ENTREVISTA

«La magia propone al espectador la ilusión de lo imposible»

'La magia de Jorge Blass' llega esta tarde al Auditorio de El Ejido para convertir al espectador también en mago por unos instantes, sacar una sonrisa y dejarse envolver por la ilusión

INMACULADA ACIÉN El Ejido

La magia y la ilusión llenarán esta tarde desde las 18 horas el Auditorio de El Ejido, en el marco del Festival de Teatro, con un espectáculo pensado para toda la familia, donde la tecnología estará muy presente y en el que además los espectadores harán su propio número de magia.

-¿Cómo es 'La magia de Jorge Blass'?

-Es mi visión de cómo es la magia en el siglo XXI, muy diferente a la que tenemos en mente. Utiliza la tecnología, la interactividad con el público. Un show para todo tipo de público y todas las edades.

-Evoluciona la sociedad y evoluciona también la magia.

-Desde luego. Yo como ilusionista tengo que estar muy atento a lo que sucede en la sociedad, lo que pasa por la mente de los espectadores, porque lo que queremos es sorprender al público. Queremos proponerles una nueva realidad que haga que se queden con la boca abierta y para eso hace falta estar renovando continuamente y proponiendo nuevas ilusiones. Que la persona que se sienta en la butaca no pueda imaginar lo que tiene delante.

-Decía que habrá también mucha interacción con el público.

-A tal punto llega la interacción que hay un momento del show en el que todos los espectadores se convierten en magos y magas porque todos hacen un juego de magia en sus propias manos. No importa la edad, a partir de cuatro o cinco años pueden disfrutarlo.

-Creo que en este espectáculo va a enganchar muchos niños a la magia…

-Bueno, me sucede a veces que cuando acaba el show niños y niñas que de pronto me cuentan que empezaron con la magia con mi caja o viendo mis shows y para mí es muy emocionante, porque es lo que me pasaba a mí con Tamariz o con Carrol, que son con los que yo crecí. Si podemos inspirar un poco a todos esos magos y magas del futuro será más que la misión cumplida.

-¿Qué es la magia para usted?

-Creo que es un espacio escénico maravilloso que propone al espectador la ilusión de lo imposible. Poder ver en la realidad cosas que parecen imposibles y que las estamos viendo delante de nuestros ojos. Con la magia se puede volar, teletransportarse, se puede anticipar al futuro. Son cosas que no son posibles, pero la magia, a través de una serie de técnicas artísticas, consigue recrearlas en un escenario para el disfrute de todos. Por eso creo que es tan especial, porque es algo onírico, surrealista también, pero sucede en un plano real, la gente lo está viendo delante de sus ojos y eso es lo más fascinante de todo.

-¿Qué le gustaría conseguir con ella?

-Lo que intento con cada show y cada vez que me subo al escenario es hacer un poquito más felices a las personas, que salgan con una gran sonrisa. Y es algo que solo la magia consigue. El sacarte el niño o niña que todos llevamos dentro, que juegue, que disfrute. Las capas racionales del adulto ya nos atrofian la mente y hacen que veamos todo de forma muy ordenada y racional, mientras que la magia consigue todo lo contrario, hacerte disfrutar como un niño de algo que no puede ser. Esa sensación de fantasear.

-¿Qué siente cuando grandes magos como David Copperfield dicen de usted que «eleva el arte de la magia a otro nivel» o cuando Juan Tamariz afirma que «su magia es distinta»?

-Es una pasada, porque yo crecí con ellos, viendo su magia, y me han inspirado y lo siguen haciendo. Recibir esas palabras y encima colaborar con ellos es increíble. Con Tamariz he podido viajar en los últimos años y actuar juntos. Con Copperfield he colaborado a nivel profesional aportando ideas a sus espectáculos y haciendo otras colaboraciones. Es un sueño hecho realidad. Es como ver a tu ídolo en la tele de niño y jamás pensar que un día ibas a poder colaborar con él y ser parte de su equipo.

-Ha hecho magia con personalidades como Jackie Chan, Vin Diesel o Scarlett Johansson. ¿A quién le gustaría sorprender y dejar sin palabras?

-Admiro a mucha gente. Por ejemplo, me gustaría hacerle magia a Woody Allen o Hugh Jackman, que es uno de mis actores favoritos. La verdad es que he tenido la suerte de poder actuar delante de muchos. Otros me faltan, pero quedan años para poder encontrármelos.

Woody Allen siempre ha retratado la magia en sus películas porque es un gran aficionado a la magia y me encantaría poder compartir con él una tarde de magia. No hace falta que toque el clarinete, pero seguro que lo pasaríamos bien (risas).

-Y hablando de dejar sin palabras… ¿A quién dejaría sin voz?

-A los políticos corruptos, a los que mienten, a los que nos enredan. A todos aquellos que no son justos, ni honestos. A todos los que no tendrían que tener voz en este siglo XXI: dictadores, a los que abusan, asesinos, violadores. El mundo sería mejor sin esas maldades.

-¿Y a quién le gustaría hacer desaparecer?

-Es difícil esta pregunta, pero en realidad a nadie. Y además las ilusiones de los magos son efímeras, nunca son permanentes. Pero a un dictador norcoreano, sí que lo haría desaparece bastante rato. He tenido la suerte de actuar en Corea del Sur, donde hicimos un Congreso Internacional de Magia y hubo muchos magos norcoreanos que no tuvieron permiso para ir. Vivimos en ese momento el problema de las dictaduras.

-¿Con qué edad pasó de ver los trucos y sorprenderse a hacerlos?

-Descubrí la magia a los seis años más o menos, viendo un programa que se llamaba 'Magia Potagia' de Juan Tamariz, y recuerdo ver a los grandes magos y quedarme alucinado. No sabía muy bien cómo empezar en la magia, con lo cual tardé un poquito, y a los 12 años descubrí unos fascículos del propio Juan Tamariz, que vendían en los kioscos. Empecé a coleccionarlos y así empecé a aprender magia. Así que, ha sido una constante en mi vida aprender de Juan Tamariz. Y luego ya descubrí la Escuela de Magia que tiene su hija en Madrid y empecé a estudiar magia. De hecho sigo aprendiendo.

-¿Por qué decidió convertirlo en su profesión?

-Con 15 años empecé a hacer mis actuaciones. Iba por la mañana al instituto y por la noche me iba de bolos. Una doble vida. Y a los 18 años empecé a viajar fuera de España. A los 19 me dieron un premio en Montecarlo, que fue la 'Varita Mágica de Oro'. Empecé a recibir muchas peticiones de fuera de España y empecé a viajar. Luego comencé a estudiar Psicología en la Universidad Autónoma y llegó un punto en el que estaba tan ocupado con viajes, shows y demás, que miré a mis padres y les dije: 'mi vida va a ser esto, la magia'. En el tercer año de la Universidad hice un gran ejercicio de desaparición y desaparecí de la Universidad. Monté mi empresa, comencé a producir espectáculos y me dediqué a la magia.

-Es patrono y mago solidario de la prestigiosa Fundación 'Abracadabra', que acerca la magia a hospitales y colectivos desfavorecidos. ¿Cómo ha vivido la pandemia desde esta vertiente?

-Empezamos hace 16 años y fue una maravilla, porque éramos cuatro o cinco amigos que de vez en cuando hacíamos magia en los hospitales y gracias a la Fundación hemos organizado nuestras acciones solidarias mucho mejor y ahora somos más de 150 magos que participamos de forma altruista en nuestro tiempo libre.

Durante la pandemia no podíamos ir a los hospitales, pero nos hemos reinventado para poder seguir llevando esa magia con acciones como directos donde hemos compartido nuestra magia, talleres virtuales donde los niños se conectaban desde sus habitaciones y podían aprender magia. Ahora con la apertura un poco más, podemos volver a actuar tanto en Residencias como en centros donde necesitan magia de verdad. Centros de personas discapacitadas, en riesgo de exclusión social, ancianos. Hemos retomado un poco la actividad y estamos felices, porque es una pasada entrar en la habitación de un niño, una niña, un anciano, un adulto que lo está pasando mal y poder hacer un poquito de magia y poder crear un momento de desconexión de toda su realidad. Y para eso la magia tiene un poder que nos hemos dado cuenta que es hasta terapéutico. Incluso les ayuda a mejorar su estado de ánimo y, por tanto, su condición.

-Una magia y una sonrisa que es ahora más necesaria que nunca…

-Sin duda y seguiremos haciéndolo porque también es nuestra medicina. Es mucho más lo que nos entregan ellos, que lo que podemos darles nosotros.

-¿Es la primera vez que viene a El Ejido?

-Estuve hace muchos años, más de 10 años hace que no vuelvo. Es como la primera vez. Estoy deseando volver.

-Un mensaje para ese público.

-Quien quiera disfrutar, no importa la edad, no importa si le gusta o no le gusta la magia, lo importante es que vengan y lo pasen bien. A los que vengan, yo les aseguro que van a salir con una gran sonrisa y habiendo pasado un rato muy divertido e ilusionante, porque solo la magia puede estimular a nuestra mente, regresar a nuestra infancia. Podrán ver cosas que he creado en los últimos años y que quiero compartir con el público que venga. Ilusiones inéditas, totalmente nuevas, que van a disfrutar en directo. Aunque sea aún tapadas por las mascarillas, van a poder tener esas sonrisas y esa ilusión.