Las desigualdad de oportunidades que esconden las oposiciones

Jóvenes opositores esperan para acceder al centro donde se realizan los exámenes. /
Jóvenes opositores esperan para acceder al centro donde se realizan los exámenes.

Pese a que hace años que los estudiantes con dislexia diagnosticados oficialmente pueden solicitar adaptaciones en las PAU, la situación cambia cuando el objetivo es opositar

INMACULADA ACIÉNEL EJIDO

Seguro que a nadie se le ocurriría pensar que el hecho de que una persona que necesita gafas para ver haga uso de ellas en un examen se convierta en una ventaja con respecto a los demás. Está claro que se trata de una necesidad para solventar una dificultad que tiene y que el uso de las gafas lo que ayuda es a que pueda realizar esa prueba en igualdad de oportunidades con respecto a sus compañeros.

Este es el símil que ponen muchas de las personas con dislexia cuando intentan explicar que la necesidad de disponer de adaptaciones en sus estudios y ante pruebas como las oposiciones o las Pruebas de Acceso a la Universidad se convierte en una necesidad para poder competir en igualdad con el resto.

Hace años que los estudiantes con dislexia diagnosticada de manera oficial pueden solicitar las adaptaciones para las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Sin embargo, esto aún no se ha trasladado a las oposiciones.

Alba Hidalgo es socia de la Asociación de Dislexia de Almería (Axdial), con sede en El Ejido, tiene dislexia y disortografía, hizo selectividad en 2012 con las adaptaciones que necesitaba, lo que le permitió estudiar Magisterio. Actualmente está opositando con el sueño de convertirse en maestra.

Pensando en los demás

«En el colegio no lo pasé muy bien, principalmente por la dislexia, pensaba que era muy injusto todo», explica Hidalto, quien añade que puesto que le encantan los niños pensó en «cómo evitar que otros niños pasaran por lo mismo y decidí que la forma era siendo profesora y me encanta», comenta esta joven que a fuerza de trabajo y tesón consiguió titularse en lo que le gustaba y a lo que quiere dedicar su vida profesional.

Para ello tiene que aprobar las oposiciones y conseguir plaza. Su primera oportunidad llegará previsiblemente el año próximo, ya que este año solo se han convocado oposiciones de Secundaria.

«A partir de septiembre me quiero dirigir a la delegación de Educación y ver cómo tengo que hacerlo para disponer de adaptaciones en las oposiciones», asegura. Algo por lo que luchará porque como explica «una adaptación no es una facilidad. Es que simplemente yo quiero presentarme a unas oposiciones en las mismas condiciones que el resto de compañeros», al tiempo que defiende que no quiere un examen más fácil que los demás, sino las mismas oportunidades para todos y pide que se tenga en cuenta «que cognitivamente yo hago el doble para escribir que otra persona, por el hecho de que tengo que estructurarlo todo y repasarlo todo 20 veces».

En este sentido, Hidalgo hace hincapié en un deseo como es que «la gente en vez de ver una dificultad vea un potencial porque lo tenemos y normalmente eso no se ve».

Desalentador

José Mateo es profesor en el IES Jaroso de Cuevas del Almanzora desde hace 15 años. Aún no posee plaza pese a haberse presentado casi media docena de veces a las oposiciones, porque siempre terminaba cayendo en la prueba escrita fruto de unas faltas de ortografía que no era capaz de controlar. Este año le diagnosticaron oficialmente que tiene dislexia.

«Después del examen escrito, cuando llegas al práctico, ya te están diciendo que van a suspender a alguien que tiene muchas faltas de ortografía, por muy preparado que vas, te pones nervioso y fallas en todo al final. Este año tengo muy claro que cuando me diga el Tribunal que hay gente que no va a aprobar por las faltas de ortografía, ya puedo decirle que no es que no sepamos escribir, sino que tengo una dificultad», explica Mateo, quien tras consultar con los sindicatos y con la asociación Axdial a la que pertenece y comprobar que no existen adaptaciones en las oposiciones, ha remitido un escrito a la Junta de Andalucía explicando que «ya que no van a hacer adaptaciones, al menos que el Tribunal esté informado del problema. Un escrito en el que adjunto el informe en el que se me diagnosticó».

Después de tantos años en la docencia, no aprobar las próximas oposiciones puede suponer para Mateo perder la plaza que posee en el IES Jaroso desde hace 15 años y donde lleva 10 como Jefe de Departamento y tener que empezar de cero en otro lugar.

«Quiero luchar no solo por mí, sino por mi hijo que quiere hacer lo mismo que yo y por cualquiera que se pueda ver en mi misma situación, para que tengamos igualdad de condiciones. Yo en 15 años no he tenido ninguna queja de nadie, eso quiere decir que podemos desempeñar nuestro trabajo igual que cualquier otra persona», afirma Mateo.

Por otra parte, Dolores Salas, licenciada en Nutrición Humana y Dietética, se está preparando para acceder a una plaza en un hospital de Murcia en el ámbito de la nutrición. Hasta el momento se ha presentado a dos oposiciones y ambas las ha suspendido.

«Las oposiciones a las que me he presentado hasta el momento eran tipo test, por lo que no tuve problema con las faltas de ortografía pero sí con el tiempo. En mi diagnóstico sobre la dislexia me dijeron que mi nivel de lectura era de un estudiante de primeros cursos de Secundaria», señala Dolores, quien añade que «si no tienes derecho a adaptaciones puedes ser la mejor en tu campo pero que se pierdan un gran profesional».

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