Arturo González-Campos durante una de sus actuaciones. / R. I.

Entrevista

«Para nosotros este espectáculo es un salto al vacío y es lo que más nos divierte»

Este viernes llega el momento de reír y aprender en el Festival de Teatro de El Ejido con un espectáculo de improvisación, recuerdos y mucho cachondeo

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Después del éxito de 'Ghost, el Musical', el 45 Festival de Teatro de El Ejido continúa en esta su segunda semana con un espectáculo donde el humor es el protagonista. Dani Rovira y Arturo González-Campos protagonizan 'Mi año favorito, en vivos y en directo'.

–¿Cómo es 'Mi año favorito en vivos y en directo'?

–Es un espectáculo muy diferente a lo que la gente está esperando. Ven en el cartel a Dani Rovira y me ven a mí y se esperan un espectáculo de monólogos y, en realidad, es una traslación del podcast que hacemos en el programa de la tele en Movistar al escenario y centrado en el lugar que visitamos. Elegimos un año que nosotros vemos que ha sido un año importante para El Ejido y hablaremos, analizaremos lo que ha sucedido ese año, contaremos algunas cosas que la gente de El Ejido conocerá y otras que quizás no.

–Pero es un espectáculo de improvisación...

–Sí, es un espectáculo de improvisación, porque lo hacemos con unos cuantos datos y a partir de ahí Dani y yo volamos e improvisamos. Para nosotros es un salto al vacío y es lo que más nos divierte y lo que más divierte a la gente, que está viendo cómo el espectáculo nace casi en vivo. No hay casi nada preparado previamente.

–Esto es una vuelta de tuerca con respecto a lo que comenzasteis haciendo en el podcast.

–Sí, en realidad es llevar esa experiencia al escenario. Siempre ha sido la idea de con unos cuantos datos y un invitado. Vamos a buscar a alguien también para que esté con nosotros en el teatro y que cuente cosas. Alguien de allí que nos cuente cosas que nosotros ignoramos sobre El Ejido y sobre la historia de ese lugar. El invitado estará un rato nada más.

–Una semana antes del espectáculo aún no tenían ni el invitado ni el año seleccionado...

–Bueno, el año sí lo teníamos ya, pero no puedo adelantarlo.

–¿Cómo realizan la selección del invitado?

–Hemos encontrado varias fórmulas. Una porque conozcamos a alguien que esté por allí y otras es llamar a las concejalías de Cultura o áreas de Cultura de Diputación y estamos encontrando una colaboración maravillosa. Hasta ahora los que hemos hecho nos hemos encontrado con la persona ideal para ello. En cada sitio de España hay cuatro o cinco sabios a los que es muy interesante escuchar y saber cosas que esa persona ha investigado. Y evidentemente esa persona tiene que tener cintura y que nos aguanten las bromas y que sea una persona que resulte amena, porque el espíritu del espectáculo es ver si por medios de la risa, además aprendemos cosas.

–¿Qué conocía de El Ejido?

–Yo la verdad es que poco, porque he estado muy poco por allí. Dani creo que sí que conoce algo más porque ha actuado por allí con más frecuencia. Pero lo bueno también es eso. Nos gusta especialmente cuando vamos a sitios que no conocemos mucho porque nos pone las pilas para aprender sobre ese lugar. Somos nosotros los primeros sorprendidos y que aprendemos mucho.

–¿Es un espectáculo donde el público va a participar?

– A veces pedimos la colaboración del público, pero no es un espectáculo donde participe constantemente. Es verdad que a veces la información de la gente del lugar es imprescindible. Solemos hablar sobre la gastronomía del lugar y casi siempre conseguimos a un cocinero entre el público o una persona mayor que nos cuenta cómo es el plato tradicional del sitio y porqué es tradicional.

–¿Y no da miedo ese salto al vacío actuación tras actuación?

–Sí, da miedo siempre, pero en parte es lo divertido y lo divertido da miedo porque es nuevo y no lo controlas, pero es uno de los alicientes para Dani y para mí, porque está posiblemente en las antípodas de lo que solemos hacer habitualmente: un monólogo donde tienes el texto muy preparado y medido, cuando aquí es totalmente lo opuesto, es salir a escena con cuatro datos y surfear. Sacar de ahí un espectáculo donde la gente se divierta. Es el reto y es parte de lo que nos divierte de esto.

–Estamos en una sociedad donde hay que medir mucho qué y cómo se dice ¿Cómo se encaja esto en el humor?

–Al final no puedes medir mucho. Ante determinados chistes o comentarios es bastante factible que a alguien no le parezca bien y lo pones en la columna del debe porque si no, no podrías hacer nada. No existe el humor que no afecte a alguien de una manera directa o indirecta. Pero no creo que sea una cosa de ahora. Quizás ahora lo vemos más porque tenemos redes, pero la gente se ha ofendido siempre por determinado comentario de humor. Los que llevamos bastante en el humor ya sabemos que eso nos puede pasar, también le ocurría a los Monty Python cuando sacaron 'La vida de Brian' o a Charles Chaplin con 'El gran Dictador'. Hablar tanto de los límites del humor, es lo que realmente le está poniendo límites al humor.

–Le han definido alguna vez como un frikazo enfermizo con intolerancia a madurar. ¿Qué es madurar?

–Madurar es lo que haces justo antes de empezar a pudrirte. Yo estoy haciendo todo lo posible porque ese momento no llegue, y caerme del guindo de un solo tajo. Seguramente sí soy el tipo de persona que una madre no aprobaría. Soy un frikazo, me gusta mucho el universo de los cómics. No me gusta mucho la expresión friki, pero inevitablemente ya me ubico ahí. Se supone que con mi edad son cosas que deberían haberme dejado de gustar, pero no me está pasando.

–¿Y se atreve a darnos una recomendación...?

–Que se sienten, que se lo pasen bien, que disfruten, que vamos a hacer todo lo posible porque eso ocurra. El público no tiene que hacer nada más. Al final ir a ver a un humorista es como ir a ver un mago. Puedes ir a buscar los trucos del mago o a disfrutar de esa ficción que es la magia o en este caso del humor, relajarte y no estar buscando dónde tiene escondida la paloma, sino simplemente dejarte llevar y ser feliz.