Inmaculada Acién
El Ejido
Viernes, 31 de mayo 2019, 12:59
El Patio de Luces del Ayuntamiento de El Ejido acogió hasta ayer una muestra itinerante de la oenegé Manos Unidas en la que a través de diversos paneles esta organización humanitaria de la Iglesia hace un recorrido por sus 60 años de historia ayudando a los países en vías de desarrollo.
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Así, el presidente delegado de Manos Unidas en Almería, Miguel José Pérez García, recordó cómo hace seis décadas un grupo de mujeres de Acción Católica decidieron declararle la guerra al hambre, sumándose a un movimiento de organizaciones femeninas católicas y desde entonces cada año vienen luchando por erradicar esta lacra que supone el hambre.
Un hambre «que no solo se combate con alimentos, que también, sino con proyectos que dignifiquen a la persona, devolviéndoles sus derechos a la alimentación, a una vida digna, a la escolarización, a tener agua saludable, una asistencia sanitaria digna y todas aquellas circunstancias que suponen respetar todos los derechos de una persona», indicó Pérez García.
De esta manera, a través de esta exposición, que ahora se marcha hasta Berja y que ha recorrido otros municipios como Vera, Huércal Overa o incluso la Universidad de Almería, los ejidenses pudieron conocer ese trabajo de solidaridad.
Así, Pérez García, afirmó que las imágenes que acompañan a los paneles «no muestran caras deprimidas, sino caras de dignidad, que son las caras de las personas con las que colaboramos en nuestros proyectos y que actúan como palanca de cambio de las situaciones».
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Por otra parte, el presidente delegado de Manos Unidas en Almería incidió en que durante estos 60 años de vida que cumple la organización «han sido 27.000 los proyectos los que se han llevado a cabo. Pero además de los proyectos, Manos Unidas también trabaja sensibilizando a la población española, porque entendemos que nada puede cambiar si no cambiamos nosotros y nuestro estilo de vida consumista, que hace que los países en desarrollo sean expoliados de sus recursos y posibilidades y queden a expensas del devenir de los mercados», al tiempo que añadió que «en África y América se están convirtiendo en la despensa de los países desarrollados y tratamos de huir de esos».
Por su parte, el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, reconoció que Manos Unidas «no solo ofrece una ayuda asistencia en países en vías de desarrollo, sino que presta su trabajo personal, económico y de todo tipo para ayudar a esas poblaciones a desarrollarse a nivel educativo, agrícola o sanitario, con temas tan importantes como el agua, y asentar las bases para que esas comunidades, con la mayor dignidad posible, se puedan desarrollar».
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En esta línea, el máximo responsable municipal destacó que «ese aforismo de no me des peces, sino enséñame a pescar, creo que adquiere todo el sentido con el ejemplo de lo que hace Manos Unidas».
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