El Hospital ofrece a sus pacientes desde hace tres años la hemodiálisis en casa

Las profesionales muestras las dos máquinas para realizar el tratamiento en el Hospital y en casa / E. GRANJA

Para contar con esta opción de tratamiento el paciente debe superar una formación en su domicilio, el cual además debe tener determinados requisitos

ELIZABETH DE LA CRUZEl Ejido

«Empecé en diálisis en el año 2014, en el mes de junio, y cuando ves el ambiente mucho no te gusta, así que cuando te dicen que tienes que seguir ese tratamiento de por vida, para mí al menos fue comparable a tener que estar en una cárcel, en una prisión, porque esta enfermedad es una condena de por vida. Por eso, cuando me dijeron que había posibilidad de hacerme la diálisis en casa y vi opción, volviendo al tema de la cárcel, de una libertad condicional». José María Herrero, paciente con insuficiencia renal de 77 años de edad, y vecino del núcleo ejidense de Almerimar, tiene claro que a pesar de lo dura que puede resultar la enfermedad renal, poder tratarse en casa supone todo un «privilegio» con el que no todos los pacientes pueden llegar a contar.

Y es que el Hospital de Poniente de El Ejido ofrece desde hace tres años la opción, a un determinado perfil de pacientes con insuficiencia renal, de poder tratarse en casa a través del servicio de hemodiálisis domiciliaria. Como explican a IDEAL la enfermera del área, Inmaculada Caro, y la gestora de Cuidados de Hemodiálisis del Hospital de Poniente, Sonia García, «no todos los pacientes son candidatos a poder recibir el tratamiento en su domicilio, porque entre otros factores, hay que contar con un cuidador que apoye, con unas condiciones higiénicas y de espacio, tener una habitación con suficiente espacio para el monitor, el sillón, que esté iluminada», enumeran las profesionales sanitarias.

De hecho, en la actualidad son dos pacientes los que siguen su hemodiálisis en casa, y su perfil es totalmente distinto. «Uno de nuestros pacientes está jubilado y supera los 70 años, mientras otro es más joven y trabaja, pero precisamente esa es otra de las ventajas de este sistema, que el paciente puede adaptar el tratamiento a su vida y no su vida al tratamiento, puesto que no tiene que acudir al Hospital».

En este sentido, apostilla José María mientras precisamente recibe el tratamiento en casa apoyado por su mujer, quien ejerce de cuidadora y le ayuda a preparar y poner en marcha la máquina y a iniciar el proceso, «otra de las ventajas que yo tengo es que puedo viajar con la máquina, puedo llevarla conmigo para seguir con el tratamiento». Eso sí, hasta llegar a ese momento primero hay que recibir una formación, primero en el Hospital, y después en casa, que permita comprobar al personal sanitario que el paciente y su entorno pueden llevar a cabo esta labor en casa. «Requiere un entrenamiento, porque la máquina es compleja, cuenta con muchas alarmas y hay que saber qué indica cada una de ellas, necesitas un mínimo de conocimientos», añade este paciente.

Una formación que puede oscilar en torno al mes o mes y medio y que permite que el paciente pueda recibir en casa el tratamiento sin tener que desplazarse al Hospital una media de cinco veces por semana. «Por ejemplo, mi esposa y yo planificamos si hacemos el tratamiento por la mañana o por la noche, y normalmente descanso jueves y domingos, pero si necesitamos adaptar el horario también podemos hacerlo, no estás tan limitado como en el Hospital», aclara.

Por el contrario, desde el centro hospitalario del Poniente, José María recibía el tratamiento tres veces por semana pero durante 4 horas de duración que se le hacían interminables y agotadoras. «Lo pasaba bastante mal, es duro», expresa. Sin embargo, aunque ahora en vez de tres sesiones recibe cinco a la semana, «lo hago junto a mi mujer, desde mi casa, viendo el jardín, el césped, las palmeras, y con la tranquilidad de que estamos conectados telemáticamente con el personal sanitario, y además cada sesión sólo dura 2 horas y 40 minutos», cuenta.

En su caso el trasplante no es posible, «lo estuvimos sopesando pero me dijeron que había un 70% de posibilidades de que no me sirviera de nada, porque yo también padezco problemas de corazón». Por ello, para José María, la hemodiálisis domiciliaria supone una verdadera mejora en su calidad de vida.

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