Una histórica y multitudinaria misa para confirmar a más de 540 ejidenses
El obispo de Almería preside una ceremonia sin precedentes que congrega a dos mil fieles y transforma un espacio hortofrutícola en el epicentro religioso de la comarca del Poniente
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Marcos Tárraga
El Ejido
La comarca del Poniente Almeriense ha sido el escenario de un acontecimiento de dimensiones espirituales y sociales verdaderamente extraordinarias que ya ha quedado grabado con ... letras de oro en los anales de la diócesis local. Una nave de la conocida cooperativa Ejidomar, vinculada históricamente a la pujante actividad agrícola de la zona, ha mudado por unas horas su fisonomía industrial para albergar la confirmación litúrgica de más de 540 personas. Esta masiva manifestación de fe representa un hito histórico sin parangón en toda la provincia de Almería, tanto por el inusual y original espacio elegido para la celebración como por el elevadísimo volumen de fieles que se han consagrado de forma simultánea.
La imponente ceremonia religiosa estuvo presidida en todo momento por el obispo de la Diócesis de Almería, Antonio Gómez, quien guio el rito con solemnidad ante la atenta mirada de la feligresía. Para dar cobertura y asistir al prelado en una tarea de tal envergadura, el altar contó con la destacada y necesaria presencia de cinco ministros de la Iglesia, quienes colaboraron activamente en el desarrollo de los diferentes pasajes de la liturgia y en la unción de los centenares de confirmandos. La estampa del clero oficiando en un entorno tan ligado al sudor y al esfuerzo diario de la tierra almeriense dotó al acto de un carácter identitario muy profundo y cercano para el pueblo.
La respuesta de la ciudadanía del Poniente superó cualquier tipo de expectativa previa obligando a los organizadores a desplegar un importante dispositivo logístico para garantizar la comodidad y seguridad de los asistentes. La reconvertida nave agrícola terminó congregando a una multitudinaria marea humana compuesta por más de 2.000 personas, que llenaron cada rincón de la estructura para arropar a sus familiares y amigos en un día tan señalado. Entre la marea de fieles destacó una amplia representación institucional encabezada de forma directa por el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, quien acudió a la cita acompañado por la concejal de Cultura del consistorio ejidense, Elena Gómez, mostrando así el respaldo municipal a este hito colectivo.
La perfecta coordinación y el éxito rotundo de esta convocatoria masiva se ha debido al concienzudo y prolongado trabajo de planificación desarrollado de forma conjunta por dos de las parroquias con mayor actividad y dinamismo de la localidad. Las iglesias de Santa María de la Paz, ubicada en el populoso barrio de la Loma de la Mezquita, y de la Sagrada Familia, radicada en el núcleo costero de Almerimar, sumaron sus recursos humanos y materiales para hacer posible este encuentro histórico. Sus respectivos equipos de catequistas y voluntarios asumieron el reto de unificar los procesos de formación de los cientos de jóvenes y adultos que anoche completaron sus sacramentos de iniciación cristiana.
Para transformar el frío recinto industrial en un templo provisional digno del acontecimiento, las parroquias organizadoras levantaron un majestuoso altar efímero que se convirtió en el centro de todas las miradas en la nave de Ejidomar. El espacio sagrado estuvo presidido de manera solemne por dos de las tallas artísticas más queridas y con mayor devoción entre los católicos del municipio. Por un lado, se trasladó para la ocasión la impactante imagen del Cristo de la Buena Muerte, una efigie a la que se rinde culto diario en la iglesia de Santa María de la Paz; por el otro, el altar se completó con la delicada y venerada talla de la Inmaculada Niña, configurando un marco devocional de enorme arraigo lírico.
Los preparativos en el interior de la nave hortofrutícola requirieron varias jornadas de intenso trabajo vecinal para instalar miles de sillas, potentes equipos de megafonía, iluminación artística y una cuidada decoración floral que disimulaba la naturaleza fabril del recinto. Los asistentes coincidieron en destacar la emoción de ver el lugar convertido por unas horas en un espacio de recogimiento, oración y alegría compartida.
Durante su homilía, el obispo Antonio Gómez se dirigió de forma directa a los más de quinientos confirmandos para recordarles el compromiso social y personal que adquieren al reafirmar sus creencias en el seno de la comunidad. El prelado almeriense incidió en la belleza de celebrar un acto de estas características en una nave que simboliza el sustento de tantas familias de la comarca, animando a los presentes a llevar los valores de la solidaridad, el esfuerzo cooperativo y la compasión a sus entornos laborales, académicos y familiares del Poniente.
Con la finalización de la comunión y tras el desfile ordenado de los centenares de nuevos confirmados, la jornada concluyó con un ambiente de fiesta popular en los exteriores de las instalaciones de Ejidomar. Las dos parroquias organizadoras y las autoridades locales valoraron la jornada como un rotundo éxito de movilización que demuestra la vitalidad de los colectivos sociales en El Ejido. Almería cierra así un fin de semana marcado por este hito eclesiástico sin precedentes, que ha demostrado la capacidad de la provincia para reinventar sus espacios públicos y comunitarios en favor de la convivencia y la celebración de sus tradiciones más arraigadas.