El Hospital de Poniente administrará 1.700 inyecciones intravítreas en su nueva sala

Las primeras inyecciones intravítreas en la nueva consulta comenzaron a administrarse el pasado mes de mayo, con la apertura del espacio.
Las primeras inyecciones intravítreas en la nueva consulta comenzaron a administrarse el pasado mes de mayo, con la apertura del espacio. / IDEAL

El centro hospitalario cuenta desde mayo con una consulta exclusiva para tratar a los pacientes con patologías como la degeneración macular y la retinopatía diabética

ELIZABETH DE LA CRUZEl Ejido

Sólo durante el pasado año, desde el área de Oftalmología del Hospital de Poniente de El Ejido se administraron un total de 1.454 tratamientos intravítreos, es decir, los que se realizan a través de una inyección en el propio ojo, mientras que para este 2017 la estimación es que se superen las 1.700 inyecciones intravítreas, o al menos, así lo explicó ayer ante los medios de comunicación el responsable de Oftalmología del Hospital de Poniente y HAR El Toyo, Jesús López Andrade.

Como aclaró, «las patologías principales que se benefician de este tratamiento son la degeneración macular asociada a la edad y la retinopatía diabética, formas proliferativas y con edema macular, aunque muchas otras también lo hacen. Son patologías que, sin estos tratamientos, evolucionan con alta frecuencia a la ceguera del paciente», recalcó el responsable del área. Según relató López Andrade, «hasta ahora, en los países europeos nos decantábamos por administrar este tipo de tratamientos desde un quirófano, ya que se requieren unas condiciones de esterilidad, porque las infecciones en el ojo son muy peligrosas y pueden provocar la ceguera en muy poco tiempo». Como añadió, «por el contrario, en EE UU y Canadá utilizaban sobre todo las consultas para administrar estas inyecciones, y los estudios arrojaron que la seguridad es la misma en ambos sitios, el problema es que estos tratamientos, cuya eficacia además es pasajera y hay que repetir con mucha frecuencia y de por vida, el seguimiento es crónico; por lo que había que adaptar un espacio nuevo para ello en el Hospital.

Así, y tras unas pequeñas obras y reubicación de consultas, desde el pasado mes de mayo el centro hospitalario de El Ejido cuenta con una consulta intravítrea, también llamada «sala limpia o sala blanca», concretó el responsable de Oftalmología. En suma, a cada lado de este nuevo espacio se ubican las consultas de retina, que son precisamente las que más se benefician de estos fármacos.

Por tanto, con unas condiciones estériles en indumentaria y abordaje del procedimiento que no difieren mucho de las adoptadas en un quirófano, los profesionales pueden administrar las inyecciones de una forma más «rápida, ágil y barata» a los pacientes, insistió López Andrade.

Liberar quirófanos

Asimismo, sacar del quirófano este procedimiento implica, como reiteró el profesional responsable de Oftalmología de los hospitales de Poniente y El Toyo, «liberar también los quirófanos para otros procedimientos, por lo que también beneficia al resto de áreas del Hospital en general».

Y es que diariamente pueden administrarse 30 inyecciones, si bien las sesiones no son de forma estricta diariamente. De hecho, como subrayó el profesional sanitario, «aproximadamente entre el 6% y 7% de la población padece diabetes, y la principal causa de ceguera es la retinopatía diabética, de ahí la importancia de este tipo de servicios y mejoras en la administración de estos fármacos.

Lo que sí es cierto es que esta nueva consulta requiere una organización del trabajo ágil y rápida ya que como apeló Jesús López Andrade, «algunos pacientes requieren hasta seis o siete inyecciones al año».

Acto único

De otro lado, y como avanzó el responsable de Oftalmología, «lo que queremos también en un futuro próximo es que todas las salas estén conectadas, y que en un mismo día se vea al paciente, se manden las pruebas diagnósticas y una vez se tengan los resultados, el paciente pueda pasar directamente a esta sala, ya que la mayor parte de nuestra actividad en el área la realizamos a través del conocido procedimiento de acto único».

La incorporación de los tratamientos intravítreos para estas patologías supuso una verdadera revolución en la organización de las Unidades de Oftalmología para poder atender la sobrecarga de trabajo que supone su administración, pero sobre todo, el seguimiento estrecho que requieren estos pacientes para identificar cambios que indiquen la necesidad de iniciar o repetir el tratamiento intravítreo, ya que es un tratamiento que requiere frecuentemente la repetición del mismo en el tiempo.

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