«Hemos perdido toda la cosecha»

«Hemos perdido toda la cosecha»
  • Manuel Montoya es el propietario de Horticultura Montoya, una empresa dedicada a la producción de plantas ornamentales desde 1982, que se encuentra en el Polígono Industrial La Redonda en El Ejido y que en la tarde del fatídico miércoles tenía que presenciar cómo la estructura que cubría los 22.000 metros de su finca caía sobre toda su producción de pascueros. «Son más de 800.000 euros en pérdidas, yo no sé cómo lo vamos a hacer», se lamentaba este empresario.

Sin embargo, Manuel, conocedor de que hay otros tantos agricultores y propietarios de invernaderos afectados, expresaba que, «yo al menos tenía pagado el cultivo pero hay muchos agricultores que aún debían la semilla, esto ha sido muy fuerte, ha sido como tirar una bomba en esta zona, el mayor impacto ha caído en una zona de unos dos kilómetros junto a esta finca y ha tumbado un montón de invernaderos, por ejemplo a uno de mis vecinos el temporal le ha tirado al suelo tres hectáreas, eso es muy duro».

De hecho, hasta su explotación se acercaban en la tarde noche del temporal, el pasado miércoles, el alcalde y el delegado territorial de Agricultura, José Manuel Ortiz, junto a la delegada del Gobierno de la Junta, al igual que también lo volvían a hacer ayer junto al presidente de la Diputación Provincial, Gabriel Amat, el director general de Agricultura y Alimentación de la Junta de Andalucía, Jerónimo Pérez Parra. Incluso hace apenas unos días, sus pascueros aparecían en la edición de este periódico precisamente para dar cuenta de una buena noticia. Y de repente llegó el granizo. Para él ahora solo cabe esperar, «a ver si es verdad que dan ayudas».

Por otro lado, Juan Fernández, un agricultor ejidense al que el temporal le pilló «junto al cortijo del invernadero», y que tiene su explotación junto a la carretera que discurre entre El Ejido y Santa María del Águila, la tormenta de lluvia y granizo ha provocado que «pierda toda la cosecha de calabacín, me quedaban más de 10.000 kilos, y luego están las sandías», señalaba apurado. Una hectárea de tierra tirada al suelo cuya estructura «se había reformado dos veces, pero ya era vieja», y de otro lado inundaciones y parte del cultivo de otro invernadero con el que cuenta en la zona también resultaba afectado.

Y como Juan y Manuel otros tantos agricultores y familias afectadas, hasta 500, miraban ayer el panorama desolador que encontraban tras de sí. Pero también todos aquellos que aún podían salvar sus cosechas se afanaban por levantar y reparar estructuras e intentar reponerse lo más pronto posible, como otras tantas y tantas veces han hecho siempre los agricultores d el Poniente Almeriense.