Centenares de balermeros salen a la calle para exigir soluciones ya para una costa que se traga el mar

El presidente de la Mesa de Trabajo para la estabilización de la playa denunció en su manifiesto que «Balerma está en peligro de extinción»

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Alrededor de unas trescientas personas se concentraron en el mediodía de ayer en el paseo marítimo de Balerma para protestar de manera enérgica por la situación que vive el municipio con una costa que se está tragando el mar tanto en la zona del Paseo Marítimo como en la zona de las Cuevecillas donde ya hay invernaderos en los que los agricultores han tenido que crear un alternativa en la parte trasera porque ya no es posible acceder por la parte delantera con un vehículo debido al avance del mar.

Por todo ello, los vecinos se mostraban ayer hartos y hastiados de palabras.

«Nos duelen los nudillos de ir tocando en todas las puertas y solo saben poner paños calientes y darnos buenas palabras. Quieren conformarnos con echarnos 20.000 metros cúbicos de arena y con eso no tenemos ni para tapar las vergüenzas de las piedras», espetó a los asistentes Francisco Fernández, propietario del restaurante 'Las Tres Regiones', al tiempo que pidió a sus vecinos que entre todo sean «capaces de llegar a otros sitios donde les chirríen los oídos a los políticos y el pueblo unido de Balerma puede llegar donde haya que llegar».

Como Fernández, Inés Blasco, tampoco es de Balerma, pero siente este pueblo como suyo. Recuerda que llegó en septiembre del 78. «Me encontré con una playa y un pueblo maravilloso, y con un pueblo en huelga de hambre que luchaba por mantener su identidad como pueblo agricultor, por salvar el derecho a la propiedad de la tierra y lo consiguió porque todo el pueblo estaba unido apoyando a esa gente. Posteriormente se hizo un Paseo Marítimo, se adecentó y se mejoró y tanto la playa como el paseo marítimo son lugar de encuentro e identidad de este pueblo».

Con estas palabras, Blasco afirmó que «es momento de sumar energías, superar diferencias que nos marcan las siglas políticas, que nos marcan dónde hemos nacido, todos somos Balerma, y si queremos defender Balerma tenemos que ser capaces de rememorar la unión del 78».

Así, Blasco fue altavoz de muchos al destacar que «en Balerma queremos soluciones. Yo no sé cual es la mejor, pero tampoco quiero que nos sigan tomando el pelo».

Fueron muchos los que alzaron ayer sus voces y entre ellos, el presidente de la Mesa de Trabajo para la estabilización de la playa de Balerma, José Antonio Peña, entidad convocante de la concentración de ayer.

Peña fue tajante y muy duro, a la par que realista al afirmar que «Balerma está en peligro de extinción y, nosotros, con ella», al tiempo que gritaba que «Balerma no puede esperar más».

De esta manera, Peña insistió en que «la mar tiene hambre, se come la playa de Las Cuevecillas, los invernaderos, el varadero y así continuará si no se actúa ya. Por ello hay que hacer ruido, mucho ruido y que el pueblo de forma unida y pacífica, con la ayuda de los medios de comunicación y nuestros representantes políticos podamos salir a flote».

En este sentido, el presidente de la Mesa de Trabajo para la estabilización de la playa de Balerma, incidió en que en apenas unos años tendrán que decir adiós «a todo aquello que conocemos a día de hoy: nuestros niños no podrán volver a jugar a los castillos de arena en una playa que ahora sólo cuenta con rocas en os peores azotes del poniente; los veraneantes se irán a playas más cercanas y a pisos que no corran el riesgo de ser devorados; y los invernaderos de nuestros vecinos dejarán de darnos una bolsa repleta de hortalizas y verduras de la tierra». Una situación que Peña denunció que no solo verán los hijos y nietos, sino los propios presentes en el acto de ayer por lo cercano que está de llegar ese día.

«Es hora de abrir los ojos y luchar por nuestro futuro y el de nuestras familias», aseveró.