Agustina Quiñonero e Isabel Romero con el cartel del nuevo teléfono turquesa.

Nace el 'Teléfono Turquesa' para resolver dudas y ofrecer apoyo a las personas con dislexia

Pese a que se trata de un trastorno que padece alrededor del 10% de la población mundial aún se trata de un problema que resulta invisible para muchos

INMACULADA ACIÉN El Ejido

La dislexia es una alteración del neurodesarrollo, considerada como Trastorno Específico del Aprendizaje, pero no es ni mucho menos un reflejo de la inteligencia de un niño, ya que, al contrario, las personas con dislexia suelen ser muy inteligentes. De hecho, la dislexia se define como una brecha entre la capacidad de un estudiante y lo que logra.

Y es que las personas con dislexia tienen dificultad para leer con fluidez y sin errores, y pueden tener dificultades con la comprensión lectora, la ortografía o la escritura. Aspectos todos ellos que influyen mucho en el desarrollo emocional y social de los niños durante toda su etapa educativa, ya que lleva a hacerles sentir en la mayoría de los casos inferiores a sus compañeros, a los que les da miedo o vergüenza contar lo que les pasa, por miedo al rechazo.

Es por ello que la atención temprana es fundamental, pero también habilitar canales que ayuden a entender que esto no tiene porqué ser así.

Aunque es difícil calcular exactamente cuántos disléxicos hay en el mundo, se estima que al menos el 10% de la población la padece, lo que equivale a alrededor de 700 millones de personas y son muchos los que aún no están diagnosticados y que por tanto lo desconocen.

Desde la Asociación de Dislexia de Almería (Axdial) han decidido poner en marcha mediante una subvención de la Diputación Provincial de Almería el proyecto del 'Teléfono Turquesa'. Una iniciativa que tiene como objetivo ayudar y orientar a todos esos padres que se enfrentan al diagnóstico de su hijo por dislexia y que desconocen en qué consiste este trastorno. «Poder desahogarse a veces viene bien y no sabes dónde acudir, te sientes perdida», explica Isabel Romero, madre de una niña con dislexia y miembro de Axdial. Un teléfono que además también está abierto a las llamadas de niños y jóvenes y que atenderá un psicólogo.

Un camino muy duro

Y es que esta fue precisamente la situación que vivió Isabel Romero. «Nosotros empezamos un camino muy duro, porque te sientes muy solo», señala Romero.

En este sentido, Agustina Quiñonero, madre de una adolescente con dislexia y miembro de Axdial señala que la dislexia es un trastorno que no se ve, solo palpable en edad escolar, porque el «método educativo actual, a las personas con dislexia no les es válido y, sin embargo, el método que le vale a las personas con dislexia es aplicable a todo el mundo, porque es más visual y manipulativo. Aprenden más con otros sentidos y es por ello que se encuentran con muchas dificultades en sus propios colegios e institutos.Son incomprendidos porque aún hay profesores y padres a los que les cuesta asimilar esta situación. Yo misma en su momento no sabía qué le pasaba a mi hija».

Para todos ellos es también ahora este 'Teléfono Turquesa' donde al otro lado encontrarán a un profesional que los escuche y los ayude. «Que no les pase lo mismo que a nosotras. Además hay muchos niños que tienen problemas de autoestima, depresión...», subraya Isabel Romero.

Rechazo social

En esta misma línea, Agustina Quiñonero, confiesa que su hija «ya no pregunta nada en clase, prefiere no hacer un ejercicio de un examen antes que preguntarle al profesor en qué consiste el ejercicio, igual que en clase, yo sé que ella no pregunta y no va a preguntar nunca por el miedo a equivocarse y por el rechazo social».

Precisamente, este 'Teléfono Turquesa' está también para todos esos niños y jóvenes a los que a veces les cuesta transmitir esos miedos que tienen a sus padres y madres.

Un teléfono que es totalmente anónimo y en el que únicamente es necesario indicar que llamar de parte de la asociación Axdial.

«El apoyo psicológico es importante, no te sientes igual a tus compañeros»

A Valentina Franco le diagnosticaron dislexia en primero de Primaria gracias a que su profesora se dio cuenta en el aula de que algo fallaba para que a una niña tan inteligente como ella le costara tanto dibujar o leer. Detalles junto a los que percibían sus padres en casa, que llevaron a la búsqueda de profesionales y a una evaluación que desde entonces le ayuda en sus estudios.

Sin embargo y pese a ello, no es fácil para un niño o un adolescente desarrollar sus estudios. «El apoyo psicológico es muy importante, porque no te sientes igual a tus compañeros», explica, al tiempo que reconoce que «yo misma me sentía más cohibida por no poder expresar lo que me pasaba y me lo guardé pensando que era algo malo. De hecho, hasta hace poco no lo dije entre mis amigos».

Es por ello, que la puesta en macha de este Teléfono Turquesa es para esta joven de 16 años una iniciativa muy positiva tanto para aquellas familias que se encuentran perdidas y no saben cómo ayudar a sus hijos, como para esos niños, jóvenes o adolescentes que necesitan poder hablar, desahogarse y explicar cómo se sienten, ante esos compañeros que les señalan.

Jóvenes que sobre todo tienen que tener claro como señala Valentina Franco que «la dislexia no tiene nada ver con la inteligencia, pero es cierto que las personas con dislexia como yo tenemos que trabajar el doble que nuestros compañeros para poder estar al mismo nivel que ellos, y eso solo se consigue con apoyo de nuestros familiares y con el apoyo de profesionales».