San Agustín Unido jamás será vencido
Porque sus vecinos bien merecen un reportaje, este reportaje.
Elizabeth de la Cruz
Jueves, 21 de abril 2016, 12:46
Porque para ellos daba igual que el problema fuese la inexistencia de un consultorio médico, o la carencia e incluso ausencia de servicios municipales, tampoco ... importaba que la reivindicación versara sobre la ampliación o mejora de un colegio, el control de unas plagas de mosquitos o quizás que el esfuerzo se concentrase en unirse y trabajar por no perder una tradición querida por sus vecinos, ellos siempre se encargaban, y se encargan, de conseguirlo. Son los vecinos de San Agustín, El Ejido.
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Para ellos lemas como la unión hace la fuerza o un pueblo unido jamás será vencido, no son más que parte de su esencia, y de su historia. Y es que solo hay que atender a lo que relatan quienes han hecho posible que, hoy día, San Agustín sea un núcleo próspero que cuenta con todos los servicios necesarios para abastecer las necesidades de una población que supera los 4.000 habitantes.
Y José Antonio Jiménez es uno de ellos. Natural de Adra, aunque se siente «más sanagustinero que nadie» tras llevar media vida en este núcleo ejidense donde confiesa, «he cuajado bien», recuerda que los inicios no fueron fáciles. «Llegamos en 1975 la mayoría, y cada uno éramos de una zona, vino mucha gente de La Alpujarra, Adra, Roquetas...», explica Jiménez, quien, pocos años después, entre 1983 y 1992, se convirtiese en el primer alcalde pedáneo y presidente de la Junta Local de San Agustín, «y también «presidente de los colegios, presidente de asociaciones, en casi todo he estado, por último acabo de ser nombrado presidente de la Asociación de la Tercera Edad», se apresura a matizar. Porque lo tiene claro, «he sido siempre del pueblo, de mi pueblo».
Familias numerosas
Pero como el actual presidente de la Junta Local, Francisco Pérez, se encarga de rememorar, «en 1975, se empezaron a crear en este terreno, que estaba vacío, aquí no había nada, tres fases de viviendas para familias numerosas. En cada fase se instalaron unas 600 personas». Por eso, no es de extrañar como apunta Pérez, que tras ser «creado de la nada» los servicios e infraestructuras que se han conseguido se hayan tenido que alcanzar paso a paso, como también echa la vista atrás y aclara quien fuera el primer presidente de la Junta Local. «Teníamos muchas preocupaciones porque no teníamos escuelas, ni médico, ni siquiera una farmacia, tampoco teléfono...», enumera.
Tal y como añade, «poco a poco se iban consiguiendo cosillas, los colegios, los maestros, los médicos, incluso el primer médico tuvimos que ir a por él, la farmacia también la conseguimos aunque tarde, el teléfono también con mucha dificultad...» y sigue recordando los logros obtenidos con la unión y fuerza de todo un pueblo.
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Es por ello por lo que hoy día, para quien ya en otra generación, tiene el privilegio de ser el portavoz de estos luchadores vecinos, se llena de orgullo al concretar todo lo que se ha conseguido. «Actualmente prácticamente el 90% de los servicios a nivel municipal se pueden gestionar desde aquí. Tenemos guardería, colegios, centro de usos múltiples, farmacia, consultorio médico, pabellón de deportes...», destaca Pérez.
Porque como deja claro, «cosas que en otros sitios estaban desde el principio, aquí han costado mucho trabajo y mucho esfuerzo conseguirlas, porque a veces ha habido que manifestarse incluso y luchar, pero se ha conseguido».
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Precisamente no hay que irse muy lejos en el tiempo para comprobar que sus vecinos saben bien de lo que hablan. Hace casi tres años, hartos de asistir a una lucha de competencias entre la Junta y el Ayuntamiento respecto al problema que existía ante la falta de control de moscas y mosquitos en el paraje de Punta Entinas Sabinar que linda con este núcleo, los vecinos se echaron a la calle con silbatos y pancartas en mano reivindicando una solución definitiva ante las incesantes picaduras de estos molestosos insectos que habían ocasionado incluso problemas de salud en algunos vecinos del núcleo. Y su voz fue escuchada.
Y también en el caso del estado del colegio y la ampliación que aún a día de hoy, siguen esperando. Pero es cierto que ya está cerca. O como recuerda el propio presidente de la Junta Local, «en el año 2010 el Ayuntamiento eliminó el carnaval, y aquí decidimos entre todos los vecinos que por qué nos teníamos que quedar sin esa fiesta, si a lo mejor echándole un poco de imaginación y aunque tuviésemos poco presupuesto, podíamos hacer algo». Y así lo hicieron. Y lo disfrutaron.
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Lo disfrutan al igual que hoy lo hacen los mayores que acuden al renovado centro que tras años y años de espera en el tiempo, desde hace casi tres es una realidad. «Son unas instalaciones buenísimas, porque el otro centro la verdad es que estaba muy mal», recuerda Jiménez quien hace tan solo unos días se convertía en el presidente de la Asociación de la Tercera Edad de este núcleo.
En este caso, antes de disfrutar de estas nuevas instalaciones los vecinos también tuvieron que volver a movilizarse. Así, una vez más, recurrieron a los medios de comunicación, a asociaciones y grupos políticos, protagonizaron concentraciones y canalizaron todas sus quejas a través del presidente de la Junta Local. Por eso, que lo tengan también es merecido.
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San Antón
Además de por la unión de sus vecinos quienes siempre han demostrado que ante la adversidad consiguen hacerse más fuertes, este núcleo puede presumir asimismo de seguir conservando unas fiestas que han sido reconocidas hasta fuera de sus fronteras y que han contado con la asistencia de importantes personalidades que no han querido perderse esta tradición que nació en el año 1983 junto a la Asociación Juvenil de San Agustín, Ajusa, promotora e impulsora de celebrar desde entonces y cada 16 de enero, unas fiestas donde la convivencia y el buen ambiente son protagonistas. Y eso contagia al municipio.
Desde su origen, hasta cuarenta años atrás, San Agustín «ha evolucionado muchísimo», hace balance Pérez, presidente de la Junta Local. Según señala, «hay que tener en cuenta que este núcleo ocupa el 25% del territorio de El Ejido, abarca mucho terreno, y desde los años 90 con la llegada de la población inmigrante, el índice de natalidad ha aumentado, y hoy día doblamos la población desde sus inicios».
Por este motivo y a pesar de estar contentos con lo alcanzado y obtenido año a año, paso a paso, los vecinos siguen pensando en nuevos retos de futuro. Solo un ejemplo lo supone la plataforma vecinal que se creó también hace unos años para remodelar la Iglesia de San Agustín, cuyo objetivo dicho sea de paso, están muy cerca de poder cumplir. Ahora, y aunque con el relevo entre generaciones que obviamente toca, a estas alturas, tras casi 40 años de historia, algunos como José Antonio Jiménez, se niega a pasar el testigo. Y es que se siente con ganas de seguir al pie del cañón, consiguiendo cosas para su pueblo, como siempre ha hecho, como siempre lo han logrado unidos los vecinos de San Agustín.
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