Juan Cañas, caracterizado para la actuación. / dAVID rUIZ

ENTREVISTA

«La función es tremendamente divertida, ha sido un éxito allá donde ha ido»

La compañía Ron Lalá llega al Festival de Teatro de El Ejido con 'Andanzas y Entremeses de Juan Rana' donde se les concederá la Butaca de Honor a su trayectoria artística

INMACULADA ACIÉN El Ejido

El 45 Festival de Teatro de El Ejido afronta su recta final en su edición más larga hasta el momento y en esta quinta semana de la cita cultural por excelencia del municipio y de la provincia de Almería toca rendir de nuevo homenaje. En esta ocasión, el Ayuntamiento de El Ejido concederá esta noche una Butaca de Honor a la compañía Ron Lalá por su trayectoria y aportación al mundo del teatro. Será justo antes de que suban al escenario para hacer disfrutar al público con la obra de teatro 'Andanzas de Juan Rana', para la que aún quedan entradas disponibles. Una obra que lleva ya dos años y medio recorriendo escenarios y triunfando allá donde para, de la mano de Íñigo Echevarría, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena, Fran García y Juan Cañas, con el que hemos hablado en IDEAL.

–¿Qué es lo que se va a encontrar el público con esta obra?

–Pues lo primero que tengo que decir es que hace bastante tiempo que no visitamos El Ejido por lo que estamos muy contentos de acudir con estas 'Andanzas y entremeses de Juan Rana.

Se van a encontrar la esencia del lenguaje ronlarelo. Esa mezcla de teatro con música en directo, humor, mucho ritmo y mucha energía. Y, en este caso, con nuestra manera particular de ver los clásicos e intentar hacer versiones que sean respetuosas, pero que a la vez nos pueda acercar al mundo de hoy. En concreto este espectáculo habla de la figura de Juan Rana, que fue un personaje real.

–¿Quién era Juan Rana?

– Es el pseudónimo artístico de Cosme Pérez, que fue un actor del siglo de Oro, posiblemente el primer actor famoso personalmente, porque parece ser que tenía una gracia personal sobrehumana. Era pisar el escenario y la gente se moría de risa. Empezó a hacerse tan conocido que la gente iba expresamente a verlo a él. Se especializó en entremeses, que son las piezas breves teatrales que eran las clásicas del Barroco, se podría decir que son los abuelos de los sketches modernos que conocemos hoy. Era tal el éxito que tenía, que varios de los grandes autores de la época como Calderón de la Barca, Luis Quiñones de Benavente o Jerónimo de Cáncer escribieron Entremeses expresamente para él y con él como personaje. Ese legado de Entremeses entre los cuales uno de los personajes es Juan Rana es lo que nosotros hemos rescatado.

–Pero lo que vamos a ver hoy es una parte de esos Entremeses, pero fundido con una parte de obra de teatro...

–Nosotros lo que hemos hecho ha sido hacer una selección de Entremeses, estudiamos cómo ponerlos en el escenario con nuestro código y nuestro lenguaje y música en directo. Se le ocurrió a Álvaro hacer un juicio de la Inquisición a Juan Rana por irreverente, provocar la risa en la gente. Las pruebas que se van presentando durante el juicio son los Entremeses que va viendo el público.

–¿Es un juicio a Juan Rana o a la risa, a la burla y la ironía?

–Es todo eso y es un juicio a nosotros mismos también. Hemos querido hacer un paralelismo con la sociedad de la postverdad en la que vivimos y en la que todos nos hemos convertido en censores de nosotros mismos. La reflexión que hay detrás de todo esto, también va por ahí.

–Es un juicio que se repite en nuestros tiempos...

–Totalmente. Eso es lo que hemos querido reflejar, cómo antes teníamos a la Inquisición con otros métodos, pero el juicio era externo desde la autoridad hacia abajo. Ahora el mundo que hemos construido, con todas su ventajas, pero también cómo esta dinámica sobre todo en las redes sociales nos ha convertido en jueces de nosotros mismos.

–De ahí ese canto que en realidad están realizando a la libertad de expresión.

–Claro, son cosas que están totalmente unidas. De hecho, una de las características particulares de la figura real de Cosme Pérez es que fue un hombre, que dentro de la dificultad de la época, fue un hombre adelantado a su tiempo, porque fue con la libertad por delante. Se rumoreaba también que fuera homosexual. Tenía todas las papeletas para ser demonizado en aquella época. Y él lo llevó adelante con mucha dignidad y lo paseó por los escenarios. Y tuvo tanto éxito que llegó a actuar en la Corte para el Rey Felipe IV.

–¿Por qué en este momento ese homenaje a Juan Rana?

–Esto se gestó antes de la pandemia, antes de que el mundo fuese lo que es hoy. Nos pareció interesante. Teníamos una tercera propuesta de coproducción con la Compañía Nacional, previamente habíamos hecho 'En un Lugar del Quijote' y 'Cervantina'. Era el final del mandato de Helena Pimenta y teníamos acordado con ella terminar el ciclo haciendo una tercera obra. Se barajaron varias opciones y la que más nos gustó a todos fue esta propuesta de Juan Rana, al que además ya le teníamos echado el ojo desde hace muchos años.

–¿Ya lo habían representado antes?

–En los inicios, cuando Ron Lalá estaba dando sus primeros pasos, hicimos algunos miembros de Ron Lalá entre otros, unos entremeses de Juan Rana en la Facultad de Filología de la Complutense de Madrid. En una idea cómica parecida, con mucha menos experiencia y herramientas, pero estamos hablando del año 2000. Nos gustó la idea de volver a meternos en el personaje de Juan Rana ahora ya profesionalmente y nos parecía muy interesante la reflexión sobre la risa y la censura, y el rescatar un personaje importante dentro de nuestra tradición de teatro clásico, que no es tan conocido por el público. De lo que se trata es de que la gente lo pueda disfrutar, con independencia de que tengas formación en teatro clásico o no y de que hayas oído hablar de Juan Rana o no.

–¿Un espectáculo en el que las risas están garantizadas?

–Bueno, eso esperamos. Sí la verdad es que es un espectáculo que tiene mucho recorrido. Se estrenó justo antes de la pandemia, en el Teatro de la Comedia a principios de 2020. Luego estuvimos parados como todo el mundo, pero tuvimos la suerte de que durante ese verano volvimos a girar de nuevo y no hemos parado hasta prácticamente hasta ahora. Hicimos una temporada en el Teatro de la Abadía en Navidad, y después ya nos metimos con el nuevo espectáculo de 'Villa y Marte' que es con el que estamos ahora. Pero hay un tiempo siempre en el que se compaginan las dos funciones. Le queda aún un final de recorrido a Juan Rana y El Ejido tiene una de las últimas oportunidades de ver este espectáculo.

–Antes del espectáculo les conceden una Butaca de Honor.

–Es un honor absoluto y estamos encantados. Estos reconocimientos hacen siempre mucha ilusión y refrendan que estamos trabajando bien. Es algo que ya tienes con la respuesta del público y con llevar tantos años dedicándonos a esto y pudiendo vivir de ello, una compañía que somos en principio una panda de amigos, que venimos desde abajo y que no hemos tenido más ayuda que nuestro propio curro. Por ello todos estos reconocimientos son siempre ilusionantes.

–Y al lado de artistas como Josep María Pou o Albert Boadella...

–Qué honor, al lado de los grandes. Boadella además ha sido una figura clave en nuestra evolución porque nos abrió las puertas del Teatro del Canal hace ya 10 años y eso para nosotros fue un salto cualitativo muy grande y siempre nos ha tratado con mucho cariño. Y Pou nos entregó nuestro primer Max, así que nos hace mucha ilusión. Historias que se enlazan...

–Un mensaje para el público

–Que vengan a vernos que van a pasar un buen rato entre veros plácidos y coñas marineras, como nosotros decimos, con mucho humor, mucho ritmo. La función es tremendamente divertida. Llevamos dos años y medio ya con ella a cuestas y ha sido un éxito allá donde ha ido. Que vengan que se lo van a pasar de maravilla.