Pepe Clavero
El Ejido ·
El ejidense habla de sus inicios como mayordomo en los 70', de recuerdos de San Marcos, de su pasión por El Ejido y de momentos inolvidablesJavier Cortés
El Ejido
Lunes, 20 de abril 2026, 01:37
Pepe Clavero Alférez (El Ejido, 1953) es junto a Ana María García uno de los dos mayordomos que se encargan de una de las fiestas ... más simbólicas y con más trayectoria de El Ejido como San Marcos. El ejidense recuerda sus inicios en los que se encargaba de esta ardua tarea, que lleva realizando desde 1975 cuando iba de casa en casa pidiendo lo que buenamente tenían los vecinos para organizar esta festividad hasta ahora en la actualidad con un programa ya cargado de actividades. Además, Pepe recordó a su viejo amigo y compañero de mayordomía, José Duque.
–Cuando empezó como mayordomo, ¿cuantos había?
–En 1975 empezamos Paco Jiménez, José Duque, Baldomero y yo. Hemos seguido nosotros y gente que colabora, pero mayordomos en la actualidad somos dos.
–¿Es muy distinto cómo se organizaba San Marcos en tus inicios con respecto a la actualidad?
–Es distinto porque antes estaba el Ayuntamiento en Dalías y pedíamos por las casas, lo hacíamos pidiendo dos duros aquí, tres duros, uno daba cinco duros, otros tres y de ahí hacíamos las fiestas pidiendo aquí, allí, haciendo rifas, haciendo lo que podíamos. Antes era diferente, ahora el ayuntamiento pues lo cubre casi todo. Podíamos contar con un presupuesto que estuviera en torno a 100.000 o 150.000 pesetas.
–¿Qué es lo que se hacían en San Marcos en los años 70-80?
–Se hacían pocas cosas porque en aquellos tiempos no había mucho dinero. Tenía la banda de música, sacábamos la procesión, hacíamos carreras de mulos, las carrozas y no había dinero para mucho más. Luego ya estuvimos con los decimos lotería, nos tocó la lotería, poca cosa, pero la gente no la cobró y nos encontramos ahí con más de dos millones de pesetas. Esto fue sobre 1980 - 1981. En aquellos tiempos hicimos lo del tocino y las habas, trajimos bandas de música de fuera porque le dimos 300.000 pesetas porque antes venía una banda de Dúrcal que tenía 10 o 12 músicos porque no había más para más. Le daba 108.000 pesetas para los niños hacían una guinardilla para los niños.
–Después de esos años, el programa de fiestas se fue alargando?
–Claro, ya colaboró con los otros ayuntamientos, el dinero lo teníamos más fácil. La banda de música era del pueblo y ya desde los 90' el ayuntamiento ponía los gastos y ya era otra cosa.
–Recordaba a su compañero José Duque por San Marcos.
–Empezamos José Duque y yo porque la mayordomía que había antes decían que no había dinero y que no sacaban el señor Santo y un hombre estaba de concejal que era Paco Callejón. Vino en busca nuestra y nos dijo: «mira que no va a salir San Marcos esta noche». ¿Cómo que no va a salir San Marcos esta noche? Nosotros estábamos sacando San Isidro. Ya pedimos para solicitar por San Isidro, y le dijimos que ¿cómo no vamos a pedir también para San Marcos? Y dije «vamos a sacarlo pedimos y lo echamos para adelante.
–¿Qué recuerdo tiene del trabajo con él de mayordomo?
–Era como un hermano más. Era un tractor, no paraba: vamos a pedir aquí, vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro, haciendo casetas, encargándose de San Isidro. No paraba, era un tío que tiraba de todos.
–De todas las actividades que se desarrollan durante las fiestas, ¿cuál es la que más le gusta?
–Lo que más me gusta es la profesión por el santo y las carrozas, pero es que ya se han puesto muchas cosas. Otra actividad es la del tocino, que la empezamos de broma cuando tocó la lotería. Dije, «vamos a poner un poco de tocino.» Y el primer año pusimos 25 kilogramos de tocino. Y dos o tres cajas de habas que compró Paco Jiménez en la alhóndiga. Debido al éxito que tuvo, seguimos un año más, otro año más y mira por donde va ya.
–De todas las actividades que se han ido sumando durante estos años, ¿hay alguna que añadiría a San Marcos?
–Ya con las actividades que hay estamos a tope. Hay muchas cosas más porque hay conciertos, estar con los conciertos, creo que ya tiene muchas cosas, estaría achuchaílla. La gente se divierte con sus casetas, haciendo sus carrozas. Ya en unos días empiezan las atracciones, que antiguamente venía cuatro atracciones, cuatro puestos de dulce y ahora vienen 50. Es que ya es diferente. Lo que pasa es que no tenemos tiempo, ni la gente tiene tiempo de acudir a tantas actividades.
–¿Qué es para usted San Marcos?
–San Marcos para mí... Se me saltan las lágrimas cada vez que veo a San Marcos y todas las cosas de El Ejido. Empezamos con San Isidro y luego con las hermandades, que ya era mucho y nos quedamos con San Marcos solo. Porque el trabajo, San Isidro, además de que hacíamos el libro primero de las fiestas de San Isidro, San Marcos y ya no iba a tu trabajo y es que era mucha tela.
–¿Qué tiene San Marcos que no tenga San Isidro?
–Es una fiesta diferente porque es más divertida, más rociera; la otra es más religiosa, la gente se va más para la playa, es diferente. San Marcos es una fiesta que la gente todo el mundo se divierte con las carrozas, en los bares, en las casas, es diferente.
–¿Cuál es su lugar favorito para disfrutar de San Marcos?
–Lo mejor es irse a a la procesión. Porque se ve miles de personas de todos los sitios Y la procesión y las carrozas es donde más se divierte la gente.
–¿Y un lugar imprescindible para cualquier ejidense?
–El Ejido en general, lo que es el pueblo. Porque Almerimar o Balerma es para divertirse, pero el pueblo es para vivir y está muy bien. Porque aquí tienes de todo, no te falta de nada. ¿Qué no tiene El Ejido? Tiene hospital, plazas, bancos, playa. ¿Qué servicios hay en España que no esté en El Ejido? Tiene de todo.
–¿De de qué ha trabajado?
–Era agricultor, tenía mis fincas, pero no me caía muy bien los insecticidas. Sí. Y en el 1991 me metí en el Ayuntamiento, en deportes. Y he estado 31 años en el Pabellón de Deportes de El Ejido. Empecé con 12 o 13 años llevando las parras hasta los 35. Estuve más de 20 años. Tenía parras e invernaderos.
–¿Cómo ha sido su labor durante estos 31 años en el IMD? ¿Qué recuerdos se lleva de su etapa?
–Muy buenos, porque me llevaba bien con toda la gente, me querían mucho y me llevaba bien con los equipos. Todavía vienen niños que se fueron hace ya 30 años, que están casados y cuando vienen, te visitan. Lo recuerdo muy bien porque el pabellón de deportes pasan algunos días hasta 700 y 800 personas diarias. Gente que iba a gimnasia y equipos de baloncesto.
–¿Cuáles fueron sus mejores recuerdos en el fútbol de El Ejido?
–Uno de los más fuertes fue la goleada al Villareal (5 a 0 en la Copa del Rey de 2008) y al Atlético Madrid, que también le dimos cancha. Fueron inolvidables.
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