La muestra El arte en las Cuevas llega al Auditorio de El Ejido

La muestra El arte en las Cuevas llega al Auditorio de El Ejido

Esta exposición de pintura y piezas talladas a mano, recrean con total exactitud escenas representadas por nuestros antepasados

INMACULADA ACIÉN El Ejido

El hall del Auditorio de El Ejido acoge hasta el próximo 15 de enero una muestra sobre el Arte en las Cuevas de la artista Maximina Espeso.

Esta exposición pretende tender un puente entre el presente y el pasado a través del arte y las obras de Maximina Espeso conviven con las que, recuperadas por los arqueólogos, fueron concebidas por artistas anónimos hace 15.000 años.

Alumnos de primero y segundo de bachillerato del Instituto de Educación Secundaria (IES)Santo Domingo, especialidad Artes, visitaron ayer esta exposición acompañados por la propia artista y técnicos municipales y participaron en un taller didáctico en el que los jóvenes tuvieron la oportunidad de tallar y elaborar sus propias piezas, tales como puntas de lanza semejantes a las que fabricaban nuestros antepasados.

Así, Espeso explicó que «en el Paleolítico representaban los animales que les rodeaban, ya fuese para cazarlos o adquirir su fuerza. Las zonas donde estaban las pinturas eran lugares de culto y no todo el mundo hacía pinturas, sino los líderes o los chamanes o personas con capacidad».

De esta manera, las obras de Maximina Espeso que se pueden descubrir en esta muestra, pinturas y piezas talladas a mano, recrean con total exactitud escenas representadas por nuestros antepasados y que se configuran como todo un referente dentro del arte están inspiradas en las que plasmaron los antepasados en las cuevas de Santimamiñe, Arenaza, Bolinkoba, Santa Catalina, Askonfo o Ekain, entre otras.

Así, Arte en las Cuevas se compone de una selección de obras referentes al arte rupestre argelino, al paleolítico cántabro-francés, al esquemático levantino y al paleolítico y neolítico almeriense.

«Desde el descubrimiento de las cuevas de Altamira se aceptó que el hombre primitivo tenía capacidades artísticas muchos mayores que las que en un principio se pensaba. Se fueron explorando y dando a conocer las manifestaciones artísticas del hombre en la prehistoria tanto en España como en el resto del mundo», explicó a los alumnos Espeso.

De esta manera, los rojos que se pueden apreciar en los cuadros de la artista tienen 60.000 años, «tierras de ocre rojo con la que hombres primitivos ponían sobre sus cuerpos y sobre las paredes de las cuevas el color de la sangre, el color de la vida», apuntó Maximina Espeso.

Conocer para proteger

Por otra parte, la artista profundizó sobre el concepto del conocimiento como herramienta para concienciar sobre la necesidad de proteger el patrimonio histórico. «Considero que la socialización del arte rupestre es una tarea muy necesaria que nos afecta a muchos. Cuando conocemos y sabemos de algo, lo valoramos y protegemos», apuntó Espeso, quien añadió que «conocer nuestro pasado nos permite ser más conscientes de nosotros mismos en el presente y planificar mejor nuestro futuro».

Como artista contemporáneo, Espeso crea sus obras con un lenguaje propio, trayendo las formas de la Prehistoria hasta nuestros días y plasmándolas sobre unos fondos mate ricos y sutiles, que evocan las paredes de las cuevas, utilizando minerales óxidos de hierro y de cobre.

«He pintado y reaccionado frente a las pinturas rupestres porque me han conmovido profundamente. He sentido esa extraña conexión y resonancia con aquellos signos y figuras de nuestros antepasados», afirmó la pintora y escultora.

Por su parte, la concejala de Cultura, Julia Ibáñez, que estuvo ayer presente en esta visita a la exposición, destacó «la importancia de esta propuesta cultural que, sin duda, resultará muy enriquecedora y de la que aprenderemos mucho». Asimismo, Ibáñez remarcó que «la exposición viene a completarse con el desarrollo de talleres didácticos que ayudan a ilustrarla y comprenderla más».

Las pinturas rupestres como representación de la realidad

La artista Maximina Espeso explicó ayer a los alumnos del IESSanto Domingo que «cuando veamos una pintura rupestre, hay que pensar en que para ellos no era una imagen, sino que pintaban la realidad».

Así, con su mirada personal, la artista recrea el dibujo, las formas o incluso las texturas de las superficies rocosas sobre las que se expresó el arte en sus orígenes. Junto a ella se exponen algunas piezas que le han servido de inspiración. Piedras y huesos decorados con representaciones de animales, trozos geométricos e incluso figuras humanas confeccionadas en el Paleolítico Superior y halladas en las excavaciones realizadas en cuevas del Cantábrico Oriental y del Pirineo.

Maximina Espeso procede de una reputada familia de pintores. Adquiere su formación artística en el Taller de Bellas Artes de Miguel Ángel Oyarbide en Madrid y paralelamente realiza estudios de historia del Arte. Tras una visita casual a las cuevas con pinturas parietales, comienza su interés y fascinación por el Arte Rupestre.

 

Fotos

Vídeos