Con dos cañones por banda
Balerma reivindica desde hace dos años que las piezas vuelvan a escoltar la Torre, pero en su lugar aparecieron unas nuevas de atrezo.
Elizabeth de la Cruz
Jueves, 21 de abril 2016, 12:13
Quizá nunca unos cañones dieron para tantas historias, o al menos no para tantas en la era actual. Y es que en los dos últimos ... años, dos cañones que flanqueaban la Torre de Balerma han centrado buena parte del debate en este núcleo, ya que su ausencia dilatada en el tiempo dio para multitud de quejas, y muchas más teorías. De hecho, en mayo de este mismo año, el Partido de Almería, que a su vez ha venido denunciando su ausencia, la cual ha sido justificada por una restauración que en principio les iba a ser realizada, denunció la aparición de uno de ellos en el depósito municipal.
En este sentido, el por entonces concejal del PAL, José Antonio García, denunció que «desde 2004, después de diez años, con lo difícil que fue poder disponer de estos cañones de costa en nuestro municipio, además del valor y representación que tiene para nuestro pueblo de Balerma, Paco Góngora Cara haya permitido y sea él el responsable de que hoy lo tengamos en el depósito municipal completamente abandonado, completamente arruinado, lleno de óxido y en un rincón como un trasto viejo; un cañón que él mismo ha dicho, desde hace un año y medio, que se ha retirado porque se encuentra restaurando», aseveró.
Sin embargo, nada más se supo al respecto hasta que el pasado 16 de julio, durante la celebración de la procesión y embarque de la Virgen del Carmen de Balerma, los vecinos se quedaron estupefactos al comprobar que de repente, dos cañones de atrezo flanqueaban de nuevo la Torre de Balerma.
«Es lógico que haya gente que haga cosas así para reivindicar soluciones, las quejas no las atienden», explicó al respecto Yolanda Pinteño, una vecina de este núcleo. Para otro de los habitantes de este núcleo, Francisco Fernández, «¿es normal que se quite un cañón para restaurarlo, y aparezca al año siguiente aparcado en el depósito municipal?. Eso es más burla que los que lo pusieron de cartón», asegura.
Por su parte, para David Fernández, «ha sido algo ingenioso y muy gracioso. Una de las formas más originales de manifestar un descontento del pueblo. Muchos balermeros hablaban del tiempo que llevan los cañones restaurándose y que era una pena no poder lucirlos en uno de los días principales del pueblo. Espero que con este suceso pueda estar listo para agosto».
Por ello, y aún sin saber muy bien quién o quiénes fueron los responsables de la aparición de estos dos nuevos cañones improvisados junto a la Torre de Balerma, lo cierto es que estos medios utilizados en la protección de la costa y su defensa en la época de Felipe II se han convertido ya en un símbolo del núcleo. Un símbolo que aunque aún no luzca junto a su emblema, se ha convertido en seña de esta tierra.
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