Ramon Fontserè, director de Els Joglars.

ENTREVISTA

«Cada espectáculo de Els Joglars marca un poco las épocas de este país»

La compañía Els Joglars vuelve a las tablas del Auditorio de El Ejido esta noche con una obra que reclama libertad de expresión y a la libertad individual

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Plato fuerte el que le espera esta noche al público del 45 Festival de Teatro de El Ejido, que podrá reír y reflexionar de la mano de la gran compañía de teatro Els Joglars. Ramon Fontserè dirige y protagoniza 'Que salga Aristófanes'. Una obra que se convierte en una vuelta a los orígenes de la comedia y a la defensa de la libertad de expresión.

–¿Qué se van a encontrar los espectadores este viernes sobre las tablas?

–Un espectáculo muy actual, porque es la historia de un catedrático de Clásicas que ha sido destituido de la Universidad por scratches de los alumnos y por presiones que ha recibido, y es internado en un centro de re-educación psicocultural, debido a las secuelas mentales producidas por este trauma. Pero su conocimiento y su admiración por el mundo clásico le hacen asumir por momentos el personaje de Aristófanes. Y así, entre realidad y ficción, imagina al dramaturgo griego como modelo de la libertad frente a una sociedad cada vez más repleta de tabúes intocables.

–Comedia pero también reflexión...

–En estos tiempos que parece que haya tanta libertad y que hemos avanzado tanto, hay una ola de nuevas inquisiciones, ataques al libre pensamiento y a la libertad personal, de manera que cada vez es más difícil mantener una conversación libre y abierta con el amigo o el familiar, porque estamos sometidos a una constante moral de lo políticamente correcto, donde cualquier cosa que dices, ahora con las redes sociales, puede provocar una baja en tu reputación, como hay muchos casos de gente que se ha encontrado que la simple acusación de alguien ya pone tu reputación por los suelos.

–¿Por qué se fijan en la figura de Aristófanes como elemento sobre el que hacer girar la obra?

–Porque el mayor elogio que se le puede hacer a Aristófanes es que gracias a él se conoce perfectamente la sociedad del siglo V a.c. A través de sus obras sabemos las tendencias, los problemas que había en aquella sociedad, que no son muy distintos de los que hay ahora. Él hizo dos obras contra el presidente de Atenas y era un hombre que utilizaba la comedia para enfrentarse al presente. Un poco como hemos hecho nosotros siempre. Eran espectáculos muy catárticos y el público agradecía mucho que alguien se atreviera a poner sobre el escenario los vicios de la sociedad o los abusos de poder. Es un referente para nosotros como puede ser Molière o Shakespeare.

–Una obra sobre Aristófanes, creador del género teatral de la sátira y la comedia, y un centro de salud mental. ¿Acaso que hay que estar muy loco para decir ciertas cosas en estos tiempos?

–Dicen que los niños y los locos son los que dicen la verdad. La locura es una manera indirecta muy impactante de contar una historia, porque una gente que la sociedad la considera fuera de sus cabales, sea la que diga las cosas más sensatas y de sentido común.

–¿Tendría el teatro de Aristófanes cabida en nuestros días o sería censurado?

–Yo leí durante el proceso de documentación que el escritor francés Gustave Flaubert, le escribió una carta a su amante en 1852 donde dice que lo que le falta a la sociedad moderna no es un Cristo, ni un Washington ni un Sócrates, es un Aristófanes, pero el público lo lapidaría. Es decir, que era un hombre con un arrojo y un valor impresionante. Yo creo que su teatro era útil a la sociedad, porque le hacía ver los errores, vicios o malas costumbre, por eso era catártico, pero de manera humorística e irónica. En estos tiempos Aristófanes tendría muchos temas para hacer sus obras, sería un hombre polémico, como son los artistas, que siempre son los que hacen el progreso. Siempre han sido los pioneros en hacer avanzar la sociedad desde las cosas más rancias.

–¿De verdad se ha perdido la libertad de expresión en una sociedad global, de redes sociales y tantos medios para decir lo que se piensa? Parece incongruente.

–Hay miedo. Cuando empezaron las redes sociales uno ponía lo guapo y lo bonito que eran sus hijos, pero poco se fue convirtiendo en que si no dices lo que yo pienso, eres lo peor. Tiene su lado positivo también, pero ahora se ha convertido en esos tribunales populares, en esas censuras de las que también se aprovechan los políticos para tomar sus decisiones.

–Este año Els Joglars cumple 60 años. Esto es ya toda una vida y una década bajo su dirección...

–Puedo decir que ha sido un soplo de viento. El año que viene yo haré 40 años en Joglars y pensaba que estaría un año. Mira si acerté, justo en la diana. A través de Joglars yo creo que lo que ha construido Albert Boadella es impresionante porque a lo largo de estos 60 años y de sus espectáculos se puede conocer la historia de España. Cada espectáculo marca un poco las épocas de este país.

–Al menos recuerdo cuatro paradas en esta década que lleva al frente de la compañía, y hubo dos más anteriormente donde también estuvo.

–El Festival de El Ejido es un poco la tozudez y la perseverancia por hacer un Festival de Teatro que empezó en un almacén de frutas. Yo me acuerdo de actuar en un almacén de frutas, donde había una manguera de ducha y había unas polvaredas tremendas por los coches. Luego fuimos al Pabellón y hemos terminado en el Auditorio.

–¿Qué más recuerdos tiene del Festival de Teatro de El Ejido?

–Me acuerdo que cuando acabábamos nos íbamos a comernos el tomate Raf tan maravilloso. También me acuerdo de las Cruces de Mayo. Hace muchos años que venimos. Y en El Ejido, restaurante Casa Ricardo, que se come fantástico. También esos son los placeres de los cómicos: la gastronomía y probar las cosas del lugar. Hay que disfrutar por donde se pasa y tener ese espíritu aristofánico y dionisiaco de vivir la vida mientras se pueda y mientras nos dejen.