Francisco Góngora, alcalde de El Ejido. / IDEAL

3.806 días bajo sospecha

Diez años y medio. 541 semanas. 3.806 días. Es demasiado tiempo para vivir con la espada de Damocles en la cabeza. Francisco Góngora ha sobrevivido a este calvario, desde que el PAL de Juan Enciso lo llevara a los tribunales

áfrica mateo
ÁFRICA MATEO El Ejido

Diez años y medio. 541 semanas. 3.806 días. Es demasiado tiempo para vivir con la espada de Damocles en la cabeza. Francisco Góngora ha sobrevivido a este calvario, desde que el PAL de Juan Enciso lo llevara a los tribunales en abril de 2011 y lo ha hecho con dignidad.

Los primeros tres años de esta larga década, el alcalde ejidense se vio arropado por una aplastante mayoría absoluta, la que logró en las elecciones que se celebraron a un mes escaso de esta denuncia, en mayo de 2011, lo que le valió no sólo para gobernar con libertad, sino también para parar el fuego amigo que recibía de las entrañas de su partido.

Los siguientes cuatro años, con otra renovada mayoría absoluta, y tras confirmarse su imputación, el regidor ejidense tuvo que empezar a sortear algunos obstáculos, como la imposibilidad de renovar orgánicamente el PPlocal, una de las principales víctimas del periplo judicial de Góngora o el trato esquivo de algunos miembros de su partido a nivel provincial y nacional.

Pero la etapa más dura para Góngora llegó, sin duda, a partir de las elecciones municipales de 2019. A la pérdida de la mayoría absoluta, el hartazgo por el sesteo procesal y el desgaste personal de ocho largos años de acusaciones, se sumó la dificultad de formar gobierno, con tan sólo nueve concejales de 25, sobre un tablero en el que todas las 'damas' aprovecharon la situación procesal del líder del PPlocal para sacar mayor tajada del acuerdo.

Ciudadanos, que en aquel momento debiera haber sido el socio natural del PP ejidense, incluso por aritmética, ya que entre los dos partidos lograban justo alcanzar la mayoría absoluta, se plantó, desoyendo incluso a algunos de sus principales líderes regionales y rechazó de plano pactar con un 'imputado', en un alarde de congruencia política con el ideario de regeneraciòn democrática de la formación naranja. Los ediles de Ciudadanos pidieron entonces la cabeza de Góngora y algún que otro alumno aventajado del regidor la hubiese servido en bandeja de plata, pero entonces irrumpió Vox, para llevar a cabo un rescate envenenado. La imputación no fue un obstáculo, pero sí moneda de cambio para rascar hasta seis liberaciones que han costado millones a las maltrechas arcas municipales ejidenses, mientras el pacto estuvo en vigor. Porque el pacto se rompió y. cómo no, los ediles de Vox, recurrieron a lo fácil, la situación procesal de Góngora, a las puertas de la apertura de juicio oral, para justificar su decisión. Milongas. Suerte que el PSOEde José Miguel Alarcón, el mismo que ayer se acercaba a estrechar la mano del alcalde nada más conocerse su absolución, salió al rescate.

Probablemente, a partir de ahora, El Ejido tenga la suerte de conocer a un nuevo alcalde, investido de esa autoridad que su imputación le cercenó. Además, El Ejido, institucional y orgánicamente, recuperará espacios vetados hasta el día de ayer. A nivel personal, esto le ha dejado una huella indeleble. Anivel político, a Góngora ya solo le queda volar.