La independencia de vivir con capacidad

Desde hace 20 años, Asprodesa tutela viviendas concertadas con la Junta de Andalucía para personas con discapacidad intelectual.

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:35

Un día cualquiera entresemana. A las diez de la mañana, Baltasar y su hermano José Manuel llegan al Centro Ocupacional de Asprodesa en San Agustín, ... El Ejido, donde realizan sus talleres y tareas diarias que van desde la jardinería, hasta las labores de ajuste personal, mantenimiento, jardinería, pintura, y quehacer diario. Tienen 30 y 28 años respectivamente, llegaron a este centro para personas con discapacidad intelectual en 2008, y hace tres su tutela pasó a Asprodesa tras el fallecimiento de su madre. Baltasar lo explica. «Primero vivíamos en un cortijo y después mis padres compraron la casa de La Mojonera. Cuidé durante años a mi madre hasta que murió, ahora vivo aquí junto a mi hermano», expresa.

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Como cuenta Roberto Aguado, monitor del Centro Ocupacional de Asprodesa, «después de que su madre falleciera, Asprodesa tomó la tutela de estos hermanos, pero con la independencia de que pueden seguir viviendo en su casa».

Así, «por la mañana acude a su casa una persona de apoyo de Ayuda a Domicilio, y después cuando se marchan del centro a las cinco de la tarde, otro monitor les acompaña en su vivienda», añade. Sin embargo, como Baltasar apunta, «yo me encargo de la medicación mía y de mi hermano, de recoger y limpiar mi casa». A modo de ejemplo, Aguado recuerda que hace apenas unas semanas, «José Manuel se puso enfermo, y quien se encargó de supervisar todas las medicinas que había que suministrarle y de tomarle la temperatura, fue su hermano».

Mientras tanto, en un pequeño chalé en plena Urba de Roquetas de Mar, Carmen Mari y Carmen Amador muestran a IDEAL el lugar donde residen. «Aquí tenemos nuestro salón, el comedor, la cocina, la habitación de las chicas y nuestro baño, y las habitaciones de los hombres, y su baño», va indicando con el dedo la más veterana de la vivienda.

Ocho personas

Porque aunque en esta casa conviven ocho personas, cuatro mujeres y cuatro hombres, Carmen Mari llegó al chalé dos años después de que fuera concertado con la Junta de Andalucía por parte de Asprodesa, hace ya veinte. «Yo llevo aquí un montón de tiempo, soy la mandona del grupo», bromea.

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Si bien reconocen que tanto las mujeres como los hombres van cada uno un poco «por su cuenta», en lo que sí coinciden todos es en la necesidad de realizar todas las tareas semanales asignadas a excepción de la cocina, de lo cual se encarga una empresa externa. «Cada uno tiene sus tarea de la semana, uno limpia y recoge la mesa, otro se encarga de la basura», enumera Carmen.

De este modo cada uno de los habitantes del domicilio conoce cuáles son sus funciones, aunque también tienen tiempo para el ocio y el descanso, con una piscina y un pequeño jardín del que ellos mismos se encargan. «A mí me gusta darme un baño casi todos los días», se apresura a decir Carmen bajo un sol de justicia, que el calor aprieta.

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Pero durante la semana, la rutina diaria les hace levantarse pronto, preparar el desayuno, y tomar dirección San Agustín para acudir a sus labores diarias. «Cuando llegamos nos tumbamos un rato y descansamos, y ya damos un paseo o vemos la televisión, porque a las nueve de la noche tenemos la cena», aclara una de las habitantes de la casa.

En cuanto a la propia convivencia, ellas son muy prudentes y prefieren no entrar a desvelar rencillas, y destacan sobre todo la independencia alcanzada, siempre con el apoyo de Asprodesa. Una independencia que les permite realizarse como personas y conseguir sus propios logros paso a paso, cada día tras día. Mientras tanto, Asprodesa presta su servicio a través de estas viviendas tuteladas, así como manutención, transporte, ocio y vida social a las ocho personas que residen en el chalé y a los dos hermanos que lo hacen en su domicilio particular.

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Desde el año 1993 que comenzó el concierto con la Junta de Andalucía, desde Asprodesa fijan en una quincena el número de personas que han pasado por esta vivienda tutelada, que gestiona el centro con sede en San Agustín.las plazas para la vivienda tutelada, Asprodesa cuenta con una residencia en esta misma zona, que oferta un total de 28 plazas y que mantiene un concierto con la Consejería de Igualdad y Bienestar Social desde el año 1994. Eso sí, desde la entidad recuerdan que es desde el año 1983 cuando el colectivo comenzó a utilizar este edificio tras su cesión.

Más información en la edición impresa de IDEAL.

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