Nauni, el grafitero del Poniente

La falsa modestia cobra especial importancia a la hora de describir a Nauni. Se llama Raúl Moreno López pero su sello y su firma en los más de 1.500 grafitis a los que desde hace siete años da forma a través del spray ratifican su sobrenombre. Pero también su talento.

Elizabeth de la Cruz

Jueves, 21 de abril 2016, 12:44

Porque al menos en El Ejido, y en el resto del Poniente Almeriense, sus creaciones son conocidas y admiradas gracias al realismo de sus grafitis, ... con los que logra captar no solo la atención de quien los contempla sino que a menudo suscitan emociones y reacciones en quienes los contempla. Pero él le quita mérito. «Llevo trabajando toda la vida, desde los 17 años, y he tenido suerte porque a mi la crisis me ha favorecido ya que yo trabajaba en la obra y con la caída de la construcción me centré en dibujar. A mi me gusta mucho la cultura del hip hop y como se me daba bien dibujar opté por el grafiti», aclara.

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Lo que sí parece cierto es que su notable talento queda patente en las más de 700 creaciones que se exhiben tanto en murales como en comercios de El Ejido. Sin embargo, no son los únicos, «también tengo en Adra, Berja, Balanegra, Dalías, La Mojonera, Roquetas, Aguadulce, El Parador, Vícar, Carboneras, Almería, Calahonda, Huércal de Almería, Viator, La Cañada y también en Barcelona porque allí tengo familia, voy mucho y siempre aprovecho para hacer algún grafiti, en Granada, Córdoba y Sevilla», enumera. Pero desde aquel primer grafiti que Nauni plasmó en una pared cercana a donde se ubica hoy el mercadillo de Santa María del Águila en El Ejido, «que ya está medio visible es una imagen del mar», apunta, ha llovido mucho. «Los primeros grafitis son las típicas pintadas que hay en los muros abandonados, que no te salen bien porque aún no estás acostumbrado a coger el spray, pero así hemos empezado todos», señala. Según recuerda, «la firma es el grafiti real, se supone que el grafiti es poner tu nombre en una pared, con rotulador, con spray, con una tiza...eso es el grafiti pero ya ha evolucionado a otro tipo de estilos y ramas».

Parroquia de Balanegra

De hecho a su juicio, «hay que pensar que el grafiti es un movimiento artístico, y con los años se estudiará al igual que el resto de los movimientos artísticos que ha habido». No obstante, y aunque su pasión es el grafiti urbano «vivo más de la decoración artística con la técnica de grafiti» ya que puede hacer así de su talento su trabajo y llevar a cabo un sinfín de distintas creaciones en interiores tanto de locales como de domicilios de particulares, e incluso hace unas semanas hasta en la mismísima fachada de la parroquia de Balanegra.

Por todo ese esfuerzo recompensado se siente ahora un «privilegiado» de poder ganarse la vida haciendo lo que realmente le gusta, «dibujar, pintar», y aunque la temática que aborda va desde lo imaginario hasta lo actual, pasando por el humor, el deporte, el famoseo o hasta el religioso, si hay un estilo en el que realmente se siente cómodo es «en el realismo».

En este sentido, Nauni recuerda que además cada año crea una carpeta con todos sus trabajos para comprobar «lo que evoluciona el dibujo y cómo se ha mejorado» ya que además «cada cierto tiempo los que se pueden retocar se van renovando», explica.

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Respecto a quienes aún a día de hoy consideran que el grafiti es simplemente un mero acto de vandalismo, Nauni opina que «tiene que haber opiniones para todos los gusto, así que yo lo respeto porque no puede gustarle a todo el mundo». No obstante, él es un claro ejemplo de que a los 32 años se puede lograr cumplir un sueño y hacer de este arte un modo de vida y su empleo. «Yo animo a los jóvenes a los que les guste el grafiti a que apuesten por ello, a que estudien, y pido a las instituciones que les apoyen, que cedan muros, paredes, eso es muy importante», expresa.

Y es que como argumenta, «hace falta un mayor apoyo de las instituciones y que se realicen más actividades e iniciativas sobre el grafiti». Iniciativas como una exhibición de esta técnica que tendrá lugar del 12 al 15 de junio en el marco de la Semana de la Mujer de El Ejido, adelanta.

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En cualquier caso, entre sus retos más cercanos se encuentra otro proyecto que hasta ahora no le habían solicitado nunca, en el Puerto de Carboneras. «Es la primera vez que me encargan algo así y me apetece mucho», comentaba. Porque para Nauni «los murales no son solo decoración, tienen la intención de involucrar al transeúnte», y eso lo consigue, «plasmando imágenes impactantes» que evocan directamente a la conciencia o al alma de quien las contempla. Con una técnica bien organizada de luces y sombras consigue volúmenes en tres dimensiones muy realistas, utilizando también en ocasiones personajes exagerados para distorsionar en parte la realidad, aunque como siempre matiza, «ninguna obra está terminada mientras el artista viva».

Así, con un sinfín de proyectos en marcha, encargos, iniciativas culturales, talleres o muros y fachadas por exprimir, este joven ejidense, Nauni, pretende seguir demostrando tanto desde la frontera del Poniente Almeriense, como en el resto de la provincia y fuera de ella, que aunque el grafiti siempre tendrá su origen en «el arte de la calle», también son infinitas las posibilidades que a través de unos botes de spray con muchísimo talento y acierto de quien los sujeta, se puede conseguir remover más que emociones.

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