Instante de la detención del presunto depredador sexual de menores. / GUARDIA CIVIL

Detenido en Cádiz un depredador sexual de menores que ya fue condenado a 25 años en Almería por un hecho similar

Pese a estar condenado por la Audiencia almeriense y ratificado por el TSJA, el detenido trabajababa estrechamente con menores en un club de fútbol y contaba con miles de archivos pronográficos infantiles en su domicilio

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La Guardia Civil, en el marco de la operación 'Engatusa', desarrollada en la provincia de Cádiz, ha procedido a la detención de una persona como presunto autor de los delitos de exhibicionismo y abusos sexuales a menores, siendo su víctima un chico de 11 años de edad, con el que contactó a través de una determinada red social, utilizando su posición en el equipo técnico de un equipo de fútbol, para ganarse la confianza del menor y mantener e intercambiar conversaciones e imágenes. Resulta que el detenido está condenado a 25 años de cárcel por la Audiencia de Almería y por el TSJA por unos hechos similares a raíz de una denuncia de un padre de un menor de El Ejudo en 2017.

La rapidez en presentar la denuncia por parte de la familia del menor ha sido clave para poner a disposición judicial al ahora detenido. La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada en la Guardia Civil de Chiclana de la Frontera, donde la familia de un menor de 11 años relataba cómo su hijo había caído en la red de un adulto con el que habría mantenido conversaciones de contenido sexual llegando a intercambiarse fotografías intimas a través de la red social.

Tras ganarse la confianza del menor, utilizando su posición dentro del equipo técnico de un club de fútbol de la provincia, el adulto había ido llevando las conversaciones hacia temas de contenido íntimo y sexual, procediendo a continuación a coaccionarlo con la amenaza de revelar el contenido de sus conversaciones entre los contactos del menorsi no seguían intercambiando este tipo de imágenes.

La familia del menor al descubrirlo, interpuso la denuncia ante la Guardia Civil, por lo que los agentes iniciaron una investigación para localizar al responsable. Como resultado de las investigaciones realizadas, se procedió a la detención de esta persona como presunto autor de los delitos de exhibicionismo y abusos sexuales a menores, incautando en el domicilio numeroso material informático que actualmente se encuentra en estudio ante la posibilidad de que hubiese otras víctimas.

El detenido tenía antecedentes por hechos similares cometidos en la provincia de Almería, y se encuentra a la espera de resolución del recurso presentado por su defensa ante el Tribunal Supremo de la sentencia a 25 años de prisión que le impuso en junio de 2020 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que confirmó la condena antes impuesta por la Audiencia de Almería.

Antecedente de El Ejido

En aquella ocasión, ocurrida en julio de 2017, el condenado y ahora otra vez detenido, A.J.G.C., de 26 años de edad, vecino de la localidad de San Fernando (Cádiz), fue considerado autor de los delitos de abusos sexuales a menores, corrupción de menores y tenencia de pornografía infantil.

La Guardia Civil inició la investigación a raíz de la denuncia presentada por el padre de un menor de edad en dependencias de la Guardia Civil de El Ejido (Almería), en la que ponía en conocimiento de los agentes las conversaciones, de claro contenido sexual, mantenidas por su hijo y una persona mayor de edad.

En dichas conversaciones, mantenidas vía telefónica a través de una aplicación de mensajería instantánea, esta persona le pedía al menor imágenes de sus partes íntimas a la vez que le preguntaba acerca de su sexualidad o la de alguno de sus amigos.

Con esta información la Guardia Civil realizó las primeras pesquisas, logrando identificar a A.J.G.C., como la persona mayor de edad, con la que el menor mantenía las conversaciones, y cuyo nexo entre ambos está en un campamento de verano celebrado el año anterior (2016) en la provincia de Málaga, y al que el menor acudió, siendo el detenido uno de los monitores.

Depredador de campamento

De la misma forma, los agentes confirmaron que esta persona, además de monitor durante 2016, había desempeñado las funciones de auxiliar de enfermería en diversos campamentos de verano juveniles celebrados desde 2013, sospechando que la situación denunciada por la víctima podría haberse repetido en diferentes ocasiones, ya que A.J.G.C. había tenido contacto directo con cerca de 2.000 menores, dada su condición de trabajador en campamentos.

Tras una laboriosa investigación, debido al elevado número de menores que asistieron a los campamentos de verano entre esos años, y una vez finalizado el análisis de la documentación, los agentes consiguieron reducir a 100 el número de personas menores de edad que podrían haber tenido relación vía telefónica con esta persona, ya que dependían directamente de él.

Posteriormente, los agentes, tras la correspondiente autorización judicial, decidieron llevar a cabo el registro de su vivienda en la localidad de San Fernando (Cádiz), donde se intervinieron tres ordenadores y un disco duro portátil, los cuales, una vez analizados, almacenaban en su interior hasta 5.000 archivos digitales de contenido sexual, entre imágenes y videos, siendo unos 1.000 de contenido pornográfico realizado con menores.

Por ello se detuvo a A.J.G.C. como presunto autor de un delito de abusos sexuales a menores, un delito de corrupción de menores y un delito de tenencia de pornografía infantil. La Guardia Civil continuó con las averiguaciones para esclarecer la totalidad de los hechos investigados, entrevistándose con los 100 menores que residían en diferentes puntos de la geografía nacional.

Una vez analizada toda la información obtenida, los agentes confirmaron que el detenido había mantenido conversaciones a través de una aplicación de mensajería instantánea con un total de 16 menores de edad, obteniendo imágenes de 13 de estos menores. Por todo ello fue condenado a 25 años de prisión por la Audiencia de Almería, pena que corroboró el TSJA y que ahora está a la espera de resolución por el Tribunal Supremio.

Modus operandi

El condenado trabajó desde 2013 a 2015 como auxiliar de enfermería en campamentos de verano y en 2016 de responsable de dormitorio, lo que le daba una posición garante con respecto a los menores, posición que aprovechaba para entablar amistad con los menores e ir ganándose poco a poco su confianza.

Como resultado de esa confianza,solicitaba a los menores los números de teléfonos o cuentas en redes sociales, con el fin de mantener el contacto tras la finalización del campamento. En un principio mantenía conversaciones con los menores aparentemente normales y poco a poco las encaminaba al ámbito sexual.

Posteriormente, y para evitar ser descubierto, pedía a los menores que no comentaran con nadie lo que entre ellos hablaban, así como que una vez que terminasen de hablar borraran el chat.