Un vecino de La Aldeílla cumple 100 años en el decisivo 20-D

Natural de Hirmes, Juan Garzón reside en Santa María del Águila desde hace 20 años, y toda su familia decide darle una sorpresa para homenajear su aniversario centenario

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:49

Las de ayer, no fueron las primeras elecciones generales que Juan Garzón vivía, y tampoco las únicas en las que participaba, pero la casualidad sí ... que quiso que ayer, su centenario aniversario coincidiera el tiempo con uno de los comicios más decisivos de la democracia. «Recuerdo otras elecciones muy decisivas en diciembre, pero sobre todo recuerdo la primera vez que voté, el 12 de abril de 1931», explica a IDEAL este vecino de Santa María del Águila en El Ejido, que ayer fue arropado por casi toda su familia en un almuerzo sorpresa que los suyos le prepararon en el Hotel Restaurante El Edén.

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Y al igual que hizo por primera vez en abril de 1931, cuando depositó su voto en la urna en esa esperada segunda fase de las elecciones municipales que determinaron el advenimiento de la II República, Juan Garzón preparó su papeleta bien temprano, antes de acudir a misa. «En la Parroquia de Santa María del Águila, la comunidad religiosa y algunos vecinos le han brindado un pequeño homenaje que le ha emocionado mucho», apunta Adela Garzón, la mayor de sus cuatro hijos.

Y así, visiblemente emocionado, este abuelo ya centenario de La Aldeílla, aunque natural de Hirmes y que hace veinte años emigró junto a su familia hasta este núcleo ejidense, se encontró con una segunda sorpresa: un almuerzo familiar inesperado. Hijos, nueras y yernos, nietos y biznietos no quisieron faltar a esta entrañable cita. «Es un día muy especial para todos nosotros, no es porque sea mi padre, pero siempre ha sido muy buen hombre, muy buena persona, con su familia, con los amigos y con los vecinos, y es muy querido en La Aldeílla», se apresura a aclarar su hijo Pepe Garzón. En Santa María del Águila «mucha gente le conoce como el tío Juan», apostilla su hija Adela. Si bien la menor de sus hijos, Isabel, no pudo estar presente en este emotivo almuerzo por cuestiones de enfermedad, y además reside en Alemania donde trabaja como médica, absolutamente todos sus familiares quisieron arroparle en este emotivo día en el que no faltaron las risas, la emoción y el recuerdo de Dolores, la mujer de Juan, quien falleció hace 10 años.

Tras disfrutar del almuerzo, Juan se trasladó junto a los suyos hasta su domicilio, un bloque de pisos ubicado en una conocida calle de este núcleo ejidense. Allí tampoco se quedó solo. Y es que sus vecinos, a los que conoce desde hace ya 20 años, no faltaron a este gran homenaje y a la oportunidad de demostrarle su cariño y felicitaciones en un día en el que este vecino fue el principal protagonista. Porque Juan fue agricultor, pastor, labrador y un hombre que nunca falló a los suyos, y por eso quienes le quieren no olvidarán jamás este necesario reconocimiento.

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