La ausencia de la llamada «cultura del seguro agrario»

La ausencia de la llamada «cultura del seguro agrario»
  • «Mis hermanos y yo teníamos asegurada al menos la estructura, menos mal que contratamos el seguro hace diez años, nunca piensas que esto puede suceder y por eso tampoco contratamos el seguro para el cultivo, y el temporal nos echó al suelo la estructura de tres hectáreas, las pérdidas solo en estructura superan los 200.000 euros y en cosecha a seis euros el metro haz tú misma la cuenta».

Son palabras de Indalecio Amat, vecino y agricultor de Santa María del Águila en El Ejido, lleva ocho hectáreas junto a sus dos hermanos, Gustavo y Damián, y ahora se confiesa en cierto modo aliviado porque al menos la estructura de sus invernaderos derribados tras el fuerte temporal de lluvia y granizo del miércoles, podrán volver a levantarse una vez reciban las indemnizaciones del seguro que contrataron.

Pero esta no es la tónica general que se respira estos días en el campo ejidense. Según los datos que ofrecen las organizaciones agrarias el porcentaje de agricultores de cultivo bajo plástico que contratan pólizas de seguro para sus explotaciones no alcanza el 10% a nivel provincial, un dato que para la Unión de Pequeños Agricultores , y su secretaria provincial, Francisco Iglesias, es totalmente comprensible. «Los agricultores utilizan el dinero para iniciar la campaña y contratar un seguro les resulta muy caro, la mayoría no puede hacer frente a esa inversión, y piden pagos fraccionados. El seguro se ha incrementado tres veces más tras la retirada de las subvenciones de la Junta, y el Ministerio las ha rebajado, y el problema está ahora. Los afectados quieren ya levantar sus invernaderos porque ya han perdido esta cosecha, perderán la próxima y muchos hasta una tercera», aclara quien también ocupa la secretaría ejecutiva nacional de UPA.

Pero por ejemplo, desde COAG Andalucía, su responsable de Seguros Agrarios, Antonio Moreno, no opina lo mismo. «No hay cultura del seguro agrario, y yo siempre digo lo mismo y pongo el mismo ejemplo. Un agricultor puede tener su coche asegurado, su casa, el perro y hasta el caballo si lo tiene pero sin embargo, no asegura el que es su medio de vida, ¿cómo es posible?», señala.

De hecho, dejando a un lado las cuantías que pueden alcanzar las pólizas tramitadas a través de Agroseguro, ya que como enumeran todas las fuentes consultadas por IDEAL, «es prácticamente imposible dar una media estimada ya que para seguros de cultivos y cosechas esto va determinado según el tipo de finca, su ubicación, la producción...», explica Francisco Pérez, agente de la compañía aseguradora Allianz que ejerce su actividad en el principal núcleo ejidense afectado por el pedrisco, Santa María del Águila, y que desde el pasado miércoles y hasta este sábado ya ha atendido e iniciado más de 80 partes solo de agricultores afectados.

550 euros, estructura

No obstante, como explica y detalla Pérez, en el caso de pólizas de seguro para las estructuras de invernaderos «estamos hablando de un coste de entre 500 y 550 euros por hectárea al año».

Por eso, lo más común es encontrar casos como el de Indalecio Amat y sus hermanos, optar por contratar seguros para la estructura, lo cual al menos en parte permitirá recuperar a esta familia parte de sus pérdidas. Lo contrario que le ha ocurrido a Germán Pérez. A él y a su familia. Tres y media de cuatro hectáreas completamente perdidas. «Solo habíamos recogido el 50% de la producción de tomates, y el pimiento lo hemos perdido cien por cien», relata. Ante la pregunta de por qué decidió no contratar el seguro confiesa, «no lo sé, la verdad es que es algo que no te paras a pensarlo, nunca ha habido costumbre de asegurar la tierra».

Sencillamente esa parece la causa. Así al menos lo cree también José Antonio Vargas, agricultor afectado también en este caso por los arrastres de agua y barro que fueron a parar hasta el núcleo ejidense de Las Norias. «Aquí hay al menos una quincena de explotaciones que ya están siendo limpiadas para poder volver a levantarse pronto», añade el también presidente de la Asociación de Afectados por la Balsa del Sapo Cañada de Las Norias. «En mi caso se me ha inundado una hectárea y como tengo sí tengo seguro y ya había cogido parte de la producción mis pérdidas no superarán los 18.000 euros, pero hay muchos agricultores que necesitan ayudas, realmente necesitan que se subvenciones nuevas líneas y que no se recorten como ocurrió con las de la Junta», subraya.

Según desglosa, «de aquí hacia atrás nos iba bien, y si llegaba una helada o un viento y nos tiraba el invernadero, nos levantábamos, nos sacudíamos y volvíamos a construir el invernadero, lo que pasa es que todo se ha encarecido, todo cuesta mucho más y si encima llega una catástrofe así pues apaga y vámonos, pero es muy importante que los agricultores tomen conciencia y aseguren sus invernaderos y sus cosechas, pero también lo es que los políticos y las administraciones otorguen ayudas y faciliten la contratación de seguros agrarios a los agricultores», aclara. Tal y como añade, «si por ejemplo un agricultor tiene una hectárea de pimientos que pueden producir unos 80.000 kilos, el coste para un seguro de cosecha única puede rondar los 1.200 euros al año», concluye.

Mientras tanto, el secretario general de Agricultura y el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, se reunían con el director del Servicio Agroalimentario de Cajamar, Roberto García y José Manuel Alba y Antonio Rodríguez, de Unicaja, para tratar el compromiso de ambas entidades con el campo, y la empresa Plastimer anunciaba que pagará el plástico a sus clientes afectados por el granizo. Porque con seguro o no, desde todos los sectores muestran su apoyo a los agricultores de El Ejido.