Ciencia sobre el terreno para medir el impacto del turismo en Sierra Nevada
22 alumnos de Bachillerato Internacional del SEK Alborán dedican dos jornadas a estudiar la biodiversidad, el suelo y los residuos de dos senderos de la Alpujarra granadina
Javier Cortés
El Ejido
La Alpujarra granadina se convirtió durante dos jornadas en un auténtico laboratorio de campo. Los días 24 y 25 de septiembre de 2026, un grupo ... de 22 alumnos de 1.º y 2.º de Bachillerato del Programa del Diploma se desplazaron hasta la zona de Sierra Nevada para investigar cómo el uso turístico de los senderos puede afectar al medio natural.
El proyecto, vinculado a Biología, Sistemas Ambientales, Geografía y el programa CAS, tuvo como base de operaciones un camping situado en Pitres y contará con el acompañamiento de guías de montaña. El estudio se desarrolló en dos espacios próximos, pero con características diferentes: el Barranco del Poqueira, en el entorno de Capileira, y los senderos de La Taha, junto a Pitres. El planteamiento continuó una línea de investigación que ya había comparado ambos espacios para analizar la relación entre la intensidad del uso humano y el estado de los ecosistemas.
La investigación se apoyó en tres prácticas científicas complementarias. La primera estará dedicada a la biodiversidad vegetal. Los estudiantes realizaron muestreos de especies y abundancias y aplicaron el índice de Simpson, una herramienta que permitió cuantificar la diversidad y comparar los resultados obtenidos en los diferentes puntos de estudio. El proyecto original ya contemplaba el análisis de la variedad y abundancia de especies vegetales.
La segunda práctica puso el foco en el suelo. Los alumnos estudiaron su capacidad de infiltración y diferentes características físicas, incluyendo la granulometría y aspectos relacionados con la compactación. La infiltración ya había sido utilizada en el proyecto como indicador para estudiar cómo el tránsito de personas puede modificar la capacidad del terreno para absorber agua.
La tercera línea de trabajo fue especialmente significativa por el carácter de Ecoescuela del centro: el estudio de los residuos. Uno de los senderos fue dividido en tramos de 100 metros y en cada uno se registró el número de residuos, su tipología, el peso recogido y su localización mediante GPS. Se prestó atención a materiales como plásticos, latas, vidrio, papel, colillas o toallitas. Los datos pudieron posteriormente representarse mediante mapas y gráficos y, si se realizan nuevas campañas durante el curso, permitirán observar su evolución.
El objetivo no fue únicamente recoger datos, sino convertirlos en conocimiento útil para la conservación. Los resultados podrán servir para identificar las zonas con mayor presión ambiental y formular propuestas relacionadas con la gestión de los senderos, la prevención de residuos o la conservación de las áreas más sensibles.
De este modo, dos jornadas de convivencia y trabajo de campo se transformaron en una experiencia de ciencia aplicada, aprendizaje-servicio y educación ambiental. Los estudiantes no solo recorrieron los senderos de Sierra Nevada: los observaron con ojos de investigadores, midieron sus cambios y trataron de aportar información que ayude a compatibilizar el disfrute de estos paisajes con su conservación. El proyecto mantiene así uno de sus objetivos fundamentales: desarrollar competencias científicas y compromiso ambiental mediante el estudio directo de un problema del entorno.