiente y podría entrar a la vivienda», no lo hicieron.

Con semejante estampa a sus espaldas, esta mujer no quiso avisar a su hermana de lo sucedido esa misma madrugada «para no preocuparla», y un vecino del barrio le abrió las puertas de su casa para que su familia pudiera pasar allí la noche, «eran las cuatro de la madrugada». Pero al día siguiente, prosigue en su relato, «esperé toda la mañana en la puerta del bloque a los responsables para poder entrar en el piso, pero no aparecieron». Lo que sí ocurrió «a las once y media, es que me llamó la Policía para que fuese a declarar, y tuve que ir en pijama, porque no tenemos ni nuestra ropa», se lamenta de nuevo.

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Esta mujer, que trabaja desde hace poco más de un año en un almacén hortofrutícola y con su sueldo mantiene ella sola a sus cuatro hijos, no puede esconder su preocupación. «El pequeño empieza en el colegio la semana que viene, está en una residencia en Almería y no tengo nada para prepararle, ni mochila, ni ropa ni material», desvela sin poder disimular la emoción. Y mira una y otra vez a la fachada del edificio desde la calle, cómo las señales del humo negro se exhiben en las ventanas y el balcón del piso en el que residía hasta esta misma semana. «Yo cambié todos los grifos, compré electrodomésticos y reparé todo lo que hacía falta», afirma con impotencia.

Sin casa

Pero lo que más preocupa a esta mujer afincada en El Ejido es perder para siempre el que durante tantos años fue su hogar, y el cual habitaba como 'okupa' junto a su familia. «Yo no pagaba nada por vivir en este piso, estaba embargado y llegué a un acuerdo con el banco, les dije incluso que si tenía que pagar algo de alquiler lo hacía pero me dijeron que no hacía falta. A cambio yo me encargaba de arreglar lo que era necesario», apunta. Por esta razón, ahora teme que «después de esto no me dejen entrar», confiesa Simona.

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Solidaridad ejidense

Eso sí, si estas hermanas se quedan con algo bueno de lo ocurrido, es sin duda con la solidaridad de los ejidenses. Marina decidió contar lo sucedido en un grupo cerrado de Facebook llamado 'El Ejido última hora', y rápidamente decenas de vecinos invadieron la publicación con sus comentarios de apoyo y ofrecimientos. «Nos han llamado muchos vecinos para darnos ropa, comida, incluso varios pintores se han ofrecido para acondicionar la casa una vez que podamos entrar», enumera la hermana de la afectada.

Y es que desde el pasado viernes, Simona reside junto a sus hijos en la vivienda de Marina, quien a su vez también tiene su propia familia. «Ya estamos diez personas en casa, y mi marido y yo estamos en paro y tenemos dos hijos. Yo voy a ayudar a mi hermana y a mis sobrinos todo lo que pueda, pero tampoco tenemos capacidad», apostilla.

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Con todo, y a la espera de conocer las circunstancias en las que se originó el fuego y poder entrar en en su vivienda, las hermanas tienen previsto acudir mañana al área de Servicios Sociales en busca de apoyos y más recursos. Mientras tanto, y todavía con un fuerte olor a humo que se advierte al adentrarse en el edificio, Simona confía en que su suerte cambie en este nuevo año que apenas comienza a despegar.

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