Los vecinos arropan a Lola Callejón en un emotivo último adiós a una maestra de la vida
Y se quedó pequeño. Porque ningún templo podía albergar ayer todo el cariño y la admiración que Lola Callejón ha dejado en su familia, compañeros, amigos, alumnos, o colegas de partido. Porque como el propio sacerdote concluía tras la celebración de la misa en su memoria, «Lola era mucha Lola».
Elizabeth de la Cruz
Y es que Lola Callejón fue una de esas maestras de toda la vida. Primero, como profesora de música para numerosas generaciones de ejidenses que estudiaron en el IES Santo Domingo, y posteriormente como directora del Coro Ciudad de El Ejido. Una vida dedicada por y para la música hasta su fallecimiento, a los 71 años de edad, el pasado fin de semana en Granada donde permanecía ingresada desde hacía semanas tras sufrir un grave accidente de tráfico.
Así, vecinos, amigos y compañeros de partido, ya que Lola Callejón era también militante del Partido Socialista desde hacía muchos años y hermana del exalcalde y senador, Juan Callejón, no quisieron faltar a ese último adiós que tenía lugar en la mañana de ayer en El Ejido.
Con una emotiva misa a la que asistieron gran parte de representantes del PSOE tanto a nivel local como de la ejecutiva provincial, así como diferentes miembros de la corporación municipal y representantes de colectivos y asociaciones del municipio, sus compañeros del coro protagonizaron los momentos más emocionantes a la vez que entrañables el día de su despedida, ya que a través de la música que Lola Callejón tanto amaba, ellos le demostraron todo lo que durante estos años han aprendido de su mano.
Su carácter sencillo, cordial y amable, y siempre muy apegada a los suyos han hecho que todo un pueblo se emocione con una noticia que sin duda ha consternado a El Ejido. Amante además de su otra pasión, el fútbol, el desaparecido Poli ocupaba también parte de su vida. Máxima y fiel seguidora del equipo celeste, Lola Callejón hizo pasar muy buenos ratos tanto al resto de la afición como al equipo, y a todo un pueblo que jamás le olvidará ya que su participación, y ganas de vivir eran tan grandes que pocos estos días podían disimular su tristeza al conocer la noticia.
Con todo, tras su marcha, lo que no ha desaparecido hoy y que difícilmente lo hará es el recuerdo de su voz y su alegría que siempre quedarán en la memoria.