Un cohete en la NASA con firma ejidense

Un cohete en la NASA con firma ejidense

Francisco Yélamos y Raquel Mónico regresaron el miércoles de participar en una competición internacional escolar en la sede de esta agencia espacial

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Hay experiencias en la vida que marcan o al menos que dejan huella y, sin duda, la que han vivido Francisco Yélamos y Raquel Mónico, alumnos del colegio SEKAlborán de Almerimar durante 11 días en la sede de la NASAes una de ellas. Más de una semana en Houston donde conocieron, recorrieron y trabajaron en proyectos espaciales en las instalaciones de la NASA, además de conocer e intercambiar impresiones no solo con ingenieros y físicos que trabajan allí, sino incluso con astronautas reales.

En esta línea, estos dos jóvenes participaron en una competición internacional escolar junto a alumnos de Secundaria de los colegios SEKde Madrid, Barcelona y Pontevedra, además de alumnos de otros colegios de Malasia y Colombia. En total 27 estudiantes que disfrutaron de una formación y experiencia única a través de este stage en la sede central de la agencia espacial estadounidense en Houston (Texas).

«Ha sido una experiencia muy buena. Me quedo con todos los conocimientos que he aprendido, con los amigos que he hecho y con las personas que he conocido», explica Francisco Yélamos, estudiante de segundo de Bachillerato que el próximo año comenzará su etapa universitaria y que tiene como objetivo entrar en la Politécnica de Madrid para estudiar el doble Grado de Ingeniería Mecánica y Diseño Industrial de desarrollo de producto. «La ingeniería mecánica es la que más salida tiene para trabajar en la NASA sin tener que ser astronauta», explica este joven para el que esta reciente experiencia no ha hecho más que reafirmarlo en su decisión de futuro.

Por su parte, Raquel Mónico que como su compañero también quiere estudiar ingeniería de diseño industrial en la Politécnica de Madrid, explica que fue una experiencia inolvidable que les ha hecho «aprender cultura, historia, ciencia y tecnología pero también valores como el compañerismo para conseguir resultados correctos bajo la presión de contar con un tiempo concreto para desarrollar las pruebas».

Misión a Marte

Durante una semana el trabajo de estos dos jóvenes fue intenso e incluso «a contra reloj» porque tuvieron que desarrollar diversos proyectos enfocados todos ellos a conseguir alcanzar con éxito la misión de enviar una tripulación de cinco personas a Marte durante 500 días.

Entre estos proyectos uno de los más interesantes para Francisco Yélamos fue la construcción del cohete que habría de llevar a su destino a la tripulación, controlando para ello tanto la apertura de paracaídas para el descenso, la altura o las distintas fases por las que debía atravesar.

«Llevamos a cabo incluso el lanzamiento del cohete desde un aparcamiento enorme ubicado dentro de la sede de la NASA con cuenta atrás incluida y con las protecciones de gafas y cascos», explica este joven estudiante.

No obstante, los proyectos fueron de lo más variados e incluyeron desde diseñar el hábitat de Marte, hasta construir paredes que permitieses aguantar temperaturas extremas de frío y calor, o diseñar un robot que transportara piedras, las metiera en cajas y analizarlas.

Para llevar a cabo todas estas pruebas, los participantes también tuvieron que aprender a gestionar un presupuesto al que la mayoría de personas seguro que no están acostumbradas y que incluso les costaría hacerse una idea como fueron seiscientos millones de dólares, si bien conforme iban avanzando las pruebas y obteniendo resultados positivos, se iban liberando nuevas partidas económicas.

Además, durante el tiempo que pasaron en la NASAen este Stage, Yélamos y Mónico pudieron conocer la zona desde la que se controlan los movimientos de los satélites, ver una de las naves usadas en una de las misiones espaciales de la NASA que se conserva en uno de los numerosos almacenes que existen en las instalaciones o asistir a un entrenamiento real de los astronautas en una piscina.

«Era una piscina de ocho metros de profundidad donde se simulaba el efecto de la gravedad con recreaciones bajo el agua de las naves de las misiones y donde los astronautas vestidos con los trajes tenían que pasar seis horas trabajando», explica Mónico.

A qué huele el espacio

Otro de los aspectos que más valoran estos jóvenes es la posibilidad que tuvieron de hablar y preguntar a un verdadero astronauta. Un encuentro durante el que surgieron preguntas tan curiosas como a qué olía el espacio, cómo se comporta el cuerpo en gravedad cero o las sensaciones al llegar a tierra después de una misión.

Pero no todo fue trabajar ya que durante esos 11 días de estancia, estos jóvenes tuvieron la oportunidad no solo de visitar Houston, sino también San Antonio, participar en la conmemoración del ataque a Pearl Harbor a bordo de un barco que participó en la Primera y Segunda Guerra Mundial o ver un partido de la NBA de los Houston Rockets, entre otros.

 

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