ENTREVISTA

«Creo que es una obra de arte tanto la escenografía como la iluminación»

'El síndrome del copiloto' llega hoy al Festival de Teatro de El Ejido para emocionar y hacer reflexionar sobre las relaciones humanas y la libertad de las personas para decidir su futuro

INMACULADA ACIÉN El Ejido

El Festival de Teatro de El Ejido llega esta semana a su ecuador con 'El síndrome del copiloto', dirigida por Vanessa Montfort, que promete emocionar y hacer reflexionar sobre las relaciones humanas y sobre la necesidad de ser libres para que cada uno tome sus propias decisiones. Marina, papel al que da vida Cuca Escribano, es una mujer sola en medio del Mediterráneo sobre un velero que no sabe navegar, el de Óscar, encarnado por Miguel Ángel Muñoz.

Marina debe cumplir con su último deseo: cruzar el Estrecho y arrojar las cenizas de su marido en Tánger.

–En 'El Síndrome del Copiloto' es un fantasma. ¿Cómo se da vida a un fantasma?

–Pues la verdad es que no te lo planteas como fantasma. Aunque seas un ente, las cosas que te pasan tienen que ser de verdad. Lo más divertido de ser un fantasma es poder permitirnos que el personaje pueda caminar sobre el agua o crear todos los elementos que surgen alrededor de esta travesía, como mover el barco o crear una tormenta. Él es el creador de todo lo que aparece por detrás, pero lo importante es la relación que se ve a lo largo de esta travesía de Marina, en el tiempo real que habla con su marido muerto, así como todos los flash back. Hay que olvidarse del fantasma y sentir lo que a uno le pasa.

–¿Alguna vez ha pensado que ojalá lo fuera para saber lo que piensan de usted?

–Ay no, que va. La verdad es que no, porque justamente en la vida lo que intento es preocuparme lo menos posible de la percepción que pueda tener el resto. Creo que es algo que nos limita mucho a la hora de actuar. Muchas veces actuamos en función de cómo queremos que nos vean y no de cómo nos sentimos. Si uno ya es consciente de lo que piensan de él y lo quiere cambiar, mal camino. Otra cosa es que te diera igual. Pero pienso que para qué quiero esa información, si lo que piensen de uno no se va a poder modificar.

–Ocho días a bordo de un velero, en el que Marina se da cuenta que ha vivido la vida de Óscar, su vida...

–Marina no vive la vida de Óscar, sino que es la copiloto de la vida de Óscar, que creo que es aún más dramático, porque a lo mejor vivir la vida de alguien puede ser una elección, pero el ser la copiloto de la vida de alguien es todavía más triste, porque es estar al 100% al servicio de la vida de la otra persona, que ni siquiera la estás viviendo tú. Marina es la primera vez que se enfrenta a una travesía y que lleva el barco, porque durante toda su vida ni siquiera ha llevado el barco de Óscar, le ha acompañado a llevar el barco.

–¿Alguna vez se ha sentido así o se siente más cómo Óscar?

–En mi caso tengo que decir que creo que he sido bastante capitán de la travesía de mi vida, pero sí es verdad que en algunos momentos he podido tomar ciertas decisiones basadas no tan al 100% en lo que yo quería o necesitaba, sino en la percepción de cómo me pudiera ver la profesión, un director o una directora de cásting, y ya, desde hace unos años, sí que me siento muy orgulloso de tomar cada vez más las decisiones en función de lo que a mí me hace feliz, tanto personales como profesionales. Yo lucho por ello desde hace unos cuantos años que me di cuenta en terapia.

–Es una obra de ficción pero con mucha realidad en aquello a lo que hace referencia...

–Es una realidad absoluta en un montón de temas fundamentales de la vida. La novela y el texto teatral tiene frases de anotar en el libreto de la mesita de noche y recordarlas cada día. 'No tomar una decisión es tomar una muy importante'. Hay una frase que a mí me encanta que dice 'El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, pero el realista ajusta las velas'. Realmente te hace plantearte cuestiones fundamentales de la vida cotidiana de una manera muy profunda y creo que es muy interesante.

–¿Es una obra que nos va a hacer reflexionar?

–Sin lugar a dudas. No solamente a las mujeres y no solamente a las mujeres de una determinada edad como la de Marina, que es principalmente donde se desarrolla la historia, sino que se puede transferir a cualquier tipo de relación humana, sea en pareja, de amistad o en cuanto a las decisiones que tomamos por complacer a nuestra familia.

–¿Hay demasiadas Marinas aún en la vida real?

–Yo creo que sí, Marinas y Marinos, porque la sociedad nos invita a seguir un modelo y canon en todos los aspectos, no solamente en cuanto a belleza, sino a forma de pensar, de actuar en la vida, en cuanto a los miedos que nos ponen por delante que deberíamos tener. Esta es una obra cuyo mensaje principal es que debemos intentar sentirnos libres de lo que queramos hacer, más allá de todo lo que alrededor nos condiciona nuestras decisiones.

–Hablemos de la escenografía de esta obra, porque aparentemente es sencilla, pero a la vez muy compleja para interpretar.

–No es para nada sencilla la escenografía. Creo que es una obra de arte tanto la escenografía como la iluminación. El acierto es absoluto. De hecho, uno se queda impactado cuando se levante el telón de lo que ve, porque ve de hecho un barco navegando en el mar. Y es muy complejo para nosotros realizar la función dentro de esa cáscara de nuez que es nuestro velero Peter Pan, porque está en continuo movimiento, en momentos en altura, despegados del suelo, con una oscilación muy grande y en el caso de mi personaje que es el creador de estos movimientos, muy cansado. Pero es muy bonito y divertido.

–Es una obra que emociona.

–Es muy emocionante, es un viaje precioso para ambos personajes, donde reflexionas cada rato. Y hay un momento en que mi personaje tiene un monólogo muy sentido que está muy bien descrito que es lo que me hizo antes de acabar la obra decirle que sí a Vanessa Montfort porque tal y como estaba leyendo me emocioné.

–¿Hacia dónde mira el futuro inmediato?

–Ahora mismo hay muchos frentes. '100 días con la Tata', que es el proyecto más importante profesional y personal, sigue dando alegrías, reconocimientos, premios y nominaciones. Ahora ya por fin está en cine y en breve podré anunciar en qué otra plataforma estará para que se siga disfrutando. Y esta semana se estrena 'En Otro Lugar', comedia dirigida por Jesús del Cerro. 'Daddy Daughter Trip', comedia americana dirigida por Rob Schneider se estrenará este año también, está la serie 'Bosé' donde interpreto a Julio Iglesias, otro proyecto que empiezo en un mes y actualmente estoy rodando una película para Netflix. No paro un segundo, pero lo más importante es tener salud para poder llevar este ritmo tan vertiginoso de trabajo y poder disfrutarlo a pesar del estrés de algunas semanas como esta que se juntan varias cosas a la vez.

–Un mensaje para el público del Festival de Teatro...

–Que tengo muchas ganas. El viaje que van a vivir va a ser inolvidable. Creo que va a ser difícil haber visto una puesta en escena tan bonita y tan mágica y sugerente como la nuestra, que la van a disfrutar mucho como lo hacemos nosotros. Particularmente El Ejido me gusta un montón, hace unos años tuve la oportunidad de presentar la Gala de Presentación del Festival de Teatro que es maravilloso y encima fui a cenar a un Restaurante Estrella Michelin. Es una maravilla ir a trabajar y a la vez poder disfrutar de una oferta gastronómica tan buena como esta.