Come y Calla levanta con realidad al público del Festival de Teatro de El Ejido

Con María Morales, Carlos Guerrero y Marta Castellote, este montaje despierta la emoción del espectador, sin olvidar el humor.
Con María Morales, Carlos Guerrero y Marta Castellote, este montaje despierta la emoción del espectador, sin olvidar el humor. / E. GRANJA
  • ‘Como si pasara un tren’ refleja la historia de una madre soltera, con un hijo con diversidad funcional y una sobrina que al final comprende lo duro que resulta tomar decisiones

Un decorado sencillo a veces propicia un teatro más cuidado. Y en eso, la compañía Come y Calla no defraudó. Bajo la dirección de Adriana Roffi y con una gran interpretación por parte de María Morales, acompañada de Carlos Guerrero y Marta Castellote, ‘Como si pasara un tren’ se llevó una gran ovación del público que asistió el pasado viernes al Teatro Municipal de El Ejido. Un público que no dudó en levantarse para aplaudir durante varios minutos una historia humana pintada de comedia pero con grandes dosis de realidad, con un ritmo ágil, tanto, que con una duración de apenas una hora y diez minutos, provoca en el espectador el interés por saber más.

En el marco de la programación prevista para este fin de semana en el Festival de Teatro de El Ejido, esta propuesta bien recomendada por la Red Española de Teatros relata cómo una madre soltera, Susana (María Morales) y su hijo, Juan Ignacio (Carlos Guerrero) viven solos alejados casi de la realidad en una pequeña ciudad de provincia. Susana tuvo que criar sola a su hijo con discapacidad, cuando el padre de este decidió abandonarles, y un día, recibe la visita de su sobrina, a la que su hermana le envió para ayudarle a dejar una supuesta adicción a las drogas. Drogas que niega tomar esta sobrina, Valeria (Marta Castellote), una adolescente algo rebelde, pero no más que las de su edad, que además ayudará a esta madre e hijo a tomar nuevas decisiones, por muy duras que en principio parezcan.

Tía y sobrina protagonizan varias discusiones pero al final, siempre llegan al entendimiento.

Tía y sobrina protagonizan varias discusiones pero al final, siempre llegan al entendimiento. / E. GRANJA

Así, mientras Valeria, o mejor dicho, Vale, intenta hacer entender a su tía que su hijo tiene unas necesidades que a priori esta no las percibe, lo cierto es que considera que debe dejarle más libertad y responsabilidades, pero sobre todo, permitirle tomar sus propias decisiones, hacer las cosas por sí mismo, y cómo no, también equivocarse. Poco a poco, Susana da permiso a su hijo para salir solo de casa y se da cuenta de que debe confiar más en él y aferrarse menos a la responsabilidad que puede llevar a la sobreprotección, cuando se cría a un hijo sola.

Doble lección

A su vez, Vale aprende que a veces no todo resulta tan fácil como parece, y que toda decisión, por cruda que parezca, trae consigo una reflexión que integrar en la mente. Finalmente, Juan logra cumplir algunos de sus deseos, mientras el de conocer a su padre se esfuma debido al propio rechazo de este, aunque no el de subir por primera vez a un tren. Ese logra cumplirlo junto a su prima.

Un tren que casi puede observarse a lo largo de este montaje desde la metáfora de la vida, y esos viajes en tren que suponen las diferentes etapas, los cambios de dirección o de estación, y hasta de vías. Por eso esta historia caló en el público del Festival de Teatro de El Ejido.

Con una iluminación muy bien conseguida, y una mítica canción del Dúo Dinámico, ‘Resistiré’, que logró remover hasta la emoción de los espectadores, la obra concluyó con una escenografía que terminó de cautivar al público y con una gran ovación que se prolongó durante varios minutos.