El colegio como nexo de unión entre niños y abuelos en Las Norias

Los pequeños disfrutan con las historias de cómo era antes la vida y con las diferencias que existen con su forma de vivir ahora. /I. A.
Los pequeños disfrutan con las historias de cómo era antes la vida y con las diferencias que existen con su forma de vivir ahora. / I. A.

El CEIP Mirasierra está desarrollando por segundo año consecutivo un proyecto intergeneracional entre sus alumnos de primero y segundo de Primaria y personas mayores de este núcleo urbano

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Las personas mayores son una fuente de sabiduría y un valor muy importante para la sociedad. Ese fue precisamente el motivo que llevó al Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Mirasierra de Las Norias a poner en marcha el pasado año un proyecto intergenracional entre sus alumnos y los mayores de este núcleo urbano y que ha conseguido crear unos fuertes lazos entre los alumnos de primer ciclo de Primaria y personas de la tercera edad de Las Norias, que han llegado a ser para los menores como sus propios abuelos.

No hay más que ver con qué ganas y con qué alegría reciben cada miércoles la visita de alrededor de una decena de personas que visitan durante unas horas el centro, a las que reciben con besos y abrazos y a los que escuchan con gran ilusión.

Cada semana es un tema diferente el que eligen. En una de sus últimas visitas el tema escogido fue precisamente cómo era el colegio hace más de medio siglo y cómo eran los juegos y los juguetes con los que antiguamente esos abuelos jugaban cuando eran niños.

En algunos casos eran colegios donde los niños y las niñas estaban separados no solo durante las horas de clase sino también incluso en los recreos, en otros casos, cuando eran pocos los niños que había estudiaban todos juntos, sin importar la edad ni el género, con un único maestro que se repartía como podía para enseñar a todos.

«Teníamos un pizarrín y un libro, la Enciclopedia Álvarez, que eera un libro en el que entraba todo, hasta las cartillas», recordaba Enriqueta Rodríguez, quien añadía que entonces entraban al colegio con siete años y todos los niños iban solos, no los recogían los padres ni los llevaban. «Yo andaba 4 kilómetros cada día para ir a la escuela con un bolsico con un bocadillo», señaló para sorpresa de todos los niños.

Tanto Enriqueta como Mari Carmen Fernández recuerdan que estuvieron solo dos años o incluso menos en el colegio. «Todo lo que he aprendido, lo he aprendido después», les contó Enriqueta a los pequeños, a los que recordó la suerte que tienen de poder estudiar y la importancia de que valoren todo lo que tienen en esta vida.

El respeto es otro de los temas sobre los que ahondan los mayores en cada sesión con los pequeños. «A los padres se les hablaba de usted y en el colegio cuando hacías algo malo te ponian en cruz con dos libros en cada mano. Castigos con los que nos educaban en el respeto y en el compañerismo», explicó Enriqueta.

Historias que cada semana generan numerosas preguntas entre los pequeños.

Los juegos

Los juegos es uno de los temas que más preguntas generaron entre los pequeños. Muñecas y pelotas de trapo, juegos tradicionales como la rayuela, la gallinita ciega, las canicas, la comba o el pilla pilla eran algunos de los juegos con los que los niños se entretenían antiguamente. «No había parques, los que podían se hacían un columpio en su casa. Los que teníamos higueras, de las ramas gruesas se colgaba una cuerda un se hacía un columpio», contaba Aurora Castañeda.

Ana Moreno explica que la propuesta de que participaran en esta iniciativa surgió a través de un curso de memoria en el que participaron. «Ellos nos enseñan y nosotros a ellos», asegura Moreno.

Otros temas que también han abordado durante estas semanas los abuelos han sido cómo era la vida, cómo eran las casas o el trabajo. «Antes no había baños, en casi todas las casas había un corral que era el que servía para ir a hacer las necesidades, y no había grifos de agua sino que el agua la sacábamos de pozos», explicaba Antonia Pérez. «Íbamos a trabajar aunque lloviera, que antes llovía más que ahora, y nos poníamos un saco de esparto por encima para no mojarnos», explicaba otra de las participantes en la actividad.

Historias que muestran lo que la vida ha evolucionado y el sacrificio y esfuerzo que estas personas han tenido durante toda la vida. Una historia para no olvidar de dónde venikos y quién ha contribuido a que la vida sea como es hoy.

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