Francisco Ripoll en una de las nuevas aulas del Centro Ocupacional. / I. A.

La asociación Murgi finaliza la ampliación de su centro ocupacional y su nuevo CAIT

El próximo viernes se inaugurarán unas instalaciones que permiten mejorar e incrementar la atención a pacientes y socios

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Después de un par de años de proyectos y obras, la Asociación de Discapacitados Murgi inaugurará por fin la ampliación de su Centro Ocupacional y su nuevo Centro de Atención Infantil Temprana este próximo viernes.

Unas obras que le permiten mejorar la calidad del servicio que ofrece a sus usuarios, pero también incrementar el número de usuarios a los que atiende.

En este sentido, el Centro Ocupacional, que cuenta con un concierto con la Junta de Andalucía para 39 plazas, a las que se les unen las plazas privadas.

Actualmente son alrededor de una veintena las plazas que tienen ocupadas, la mitad de ellas bajo concierto, cifras con las que ya han duplicado las que tenían previas a la pandemia. Usuarios a los que atienen la directora del centro, un monitor y tres auxiliares.

Este incremento de espacio en unos 200 metros cuadrados ha posibilitado pasar a disponer de tres aulas nuevas, junto a la sala de comedor que ya tenían. Unas instalaciones que aún cuentan con capacidad para seguir creciendo.

«Cuando podamos habilitaremos la zona de oficinas que queremos cambiarla de sitio. Es un aula habilitada para usarla por el Centro Ocupacional, con el que ganaríamos aún más espacio», explica Francisco Ripoll, presidente de la asociación Murgi, quien señala que se han valorado varias opciones para cambiar de ubicación las oficinas.Una primera opción era en la zona que hay delante del actual edificio, pero obligaría a eliminar el invernadero terapéutico, algo que no consideran viable.

Una segunda opción pasa por trasladar la parte administrativa al Centro Asociativo Municipal, donde disponen de una oficina, «pero por ahora no podemos estar porque no tenemos personal suficiente, y allí hay un horario establecido que también nos dificultaría».

Por su parte, el CAIT es prácticamente nuevo, puesto que tan solo mantiene la sala de fisioterapia y la sala multisensorial. Tras la ampliación dispone de siete consultas y una sala de terapias. Además, el incremento de espacio también ha permitido ampliar en personal pasando de dos a tres psicólogos y de dos a cuatro logopedas, al que se une un fisioterapeuta externo.

En este espacio se atiende a una media de 60 menores a través del concierto con la Junta de Andalucía, con 5.300 sesiones al año, así como a algunos particulares.

Unas obras que han contado con un importante presupuesto ya que a la inversión inicial a través de las ayudas que recibieron en 2020 del IRPF se une una inversión propia de unos 100.000 euros.

Sin embargo, la asociación Murgi aún sigue pendiente de dos ambiciosos proyectos que quiere poner en marcha como son su piscina terapéutica, cuya infraestructura ya está ejecutada, pero a falta de terminación y maquinaria, y su residencia para respiro familiar.

«Lo que más urge es la piscina porque es una piscina terapéutica. No hay ninguna en el Poniente y tenemos ya hasta lista de espera», incide Ripoll, quien lamenta que esperaban terminarla este año pero les han dado «con el IRPF menos de 50.000 euros y con eso tendremos solo para el vestuario». La residencia aún tendrá que esperar un poco más.

La entidad busca terreno para crear un invernadero de plantas ornamentales para su CEE

Junto al Centro Ocupacional y el Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) la asociación Murgi también es Centro Especial de Empleo (CEE), en cuyo seno ya cuenta con varios proyectos como los que se están desarrollando en el Centro de Iniciativas Empresariales, donde hacen arreglos de sillas de ruedas y de prótesis, y cuyo objetivo es ampliarlo, o los de carpintería o serigrafía.

«Son proyectos que queremos poner en marcha de nuevo. La pandemia nos paró mucho, pero ahora estamos otra vez trabajando para ponerlos en marcha, ya que han sido rentables», señala el presidente de la asociación Murgi, Francisco Ripoll, quien explica que uno de los nuevos proyectos del que quieren comenzar a sentar las bases este año es el de un invernadero de planta ornamental para personas con discapacidad intelectual y física. «Necesitamos conseguir para ello unos 5.000 metros cuadrados de invernadero», incide Ripoll. Para ello, desde la asociación esperan que desde el Ayuntamiento les puedan ceder un terreno donde poner en marcha este nuevo proyecto con fondos propios.

«La realidad es que a las personas con discapacidad intelectual les cuesta más acceder a los puestos de trabajo y mantenerlos, y creemos que puede ser positivo este proyecto».