«Lo que estoy viviendo desde hace tres años no se lo deseo a nadie»

«Lo que estoy viviendo desde hace tres años no se lo deseo a nadie»

Juan José Callejón lleva más de seis meses desde que se hizo el preoperatorio esperando una operación que lo libere de un pinzamiento que ya está en segunda fase y lo que le está dejando cojo

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Hace tres años que Juan José Callejón comenzó a tener dolores en la espalda y la pierna. Fue ahí donde comenzó su calvario. Un calvario que aún no ha acabado porque sigue esperando cada día esa llamada que le confirme una operación que nunca llega.

Cuando comenzó a sentir el dolor acudió a su médico de cabecera que lo derivó a Traumatología. Allí le comunicaron que su problema era de Rehabilitación. Todo ello con sus meses de espera entre consulta y consulta y el dolor acentuándose poco a poco. Después de radiografías, de medicación y de muchas sesiones consiguió que le hicieran una resonancia magnética que, por cierto, no querían prescribirle.

De hecho, durante este tiempo llegó a pasar incluso por la Unidad del Dolor derivado por su médico de cabecera ya que la rehabilitación no le aportaba solución. Una Unidad del Dolor donde tuvo que soportar que un facultativo le echara en cara que cada inyección que le ponía costaba 300 euros. «Llevo toda la vida pagando Seguridad Social y parece que hasta me tengo que sentir mal por tener que hacer uso ahora de ella».

Cuando finalmente consiguió que le hicieran la resonancia llegó la confirmación. Tenía un pinzamiento en L3-L4 y en L4-L5 con el nervio lumbar cogido, lo que le provocaba como una especia de lumbago crónico.

«Cuando le pedí que si me tenían que hacer una resonancia que me la hicieran pero que necesitaba saber ya lo que tenía, me dijo la profesional de rehabilitación que cómo yo le podía decir a una licenciada en Medicina lo que tenía que hacer. La respuesta la tuve clara, el que tiene el dolor soy yo y necesito una solución».

En ese momento lo derivaron al Hospital de Torrecárdenas puesto que no existe la especialidad de Neurocirugía en el Hospital de Poniente, pese a que se trata de un tema altamente demandado.

«Estuve esperando mucho tiempo para esa cita. Cuando el neurocirujano me vio me dijo que estaba en la primera fase que era la de dolores, pero que necesitaba una intervención urgente ya que cuando el nervio cediera un poco llegaría a la siguiente fase que es la pérdida de fuerza en la pierna y el daño en el nervio ya sería importante. Ya estoy en esa fase».

Lo sabe porque ya tiene que hacer uso de un bastón para poder moverse. Subir el tramo de escaleras que lo lleva hasta su casa se convierte en un suplicio cuando decide aventurarse a salir a la calle, algo que cada vez hace con menos frecuencia.

«Hace unas semanas me caí en el Consum cuando fui a hacer la compra, porque la pierna derecha me falla y pierdo el equilibrio. He optado por hacer la compra por teléfono y también los vecinos me echan una mano», reconoce este jubilado, que veía este período de su vida como un momento del que disfrutar de aficiones como viajar, pasear y vivir con independencia, ya que vive solo y sin familiares cercanos. «La angustia que vivo no se la deseo a nadie».

Finalizó la fase de preoperatorio a comienzos del mes de febrero con unos documentos donde le habían puesto como preferente.

Más de seis meses después sigue esperando que lo llamen para operarlo, con el agravante de que tendrá que volver a pasar por preoperatorio.

«Me dijeron que tardarían poco en llamarme», cuenta Juan José, pero las semanas fueron pasando, los meses también y la llamada nunca llegaba. «He llamado muchas veces a todos los teléfonos que hay, cita previa, atención al paciente, a la secretaría de Neurocirugía. Me decían que sí, que pronto que llamarían, que a ver si había un hueco, luego fue que había huelga de médicos porque no querían pagarles horas extras, después que no había quirófanos porque sólo se estaban operando casos urgentes y así siempre dándome evasivas», asegura este paciente, quien apunta que en Sevilla «me dijeron por teléfono que todas las reclamaciones hay que hacerlas en papel porque las palabras se las lleva el viento».

Juan José ha llegado a plantearse marcharse a Alemania donde vive su familia y donde le han asegurado que lo operarían sin problema.

Patada al decreto de garantía de plazos del servicio de salud

Desde la delegación de Salud en Almería indicaron a este periódico que la intervención que le ha sido indicada a este paciente, para el tratamiento de una hernia discal, se incluye dentro del decreto de garantía de plazos, con una demora máxima de 180 días desde que el paciente es inscrito en el registro de demanda quirúrgica.

Una intervención para la que el tiempo medio de espera en el Complejo Hospitalario Torrecárdenas lo sitúa la delegación de Salud es de 74 días. Unos plazos que, sin duda, no se han cumplido en el caso de Juan José Callejón, que sobrepasan los plazos que garantiza el Servicio Andaluz de Salud y que han llevado a que este paciente incluso se plantee ya consultar a nivel legal sobre si su situación es denunciable.

En este sentido, Neurocirugía es una especialidad que se lleva a cabo en hospitales regionales o de primer nivel y, por ello, en Almería el Complejo Hospitalario Torrecárdenas es el centro provincial de referencia para esta especialidad. A este centro son derivados pacientes del resto de hospitales de la provincia. La Unidad de Torrecárdenas cuenta con un total de 6 facultativos especialistas en Neurocirugía y está acreditada para la formación de nuevos especialistas a través del programa MIR.

En cuanto a la situación de colapso que parece vivirse en este sentido para que una operación como esta se retrase tanto, desde la delegación de Salud indican que durante los meses de verano está previsto que los hospitales de Almería realicen más de 5.600 intervenciones quirúrgicas, pero sí es cierto que en verano se da prioridad a las intervenciones urgentes y oncológicas, pese a que apuntan que no suspenden intervenciones.

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