Aquella noche del viernes 13
Carlos Callejón. Empresario, psicólogo y 'coach'.
Carlos Callejón
Jueves, 21 de abril 2016, 12:09
Viernes por la noche, son las diez... y de repente Twitter se inunda de una única noticia... atentados yihadistas en París. Poco después todo el ... mundo habla ya de ello. Los medios de comunicación, las redes sociales y las conversaciones tienen un único tema, contribuyendo al establecimiento de unas creencias y emociones que terminan afectándonos a todos. Poco a poco van saliendo más noticias, nuevos datos y nuevas imágenes, casi todas bastante fuertes; lo que se ve es un caos, desconcierto y escenas que se nos quedan marcadas. Ver esas imágenes una y otra vez, además de todos los comentarios de redes sociales (bastante alarmistas casi todos) más que informarnos y calmarnos, nos producen un efecto de histeria y miedo colectivo del que suele costar salir.
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Hablando de víctimas... al final no sólo terminan afectadas las victimas directas, sino también todos los ciudadanos que pasan a considerarse víctimas potenciales, creando una psicosis colectiva que también trae cola a nivel individual. Y de esta forma nos convierten en objeto de una guerra psicológica tanto racional (por el aumento de la probabilidad de que se produzca un nuevo atentado) como irracional tal y como hablaba hoy con una persona en la consulta (realmente, ¿qué posibilidad hay de llegar a ser una víctima en un atentado?).
Pero, y aunque nos cueste más verlo, hay otras víctimas del terrorismo yihadista... ¿quién no ha leído estos días comentarios hostiles sobre la religión musulmana, asociada directamente a los atentados, ya que quienes matan lo hacen en nombre de Alá? El problema es que la inmensa mayoría de los atentados se producen en países árabes y la mayoría de las víctimas son también de religión musulmana.
Sin importarnos quiénes son las víctimas, teniendo en cuenta que todos lo somos, lo único claro es que dependiendo de la difusión que le den los medios de comunicación a los atentados, así se moldeará la opinión pública. Llegando incluso a que la continua exposición a la amenaza, incluso aunque no haya ataques, hará que el terrorismo sea parte de nuestra vida.
Para seguir con una vida normal, todos disponemos de unos mecanismos de resistencia ante la adversidad, algo que nos permite avanzar y seguir a pesar del miedo, el dolor y la impotencia que nos pueda generar un atentado como éste. Es verdad que estar informado es importante, pero no debemos contribuir a un estado de psicosis, ya que, además de que eso no nos asegurará que no haya otros atentados, sólo nos generará un desasosiego continuo que no nos llevará a ningún sitio y nos limitará en nuestro día a día.
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Lo mejor que podemos hacer es abrir los ojos, disfrutar del día que tenemos, del paseo por el parque, del saludo de nuestro vecino, de la sonrisa de nuestro abuelo, del beso de nuestra nieta, de... hay tantas cosas por las que disfrutar... te invito a que reflexiones, las descubras y las disfrutes día tras día... Como dijo un superviviente del atentado de los trenes de Madrid: "Si dejas que el miedo se apodere de lo mejor de ti, no saldrías más de tu casa. Si estás asustado, los terroristas han vencido".
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