El ADN Discapacidad
Fina Maldonado Peralta. Técnico de Orientación sociolaboral en Asociación de Personas con Discapacidad Murgi
Fina Maldonado
Jueves, 21 de abril 2016, 12:16
Cuando llegas al mundo de la discapacidad, llegas con el recelo del que se adentra en un gueto marcado por los estereotipos y las personas ... están al margen de los estándares de perfección y belleza, que socialmente son bien vistos. Cuando empecé a trabajar con personas con discapacidad, tenía una visión de la discapacidad que me hacía pensar, "vaya, pobrecitos, qué pena", pero para mi sorpresa, desde el coraje que da la dignidad, esta percepción no les gustaba, ni les gusta.
Efectivamente, cuando conoces cada historia que hay tras una persona con discapacidad, y reconozco que me gusta preguntar hasta descubrirlas, llegas a conocer a la persona grande, luchadora, fuerte y digna que te deja una gran lección de vida. Esto que queda tan bonito dicho, es lo mejor que me aporta mi trabajo.
Cuando me llega alguna persona con una historia de esas que marcan, siempre me hago la misma pregunta, ¿que habría hecho si me hubiera pasado a mi? y de ahí, que me atreva a afirmar que tras la visible debilidad que puedan aparentar las personas con discapacidad hay grandes luchadores/as. He visto a personas caminando después de una lesión donde los médicos les habían dicho que no volverían a hacerlo, a personas que tras salir del coma han tenido que volver a aprender todo, personas que frente a sus limitaciones hacen una vida normal, personas que a pesar de sus discapacidades no cambiarían su vida.
Muchas veces cuando hablamos sobre cómo ve la sociedad a las personas con discapacidad, distinguimos a nuestras familias y amigos del resto de las personas que no tienen contacto con la discapacidad. ¿Por qué esta división? Porque con nuestras familias y amigos, hemos conseguido lo que las personas con discapacidad persiguen, normalización. Cuando estás en contacto habitual, con personas discapacitadas, la silla de ruedas, la muleta, el bastón, el audífono,... se convierte en una parte más de la persona, igual por ejemplo, puede ser usar gafas. Y hemos descubierto que realmente cuando hablamos de personas discapacitadas, no hablamos de extraterrestres, sino de personas con capacidades diferentes que requieren de las mismas oportunidades que cualquier ciudadano, accesibilidad y empleo, porque habiendo entornos accesibles y trabajo, todo lo demás llega.
Llevo 10 años como técnico en una asociación de discapacitados, y me siento afortunada del trabajo que tengo. Todas estas vivencias que os reflejo aquí, son mi día a día, y creo que a nivel profesional, en estos años, he aprendido mucho del mundo asociativo y las personas con discapacidad, pero sinceramente, lo que más agradezco es haber conocido a personas excepcionales que me han permitido crecer como persona porque egoístamente me he nutrido de todas ellas, de sus experiencias, sus retos, sus frustraciones, sus ilusiones, ... sintiéndome discapacitada como ellos/as muchas veces y alguna vez, recibiendo "bofetadas" de realidad que te ponen los pies en el suelo y te enseñan a valorar las cosas realmente importantes.
He titulado, este articulo ADN de la discapacidad, y es que este mundo envuelve tanto, que forma parte de mi propia persona, de mi ADN.
No quiero terminar sin recordar a todos los que tanto me habéis enseñado: Paco, Tere, Gracián, Cati, Wafi, Alberto, José, Gabriel, Reme, Isabel, Marlen, Ismael, Rubén, Juan, Manolo, Joaquín, Nina, Valentín, Matías, María Jesús, José Antonio, Miguel, Antonio, José Miguel, Ramón, José Manuel, Elena, ... sin vosotros/as no sería la persona que soy, a todos, muchas gracias.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión