El Ayuntamiento de El Ejido ordena el desalojo de más de 250 personas y el derribo de 120 chabolas

El Ayuntamiento de El Ejido ordena el desalojo de más de 250 personas y el derribo de 120 chabolas
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Las oenegés que trabajan en la zona lamentan que se ejecute sin dar alternativa habitacional a los afectados, la mayoría inmigrantes

EUROPA PRESSAlmería

El Ayuntamiento de El Ejido ha ordenado la demolición de 120 infraviviendas ubicadas en el paraje Chozas de Redondo y el correspondiente desalojo de las casi 300 personas inmigrantes que allí viven, entre ellas menores, sin que tengan derecho al realojo ya que «no se aprecia» que concurran los supuestos previstos en la ley.

La ejecución del desalojo, para el que da a los afectados un plazo de 72 horas, y el derribo se aprobaron, por unanimidad, en Junta de Gobierno el 26 de septiembre tras rechazar las alegaciones que presentaron los moradores de las chabolas contra un procedimiento que se inició hace tres meses.

Según el acuerdo, en el polígono 24, parcela 66 del citado paraje se «aprecia» la existencia de un asentamiento con «120 habitáculos auto construidos» como chabolas «bajo deficientes condiciones de habitabilidad y salubridad».

Recoge que estas infraviviendas se encuentran ocupadas por «entre 250 y 300 personas», entre ellas mujeres y niños, que habitan «en una situación de riesgo físico» y señala que «no tendrían derecho de realojo tras el desalojo» al no estar en los supuestos contemplados por los artículos 19 y 21 de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana.

El acuerdo de Junta de Gobierno insta, ante el «inminente riesgo físico», a los moradores de las infraviviendas a que las abandonen en «un plazo de 72 horas, con sus respectivos útiles y enseres» y ordena a los propietarios del suelo a que, en 48 horas después «del completo desalojo de moradores y transeúntes», procedan a su costa a la demolición.

«Los habitáculos, viviendas y chabolas incumplen los requisitos de superficie, número, dimensión y características de piezas habitables», remarca el Ayuntamiento ejidense, que añade que presentan «deficiencias graves de seguridad y salubridad, así como de dotaciones básicas, lo que no se puede subsanar mediante obras de rehabilitación».

Asimismo, les ordena que procedan a la «limpieza y la desinfección» del camino de acceso a la parcela y que, en un plazo de diez días, «piquen, enfosquen y pinten» las fachadas de la decena de viviendas en la zona identificadas con referencias catastrales» con encargo a personal cualificado y bajo supervisión técnica.

Por último, advierte de que, ante un posible incumplimiento, se incoará expediente sancionador con imposición de multa y el Ayuntamiento llevará a cabo lo acordado «todo ello previo auto judicial de entrada en domicilio en su caso».

Ante el acuerdo, el presidente de Cepaim, Juan Miralles, trasladó que los servicios jurídicos de la fundación estudian presentar un recurso por vía contencioso-administrativa en «representación de las familias y personas afectadas» por el desalojo.

Miralles criticó que, tal y como el Ayuntamiento ejidense ha planteado la actuación, «contemplando solo la demolición», no hace sino «aumentar la vulnerabilidad de las personas ya de por si especialmente vulnerables», al tiempo que añade que «supone una quiebra de la legislación vigente, especialmente del cuerpo de tratados internacionales en materia de derechos humanos».