Decenas de personas disfrutan con 'Hambre' en el Festival de Teatro ejidense

David García-Intriago durante la obra de teatro que tuvo historia, humor y emoción. /I. A.
David García-Intriago durante la obra de teatro que tuvo historia, humor y emoción. / I. A.

El Jardín Botánico La Almunya del Sur se convirtió en un escenario incomparable para disfrutar de una obra que hizo viajar por la historia de El Quijote y de España

INMACULADA ACIÉN El Ejido

El Jardín Botánico La Almunya del Sur se convirtió el pasado miércoles y en la noche de ayer en un escenario de lujo para la puesta en escena de la obra Hambre, de la compañía La Líquida, en el marco del 41 Festival de Teatro de El Ejido.

Había generado gran expectación esta obra teatral, sobre todo tras el gran éxito de crítica y público de su primer espectáculo Oh Vino, lo que llevó a la organización incluso a tener que ampliar a dos funciones ante la demanda del público. Pero es que aún así fueron también muchos los que se quedaron sin entrada para poder verlo.

Antes de entrar al espectáculo y para sosegar el hambre entre los asistentes, la compañía y la organización ofrecieron un pequeño aperitivo a los espectadores compuesto de pan, embutidos, queso y vino. Precisamente esos elementos estuvieron muy presentes durante todo el espectáculo, como también lo estuvieron durante el desarrollo de El Quijote, libro en el que se basó esta obra teatral.

David García-Intriago fue el protagonistas de esta obra teatral con la que consiguió tener enganchado al público durante algo más de hora y media, repasando la historia de esa obra maestra de Miguel de Cervantes, con un hilo conductor básico, el hambre en sus diferentes expresiones. Y todo ello aderezado con mucho humor, también con notas de drama, con crítica e ironía, e incluso entremezclándose con el público, haciéndolos partícipes de la obra teatral. Y, por encima de todo, mucha pasión.

Las hambres del espectáculo

Así, durante la obra, el actor no solo hizo referencia al hambre en cuanto a consumo de alimentos, que también, si no también al hambre vinculado a la escasez y un hambre de sueños para escapar de ella; hambre como sinónimo de apetito, y sin olvidar las pasiones o los deseos que también merecieron capítulos propios dentro de este espectáculo y que también mostraron que existen muchos tipos de hambres.

Temas todos ellos que iba entrelazando de manera brillante sin perder un segundo y teniendo como base episodios de El Quijote, pero también de la vida de Cervantes y de la España de ese siglo de Oro.

El toque musical que embelesó a los asistentes por momentos y con el que supo conjugar lo clásico con lo moderno e incluso con bandas sonoras de series televisivas como Juego de Tronos, correspondió a Mauricio Gómez Yamamoto y su violonchelo. Una actuación la del músico que sorprendió por la calidad de su interpretación.

En esta línea, también merece un lugar destacado el juego de luces que durante todo el espectáculo se sucedieron y que intensificaron la magia de un entorno de por sí de gran belleza y que hizo que el reloj llegase a detenerse.

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