Juegos, malabares y mucha diversión en los núcleos ejidenses

El artista cerró el espectáculo saltando a través de un aro sostenido por un miembro del público. /I. A.
El artista cerró el espectáculo saltando a través de un aro sostenido por un miembro del público. / I. A.

Latte Makiato ofrece esta tarde su quinta y última función de la obra Café Solo Alegría en Almerimar en el marco

INMACULADA ACIÉN El Ejido

La Plaza Batel de Almerimar acogió el domingo el espectáculo Café Solo Alegría de Latte Makiato, en el marco del 41 Festival de Teatro de El Ejido, con el que finalizaron los cinco pases de este espectáculo que se pudieron disfrutar durante la pasada semana en los núcleos urganos ejidenses. Una propuesta divertida, que mezcla juegos tradicionales brasileños con otros más modernos para confeccionar un espectáculo de malabares y piruetas que durante algo más de media hora atrajo la atención y la mirada de mayores y pequeños esta semana.

De esta manera, Café Solo Alegría se convirtió en el primer acercamiento al Festival de Teatro de algunos de los barrios del municipio, ya que en total son cinco las interpretaciones que Ulli Bispo llevó a cabo desde el pasado miércoles hasta ayer domingo, comenzando por Las Norias y pasando en este tiempo por San Agustín, Santa María del Águila, Balerma y cerrando en Almerimar.

Así, este joven brasileño comienza con un juego que su abuelo enseñó a su padre y éste a su vez lo compartió con Bispo. Provisto de un vaso de plástico medio de agua, sostenido en un lateral de la escoba, el artista fue capaz de realizar un giro de la escoba de 360 grados en el aire sin derramar una sola gota de agua.

Un artista en el público

Bispo animó entonces al público a que se atrevieran a probar el número en casa e incluso en ese mismo momento durante el espectáculo. Ayer, en Balerma, un joven del público no solo se atrevió sino que además consiguió llevarlo a cabo con éxito, consiguiendo un gran aplauso de los asistentes.

Posteriormente, Bispo continuó con otros juegos con aros, rodándolos por el suelo, saltando con ellos e incluso convirtiendo con la magia círculos metálicos en triángulos y cuadrados.

Los malabares tampoco faltan en este espectáculo, tanto con sombrero como con bolas. En este punto, el artista cuenta con la participación del público joven principalmente, para que sean los encargados de ir lanzándole las bolas que va incorporando al malabar.

Posteriormente también cuenta con otro pequeño voluntario para que recoja en una cesta las bolas conforme el número de malabares va finalizando.

Antes del gran fina, Bispo también llevó a cabo trucos con un gran hula hop, que consigue mantener firmemente únicamente con su barbilla y que a continuación utiliza para danzar y girar de todas las posiciones, incluso boca abajo.

Pero el número es quizá el del final, cuando el artista pide nuevamente la colaboración del público, en esta ocasión de un adulto, para que sostenga en alto un pequeño aro por el que no solo pasa el artista saltando, sino que además aterriza junto a un vaso de agua previamente colocado en el punto exacto para terminar virtiéndoselo por encima.

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