Luis Martín remodelando su árbol genealógico, un poco deteriorado por el paso del tiempo. / I. A.

Un árbol de la vida de 200 años prendido de la pared

Luis Martín ha conseguido bucear en el pasado y encontrar parte de sus raíces a través de escrituras viejas y antiguos documentos

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Era una pregunta muy típica de escuchar hace años en pueblos pequeños donde prácticamente todo el mundo se conocía, aquello de 'tú de quien remaneces', aunque quizás la pregunta correcta sería de dónde son o eran tus abuelos. Una pregunta que posiblemente muchos sepan contestar, pero el árbol genealógico que llevamos en la memoria en muchos casos acaba ahí.

Luis Martín se propuso bucear en el pasado y rescatar los nombres de todos los antepasados que pudiera. Una ardua labor que le llevó sobre un año. «Yo soy un maniático de la puntualidad y no puedo tener algo pendiente, tengo que finalizarlo, por eso me llevó alrededor de un año», explica este ejidense que fue también alcalde de Dalías en 1978.

Todo comenzó por casualidad. Cayeron en mis manos escrituras viejas de tierras, y entonces me surgió la idea de porqué no plasmarlo en papel y así lo hice», señala. De esto hace casi ya tres décadas, ahora ese árbol genealógico que hizo y que estuvo colgado de la pared de su casa durante mucho tiempo está en proceso de restauración porque con el tiempo se deteriora.

«He llegado hasta los tatarabuelos pero solo son nombres, no tengo fechas de nacimiento porque en las escrituras no figuraban, solo tengo las fechas de nacimiento de mi padre y mi madre», comenta Luis Martín. Un árbol genealógico que llega hasta sus nietos. Ahora será tarea de ellos continuar añadiendo ramas a ese árbol para que este trabajo y sobretodo esa memoria familiar no se pierda o quede en nada. «Sería bonito que los nietos lo continúen y que sea algo que permanezca en la familia», subraya Luís Martín.

Su árbol genealógico cuenta con la parte paterna que es algo más corta «porque mi padre solo tenía una hermana y no tenía hijos, y el de mi madre que es el más largo. Pero también he hecho de la familia de mis suegros», apunta este ejidense, quien reconoce que después de un año no continuó porque ya no encontraba más referencias.

Un documento del que además entregó copia a cada uno de sus tíos maternos para que también ellos tuvieran constancia de esa parte de su pasado.

Búsqueda de más raíces a través del Libro de Apeo

Luis Martín no descarta continuar indagando sobre posibles antecesores suyos e incluso de su mujer, más allá de los encontrados hasta el momento, para poder ampliar ese árbol de la vida. Para ello, Martín se plantea la búsqueda y consulta del Libro de Apeo.

Esta es la denominación que recibieron en la España de la Edad Moderna los documentos que combinaban registros catastrales, fueros, derechos y privilegios, sucesos históricos reseñables y jurisdicciones de un lugar, entidad política o religiosa.

De esta manera, se plantea poder localizar en ese documento los nombres de a quiénes se les repartieron las tierras de Dalías tras la reconquista.

De hecho, el dato más antiguo que tiene Luis Martín de un antepasado suyo se remonta a Juan Martín, nombrado alcalde de Celín alrededor del año 1.575.

Una referencia a Juan Martín que encontró en un libro del historiador ejidense Pedro Ponce, si bien no Luis Martín no pudo encontrar posteriormente más información al respecto.