¿Y si tu leche pudiera salvar vidas, mamá?

Nieves García, Josefa Ruiz y Tatiana Sidorenk en la sala de extracción de la que pueden hacer uso las mamás donantes /I. A.
Nieves García, Josefa Ruiz y Tatiana Sidorenk en la sala de extracción de la que pueden hacer uso las mamás donantes / I. A.

Las mamás donantes de leche se convierten en un verdadero salvavidas para muchos bebés prematuros o que por diversos motivos no pueden tomar leche de sus madres

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Hace apenas unos meses que el Hospital de Poniente comenzó a funcionar como centro receptor de leche humana. Desde junio hasta ahora son ya nueve las mamás que se han convertido en donantes de leche y que con sus aportaciones altruistas están contribuyendo a mejorar la calidad de vida de muchos bebés, a que sonrían y crezcan sanos como lo hacen los suyos.

Una de esas mamás es Josefa Ruiz Góngora. Ella fue mamá hace poco más de 15 meses y cuando su bebé tenía 6 meses se inició en la donación de leche.

«Yo empecé tarde porque empecé a donar a los 6 meses que fue cuando me iba a incorporar a trabajar. Como ya estaba metiendo a la niña en guardería para que se fuera adaptando de cara a mi incorporación laboral fue cuando empezaba a disponer de tiempo sola. Rellené la ficha en Torrecárdenas y empecé allí, porque cuando yo me incorporé estaban haciéndose las gestiones para tener banco de leche en el Hospital de Poniente», explica esta joven que además es trabajadora de este centro hospitalario.

Donar es salvar

«No me suponía esfuerzo extra porque tú produces leche y a mi hija no le ha afectado, ella se sigue enganchando igual», señala Josefa, quien tiene muy claro lo que significa ser donante de leche. «Para mí donar leche es salvar vidas, lo tengo muy claro. Yo estuve hablando con una persona de Lactalmería y con varias matronas y me explicaron que el hecho de donar leche materna con la inmunología que tiene puede salvar a un bebé de una gastroenteritis y una gastroenteritis en un bebé prematuro o en un recién nacido es un tema muy importante y puede ser muy severo. Si con ese sencillo gesto estás salvando una vida o mejorando la calidad de vida para mí es suficiente», afirma esta mamá donante.

¿Y si te pasara a ti?

Tatiana Sidorenk fue mamá por segunda vez en septiembre y si bien en su primer parto no pudo convertirse en donante de leche porque no había banco de leche en el Poniente, con este segundo parto no lo ha dudado ni un segundo. «Yo misma fui un bebé alimentado con leche donada. Saber que puedes ayudar a tantos niños a los que sus madres no pueden darles su leche para mí es muy gratificante y es una sensación muy bonita. Además también pienso que es algo que me podría pasar a mí y me gustaría que hubiera personas que me ayudaran», comenta esta mamá.

Asimismo, para Tatiana «donar es muy fácil. Busco un momento del día, normalmente por la noche o de madrugada cuando toma menos mi niño y me saco para el Banco de Leche. Hago una extracción diaria normalmente y a veces si puedo dos, si tengo sobreproducción. Cada semana cojo 6 o 7 biberones. Para mí no supone ningún sacrificio ni en tiempo ni en nada. Al contrario, yo animaría a las madres que puedan hacerlo a que donen. Lo único que te quita es 20 minutos diarios, que es el tiempo que puedes tardar en extraerte y venir un día al Hospital a traer la leche».

En esta línea, Nieves García, gestora de cuidados de Pediatría en el Hospital de Poniente, explica que «conseguir leche para esos niños que por circunstancias muy diversas como prematuridad, patologías de la madre o a veces porque una madre decide no lactar, y aportarles el beneficio que supone darles lactancia materna nos pareció una idea muy buena y en ello estamos», al tiempo que añade que «la importancia de la lactancia es fundamental. Hay múltiples estudios que demuestran los niveles de factores de protección, de prevención y de ayuda en múltiples patologías de los niños cuando se alimentan con leche materna».

Así, convertirse en donante de leche es un proceso muy sencillo. Únicamente hay que rellenar una ficha y llevar la leche, si bien posteriormente, además de realizar los análisis de la leche y de la donante. «Hay que se conscientes de que hoy somos nosotros los que ayudamos pero que mañana podemos ser nosotros los que lo necesitemos», recuerda Nieves García.

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