Los caballos como impulso de mejora

Una de las sesione grupales de coaching con caballos de Sheila Mora, que se realizan pie a tierra y con los caballos sueltos alrededor. /Ideal
Una de las sesione grupales de coaching con caballos de Sheila Mora, que se realizan pie a tierra y con los caballos sueltos alrededor. / Ideal

Cambios en la vida, estrés, ansiedad, miedos, estados de ánimo, relación de pareja o familiares, liderazgo y motivación, son algunos de los asuntos que se abordan con este tipo de sesiones

INMACULADA ACIÉN El Ejido

La formación asistida con caballos o coaching con caballos se ha convertido en una terapia muy eficaz en el contexto profesional pero también personal, especialmente para detectar problemas y áreas de mejora desde el punto de vista emocional en las que poder trabajar, y se ha convertido en una herramienta que cada vez está teniendo mayor demanda entre la población por los buenos resultados que ofrece a quién lo prueba.

A través del coaching con caballos se puede trabajar de todo, desde cambios en la vida, estrés, ansiedad, miedos y estados de ánimo, hasta relación de pareja o conflictos familiares, desde un punto de vista personal. Asimismo, también se trabaja a nivel empresarial, donde los ámbitos de mayor demanda son los relacionados con el liderazgo, la resolución de conflictos, la cohesión grupal o la motivación.

Sheila Mora es psicóloga sanitaria, especializada en salud de las mujeres y cuenta con certificación internacional como coach con caballos. El hecho de ser psicóloga le permite poder hacer terapia dentro de la propia sesión de coaching, como un plus añadido que contribuye a ampliar el tipo de situaciones a tratar. Sin embargo, entre las sesiones que ha llevado a cabo hasta el momento las ha habido tan pintorescas como la realizada para un grupo de amigos que se decidieron por esta actividad como despedida de soltero, ya que querían dar un cambio en sus vidas.

Mora lleva desde los cinco años rodeada de caballos y siempre le han encantado. «Cierto es que tuve un parón durante un tiempo en el que no quise saber nada de ellos, pero luego al final volvieron a mi vida y pensé que si al final siempre vuelven a mi vida es que tienen que estar ahí. Es por ello que si puedo unir algo que me encanta con mi profesión para mí es estupendo».

Un espejo de mirada equina

Una sesión de trabajo con caballos es como situarse delante de un espejo y descubrir cómo aquellos sentimientos y pensamientos que tienes en tu interior, muchas veces sin saber darles forma, comienzan a aflorar al exterior a través del propio caballo, que se convierte en un reflejo real, claro y puro de todo ello, ya que reaccionan a las percepciones, a las palabras y al propio estado de ánimo de cada persona, contribuyendo a impulsar la mejora y el crecimiento personal y profesional.

«En el coaching con caballas trabajamos pié a tierra. No se montan. Los caballos están sueltos y van a estar reaccionando a lo que decimos», explica Sheila Mora, quien señala que los equinos «reaccionan porque son herbívoros, por tanto son presas y tienen que ser muy sensibles a lo que sucede en su entorno. Son capaces de captar estímulos que a nosotros nos pasan desapercibidos y eso nos sirve en coaching para que yo a través de preguntas pueda ir comentando lo que voy observando».

Situaciones sorprendentes

En esta línea, esta psicóloga madrileña asegura que en cada sesión se producen situaciones sorprendentes. Entre ellas, Mora recuerda lo sucedido con un cliente que al inicio de la sesión adjudicó a uno de los caballos con los que trabajaban el nombre de hiperactividad y al otro el nombre de tranquilidad.

«El de la hiperactividad no dejó de moverse por la pista todo el rato y el de tranquilidad, según le puso el nombre el caballo lo debió percibir porque se tiró al suelo, se tumbó y de los 80 minutos que duró la sesión el caballo estuvo más de 70 tumbado, que yo ya estaba hasta preocupada. Sin embargo, en el momento que terminamos la actividad, el caballo se levantó, se comenzó a estirar y volvió a su rutina».

Otro caso que recuerda como más impactante fue con otro cliente que denominó a cada caballo con el nombre de un familiar. «El cliente me explicó que en su familia, entre esas personas cuyos nombres había puesto a los caballos, existía un conflicto. En ese momento los caballos pasaron de estar tranquilos pastando a comenzar a correr por toda la pista y entrar en conflicto entre ellos. Son situaciones que sorprenden».

En este sentido, las sesiones comienzan en un punto de la pista, donde Sheila Mora explica conceptos necesarios para la sesión relacionados con los caballos y el coaching y a partir de ahí comienza a moverse con el cliente por la pista o incluso a realizar dinámicas y ejercicios si son necesarios, ya que cada sesión es previamente diseñada a medida.

Hace tan solo unas semanas, Sheila Mora llevó a cabo una sesión de demostración en el Club Hípica Almerimar. Si bien tiene su consulta en Torrejón de Ardoz, se desplaza a cualquier punto donde la llamen para llevar a cabo talleres y sesiones de coaching con caballos. Guadalajara, Alicante o Barcelona son algunos de los sitios donde ya los ha llevado a cabo, además de Almerimar.

No obstante su relación con este núcleo costero ejidense es muy estrecho, ya que allí posee familia y amigos. «Almerimar me parece un entorno precioso y que mejor que al lado de la playa», apunta esta madrileña que ya está trabajando en una nueva sesión en este núcleo para los próximos meses.

Unas sesiones que es posible reservar o inscribirse a través de su blog o redes sociales.

 

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