Coexphal respalda la actuación de El Ejido contra el chabolismo por dañar la imagen de la agricultura

Coexphal respalda la actuación de El Ejido contra el chabolismo por dañar la imagen de la agricultura

El gerente de la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas defiende el papel de los agricultores que «dan trabajo a los inmigrantes»

INMACULADA ACIÉNEl Ejido

Ya lo dejaba entrever el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, durante el Pleno del pasado lunes 30 de septiembre cuando aún ni se conocía la noticia de que se ordenaba el derribo de 120 chabolas en el paraje Chozas de Redondo en Tierras de Almería. Si con Viogen se había producido un revuelo mediático importante, qué iba a pasar cuando hubiera casos de desahucio y derribo de chabolas.

Un comentario que en ese momento pocos entendieron, más allá de su equipo de gobierno, y que después cobró sentido cuando se conoció la noticia de lo aprobado en Junta de Gobierno cuatro días antes, el 26 de septiembre.

Desde el gobierno local nadie ha hablado del tema, hay orden de mantener silencio según acordaron en Junta de Gobierno, para que todo siga su curso sin hacer demasiado ruido, pero las reacciones sí se producen.

El sábado fue la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (Coexphal) la que se pronunció y dio respaldado al trabajo que realiza el Ayuntamiento de El Ejido para acabar progresivamente con el chabolismo y los «asentamientos ilegales» que se dan en diferentes puntos de la provincia y que «dañan la imagen de nuestra agricultura», señaló el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández, en declaraciones a Europa Press, quien además recordó que la junta directiva se ha mostrado anteriormente contraria a este tipo de asentamientos. «Como a cualquier ciudadano, no nos gustan, pero no nos gusta tampoco que lo relacionen con la agricultura», expresó.

Fernández defiende el papel de los agricultores, quienes «dan trabajo a los inmigrantes» que mayoritariamente ocupan dichos asentamientos, aunque con «mala fe» se les haga ver como los «culpables» de la situación. «Es un problema que no es nuestro, que es de la administración y de las legislaciones que tenemos y le pedimos a los políticos que vayan tomando medidas para ir solucionándolo poco a poco», dijo antes de reconocer la labor de algunos municipios.

En este sentido, destacó el trabajo «sin ruido mediático» realizado «durante bastante tiempo» desde el Ayuntamiento de El Ejido para acabar con los asentamientos. «Intentar quitar todo aquello que sea ilegal de tu municipio es una responsabilidad grande del Ayuntamiento y en este sentido, lo están haciendo con los permisos y con órdenes judiciales», valoró.

Así, y pese a las críticas efectuadas por las oenegés tras conocerse el próximo desmantelamiento de 120 chabolas en Chozas de Redondo, Fernández señaló que se «están haciendo las cosas bien», toda vez que les consta «por terceros y por el propio Ayuntamiento» que «están teniendo un cuidado especial» a la hora de dar cada paso y asegurar los realojos.

De igual forma, el gerente de Coexphal subrayó que «poco a poco van desmontando aquellos asentamientos, que son ilegales, y dando ubicación a las personas que están utilizándolos», al tiempo que incidió en que «hay que sensibilizar a la Administración para que tome cartas en el asunto y proteja a nuestra economía».

Por otra parte, Fernández defendió que «lo que tenemos que hacer entre todos es ayudar a la administración, ayudarla y concienciarla», reiteró, a la hora de velar por la imagen del campo.

Coexphal ya acordó a finales del pasado mes de agosto llevar a cabo las acciones que legalmente estuvieran en su mano para resolver la situación de chabolismo, por lo que inició consultas sobre la pertinencia de iniciar «procedimientos administrativos en su caso, si no se adoptan medidas a lo largo de los meses que le quedan al presente año».

Para la entidad, la «insostenible» situación derivada de la existencia de poblados de chabolas que se reparten por la provincia está vinculada a la «inacción» de las autoridades. «Esta situación es completamente incomprensible e inaceptable en un país europeo del siglo XXI. Sin embargo, su rotunda y triste realidad parece invisible para las autoridades competentes que permiten que estos seres humanos, hombres, mujeres y niños, no encuentren otro alojamiento más digno y homologable con el primer mundo», indicaba entonces la organización en un comunicado.