Más de 60 años de tradición y serenatas
Es jueves por la noche y en un cortijo frente al cementerio de El Ejido se vislumbra una luz encendida desde un almacén. Al entrar, una gran mesa alargada con un jamón como anfitrión de un encuentro entre amigos alrededor de unos huevos estrellados, tomates de la tierra, butifarra y buenas habas. «Lo que no sé es de donde las sacas en esta época», refiere uno de ellos señalando a otro, extrañado por la presencia de este producto cien por cien ejidense que tan difícil es encontrar en pleno mes de diciembre.
ELIZABETH DE LA CRUZ
Jueves, 21 de abril 2016, 12:42
«Come lo que quieras, esta es tu casa», presenta a modo de invitación José Palmero, agricultor y propietario del local de ensayos oficial de ... la Rondalla Navideña de El Ejido desde hace más de quince años, donde él toca además la guitarra. Porque la historia de esta emblemática formación musical se remonta mucho más en el tiempo, «por lo menos a los años 50», se apresura a aclarar Antonio Rodríguez, cantante del grupo junto a Ernesto Martín. «Antonio Aguilera, fue uno de los precursores de la Rondalla de El Ejido sobre los años 40 y 50 junto a Baldomero García, el hermano de Manolo Escobar», desvela José con cierta melancolía, mientras añade, «yo no me puedo acordar porque aún ni había nacido, pero Antonio Aguilera contaba que la rondalla empezó desde la venta de carros que tenía el padre de Manolo Escobar donde ahora está la gasolinera del bulevar. Allí se hicieron los primeros ensayos y fue donde empezó todo».
Como cuenta, «bastantes años después, Antonio nos dijo que un día, cuando se encontraba en la parada de taxi, porque él era taxista, se bajó un hombre de un mercedes y le pregunto, 'Antonio, ¿qué queda de la rondalla?', y entonces fue cuando se dio cuenta de que era Baldomero, el hermano de Manolo Escobar, quien le dijo que iban los dos en el coche hasta Marbella ya que tenían una actuación, y habían pasado por El Ejido de incógnito, llevaban hasta una peluca», detalla José.
Y desde entonces, desde sus inicios, la Rondalla Navideña de El Ejido ha llegado a contar con más de veinte integrantes en sus mejores tiempos y ha sobrevivido a numerosos cambios, procesos, y acontecimientos. «Yo me acordaré siempre, entré en la rondalla un 8 de diciembre de 1967» apunta José.
Durante décadas, la Rondalla Navideña fue todo un referente en el municipio, protagonistas de todas las fiestas y encuentros de vecinos. «En el año 1986 se crearon otras dos asociaciones, la Asociación Cultural Manolo Escobar y la Asociación Cultural Francisco Velarde, donde además de la música se incluían los grupos de baile folclórico así que los integrantes de la rondalla nos dividimos hasta que en el año 2000 decidimos volver a juntarnos», narra José Luis Arenas, un guardia civil amante de la música y de la guitarra que disfruta con los ensayos de su rondalla.
Y así, cada jueves a partir de las nueve y media de la noche y hasta alcanzar la madrugada, Federico Cobos, Luis Álvarez y José María Acién también ponen música a los temas de siempre y a aquellas recordadas serenatas a través de la guitarra, los laudes de Juan Fernández y Francisco Martín, las bandurrias con Manuel García y Cecilio Santiago, quien además pone letra y música a muchas de las canciones de esta rondalla, sin olvidar a Ángel Manzano quien desde hace dos años ha introducido en esta formación un instrumento aún desconocido para muchos, «el timple canario», subraya.
Tras llenar el estómago llega el momento del ensayo. Las risas, las bromas, alguna que otra riña, pero sobre todo las ganas de pasar un buen rato. «Aquí no se ensaya, no sé cómo lo hacemos pero luego sale todo a base de improvisación», confiesa a modo de 'regañina' Manuel García, uno de los más jóvenes del grupo. «Entré en la rondalla con unos catorce o quince años», recuerda.
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