NoGravity Dance 'eleva' de categoría el arte de la Divina Comedia de Dante

Telas, balones y cuerdas elásticas de colores como en este caso fueron algunos de los elementos que se usaron durante la obra./IDEAL
Telas, balones y cuerdas elásticas de colores como en este caso fueron algunos de los elementos que se usaron durante la obra. / IDEAL

Los seis artistas de la compañía italiana que pusieron en escena 'Del Infierno al Paraíso' ofrecieron un espectáculo plástico y visual atractivo y sugerente

INMACULADA ACIÉNEL EJIDO

La obra 'Del infierno al paraíso' de la compañía italiana NoGravity Dance se presentaba como una de las apuestas más sugerentes de la 41 edición del Festival de Teatro de El Ejido y lo que el sábado se pudo ver sobre las tablas del Teatro Auditorio, sin duda, fue un espectáculo de lo más atractivo visualmente.

Una obra donde la gravedad dejó de existir para ver los cuerpos de los artistas moverse, girar, danzar y crear coreografías en el aire como si se encontraran en medio del espacio sideral, dejándose llevar simplemente y flotar.

Sin embargo, de azar y de libertad hubo poco. Los movimientos estuvieron perfectamente estudiados, calculados y sincronizados, suaves y pulidos, como si esa cadencia de movimientos fuera parte de su propia naturaleza, para confeccionar imágenes, formas y figuras, plegándose sobre sí mismos o incluso caminando los unos sobre los otros, con el objetivo de llevar hasta el espectador la Divina Comedia de Dante, obra en que se inspira el espectáculo.

Pero todo ello desde una visión especial y personal, la de que hombres y mujeres no son cuerpo sino almas que flotan y vagan por el espacio.

El sueño de volar

Y es que las mujeres y los hombres, terrestres y divinos, mortales e inmortales que Dante narra en la Divina Comedia no son cuerpos, sino inteligencias, memorias, visiones, deseos, ideas y en definitiva almas. Esta intuición física y poética es el punto de apoyo desde el que emprende, literalmente, el vuelo el montaje de Emiliano Pellisari, director de esta obra y que eleva y suspende en el aire todo un clásico de la literatura.

En este sentido, Emiliano Pellisari basa su trabajo en el sueño del hombre de volar y de llegar más allá de toda comprensión y su personal estilo se inspira en estudios previos del teatro griego y del Renacimiento, y en su pasión por los inventos mecánicos fantásticos.

Sobre el escenario, los bailarines acróbatas se mueven, vuelan en el aire y crean figuras irreales dando la sensación de encontrarse dentro del agua, como si de medusas se tratara en ocasiones, o volaran por encima del suelo con unas alas imaginarias.

Cuando el telón se abrió, los espectadores se encontraron con un grupo de seis artistas cuyos cuerpos casi al desnudo se proyectaban con tenues luces y claroscuros sobre un fondo negro. Como si de una pecera se tratara, el espectáculo arranca con un círculo de cuerpos suspendido en el aire en el que está preso un alma que intenta escapar pero que no encuentra resquicio por el que hacerlo.

Durante el espectáculo, la pasión y la vileza del ser humano se entremezclan con los intentos de ascender del infierno al paraíso de distintas formas y entre ellas con unas escaleras que van creando con sus propios cuerpos los artistas, trepando unos por encima de otros, pero que se transforma de pronto en una empinada rampa que engulle a quien intenta subir. Y es que alcanzar el paraíso no es sencillo.

Así, durante el espectáculo se pueden descubrir diversos pasajes de La Divina Comedia como los siete pecados capitales, el purgatorio o el paraíso final. Una historia, prácticamente sin palabras, salvo sugerentes frases en italiano que presentan algunos de los números. Sin embargo, en 'Del Infierno al Paraíso' el verbo deja de ser importante porque el cuerpo y sus movimientos son capaces de mostrar y explicar a veces mejor los sentimientos que la propia palabra.

Otros elementos

Además de sus propios cuerpos, durante el espectáculo, los artistas se apoyan en elementos como telas, cuerdas fijas o elásticas, e incluso pelotas que, por momentos, parecen convertirse en elementos fijos a los que se anclan los acróbatas para evitar ser arrastrados por el movimiento. Las luces y la música se convierten además en elementos fundamentales en el desarrollo de la obra.

Inspirado en las maravillas del teatro barroco y sostenido por los actuales recursos tecnológicos, esta performance total es una encrucijada entre magia, ilusión y nouveau cirque.

 

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