«No quiero nada gratis, solo un trabajo»
Lucía Salvador tiene cinco hijos y sobrevive desde hace meses gracias a sus vecinos
Elizabeth de la Cruz
Jueves, 21 de abril 2016, 12:44
«No tendré días de mi vida para pagar todo lo que están haciendo». Con estas palabras, se refiere Lucía Salvador, una mujer de 38 ... años que vive en El Ejido con sus cinco hijos de entre uno y once años desde el pasado mes de septiembre, a todo el apoyo que desde hace meses le vienen prestando tanto sus propios vecinos, como desde el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento ejidense, ya que sin empleo y sin apenas ayudas de ningún tipo, y con un pasado doloroso al lado de su ex pareja y padre de sus hijos, ella solo pide una cosa, «no quiero nada gratis, solo un trabajo, una oportunidad».
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Como confiesa, «debo tres meses de alquiler, y yo entiendo que el propietario del piso en el que vivo quiera que le pague, pero yo no puedo irme con mis cinco hijos a la calle». Tras pasar veinte años al lado del padre de sus hijos, sufriendo malos tratos y otros tipos de abuso, Lucía cuenta ahora con una orden de alejamiento de 500 metros como mínimo que el Juzgado de Instrucción número 4 de El Ejido dictó a su favor y contra su ex pareja, si bien ahora espera la sentencia final ante la que se interpuso el recurso en el Juzgado número 2 de Almería. Pero dejando a un lado este difícil trago por el que aún a día de hoy sigue atravesando, Lucía se quedó sin empleo hace unos meses, «estaba limpiando algunas escaleras y casas de personas mayores, pero me quedé sin nada». Desde entonces, explica, «estoy buscando empleo, «he trabajado como ayudante de cocina, de camarera, al cuidado de personas dependientes, puedo trabajar en lo que sea. Pero necesito eso, un trabajo, para poder sacar a mis cinco hijos adelante». Mientras tanto, Cáritas le ha ayudado con el pago de los recibos de agua, y la compra de una máquina de aerosoles que era vital para su hijo de año y medio, quien sufre problemas respiratorios y asma y necesita una medicación, al igual que su hijo mayor, de once años. «Dos de mis hijos harán este año la Comunión y no tengo ni un traje que ponerles, al de 9 nueve años ya se la retrasé el año pasado y este año tengo a los dos, eso es muy duro», lamenta.
Lucía sale cada mañana en busca de un empleo, y aunque hasta ahora no ha tenido éxito, agradece el gesto que sus vecinos tienen con ella cada día. «A las 7 de la tarde en mi casa no para de sonar el timbre. Un vecino me trae leche, otro huevos, y eso es muy bonito, no sé cómo agradecerlo», se emociona. Así, pide una oportunidad para salir de una situación en la que nunca imaginó que estaría.
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